Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI

martes, 26 de abril de 2011

(74) Gutenberg ha muerto. ¡Viva la Web! - El gran cacao mental entre viejo y “¿nuevo?” periodismo
Gutenberg è morto. Viva la Web! - La grande confusione tra il vecchio e il “nuovo?” giornalismo

No es la primera vez. He dado una enésima vuelta, fisgoneando y escuchando, en foros italianos y españoles en los que muchos colegas, y aspirantes colegas, se miran el ombligo mientras otros, los menos, intentan que el periodismo de ayer y el de hoy puedan instalar puentes de comprensión y de colaboración. Lo siento, después de atragantarme con teorías de todo tipo (parole…parole...), sigo instalado en la decepción, en una decepción mayúscula.
  La mayoría decreta sin apelación la segunda y definitiva muerte de Gutenberg y la desaparición de toda su galaxia. Y mira con mucho candor a lo nuevo. Pero muy pocos abogan por calidad, fiabilidad, independencia, credibilidad y viabilidad. Lo rápido y eficaz, con que se lea, es el objetivo. Y que alguien pague el juguete, es decir el medio, que gaste sin preguntar si hay horizonte de beneficios y, además, que no incordie a la redacción porque el medio es de los periodistas. Y de nadie más.
  Luego hay muchos vuelos fantásticos sobre el mito de eso que se define como “periodismo ciudadano”, sobre las estrategias de captación de lectores y una larga retahíla de propuestas para crecer, seguir creciendo y llegar a ser alguien en el mundo de los medios virtuales.
  Otro apunte. Nadie, o casi nadie, entre los que abogan para que alguien apueste por nuevas vías de información on line, presenta el relativo plan financiero. Y sigo preguntándome: ¿Por qué alguien tendría que invertir un dinero, sus cuartos,  en lo que no ve? O en lo que ve demasiado fácil y por eso desconfía.
  Que conste. Estoy on line desde cuando Internet todavía ni siquiera era Arpanet; cuando unos cuantos, pocos miles en todo el mundo, conectábamos con las entonces heroicas redes BBS, con pantallas de sólo texto en ámbar y no más de 32 o 64 Kbytes de memoria. Y los soportes de memorias eran tarjetas perforadas de cartulina y cintas. Pero hoy, aun creyendo posibles los milagros, percibo más entusiasmo que capacidad de empresa. Porque de eso se trata, de empresas periodísticas, no sólo de escribir y navegar.
  De momento, una mano firmemente agarrada a mi amigo Gutenberg y la otra prudentemente tendida hacia el presente y el inescrutable futuro. Sin soñar y con los ojos bien abiertos.


Non è la prima volta. Ho fatto un ennesimo giro, curiosando e ascoltando, nei fori italiani e spagnoli in cui molto colleghi, e aspiranti colleghi, si guardano l’ombelico mentre altri, una minoranza, cercano di far sì che il giornalismo di ieri e quello di oggi possano lanciare ponti di comprensione e collaborazione. Mi spiace, dopo aver fatto indigestione di teorie di vario genere (parole…parole…), mi mantengo nello scetticismo, in un grande e deluso scetticismo.  
  La maggioranza decreta senza appello la seconda e definitiva morte di Gutenberg e la scomparsa di tutta la sua galassia. E guarda con grande candore al nuovo. Ben pochi, però, auspicano qualità, affidabilità, indipendenza, attendibilità e fattibilità. Rapido ed efficace, l’importante è che si legga, è il binomio, parola d’ordine e obiettivo. E poi, che qualcuno paghi il giocattolo, cioè il mezzo, che spenda senza fare domande su possibili orizzonti di utili e, inoltre, che non rompa le scatole alla redazione perché i media sono dei giornalisti. E di nessun altro.
  Poi ci sono molti voli pindarici sul mito di quello che è definito “giornalismo civico” o “giornalismo cittadino”, sulle strategie di captazione dei lettori e una lunga teoria di proposte per crescere, crescere e raggiungere il traguardo: essere qualcuno nel mondo dei media virtuali.
  Un altro appunto. Nessuno, o pressoché nessuno, tra chi chiede che qualcuno scommetta su nuove vie dell’informazione on line, presenta il relativo budget. E così continuo a chiedermi: per quale motivo qualcuno dovrebbe investire i suoi denari, in ciò che non vede? O investire in ciò che gli è dipinto come troppo facile e, pertanto, non si fida.
  Per la cronaca, io sono on line da quando Internet non era ancora neppure Arpanet; da quando alcuni, poche migliaia al mondo, ci collegavamo con le allora eroiche retti Bbs, con schermi di solo testo color ambra e non più di 32 o 64 Kilobytes di memoria. E i supporti memoria erano schede perforate di cartolina o nastri.  Oggi, però, nonostante ritenga possibili i miracoli, percepisco più entusiasmo che capacità d’impresa. Perché proprio di questo si tratta, di imprese giornalistiche, non solo di scrivere e navigare.
  Per ora resto con una mano fermamente afferrata al mio amico Gutenberg e con l’altra prudentemente tesa verso il presente e l’imperscrutabile futuro. Senza sognare e con gli occhi ben aperti.

4 comentarios:

  1. Arturo(?)26/4/11 11:14

    ¿Quién me garantiza que lo que leo es verdad? ¿Quién hay detrás de ese comentario? Mucho anónimo y mucho indocumentado, los más bajos resortes se disparan. Eso es Internet. Pero la inmediatez y la globalidad, todo eso es impagable.
    Menudo lío...
    Soy Arturo (y ¿quién lo comprueba que soy yo?)

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  2. Llegó la tele dijeron que se moría la radio. Nunca ha sido tan viva. Llegó Internet y dijeron que iba palmarla la tele. En lo bueno y en lo peor, aquí sigue con miles de cadenas por antena, por cable y por satélite. También escriben necrológicas de libros y periódicos. Creo que no iremos a esos funerales.
    Me parece que todo este lío es una crisis de crecimiento y también la prueba de que la coexistencia es posible.
    Yo sí soy Leire C. De verdad, no es un alias

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  3. El futuro ya está aquí, como siempre ha ocurrido en la historia. Pero eso no significa que tenemos que tirar todo lo de ayer y de hoy mismo.
    Alfredo

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  4. Creo que las diferentes formas de acceder a la información pueden convivir. Es evidente que en ciertas situaciones, para no estar desconectada, es muy cómodo tener al alcance una pda o un tablet. Eso porque no dependen de un kiosco o de una tienda. Pero en casa, en el despacho, cuando quiero enterarme con calma, el periódico me da profundidad y perspectiva.
    Es lo que ya ha ocurrido. La radio hasta en el coche, la prensa en el diván.
    Así lo veo desde La Mancha.
    Marta Lobera

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