Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla de TV. Y el sábado y domingo estoy en "No es un día cualquiera" de Radio Nacional de España, con Pepa Fernández

viernes, 17 de mayo de 2013

(191) Twitter. Pseudosondeo entre filias, fobias, paz y trincheras
Twitter. Pseudosondaggio tra filie e fobie, pace e trincee


  
Lo que sigue tiene el valor que tiene, el de una simple constatación empírica. No es un sondeo ni una prospección y tampoco tiene la pretensión de ser una fotografía científica de las actitudes de la sociedad española.

Sólo se trata de la observación, a lo largo de treinta días, de las reacciones que han producido algunos de mis tweets en la Time Line que me corresponde en ese barrio de las redes sociales que es Twitter. Y algo indican esas reacciones con sus inmediatos follow/unfollow. Hablan de filias y fobias, de desdén y consenso, de irritación y sosiego.

Lo que me indican – repito, sin darles valor de prueba sociodemoscópica – es que la trincheras son como las meigas. Se niega su existencia, pero haberlas haylas. Y tienen reacciones inmediatas, automáticas. En el corto tiempo que se necesita para hacer un compulsivo “clic” para que quede claro quienes somos tirios y quienes troyanos.

Seguiremos observando confucianamente. Aquí va la primera observación, ordenada desordenadamente.

 
 
 

Largar aforismos genéricos, ocurrentes o divertidos
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Largar citas y aforismos ambiguos, que consientan interpretar que la crítica es hacia “los demás”
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Crítica al regusto generalizado por el insulto y/o el lenguaje soez
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Defensa del respeto a los valores ajenos, como la fe
6 unfollow y algunos insultos
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Comentar datos de la @policia sobre detenciones por falsas denuncias de robo de móviles
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Retweet de mensajes contra las drogas y sus estragos
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Perplejidad o crítica ante acentos de nacionalismo “pasados de rosca”
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Apuntar rasgos idiosincrásicos de esta sociedad
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Citar que unas madres han tuiteado: “Mi hija: mejor p... que sencilla”
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Tuitear una frase de autor relevante, demasiado culta y de no fácil comprensión
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Después de este tweet: “Propuesta para el DRAE - coherencia. 5. f. Actitud de quienes se declaran ateos en el perfil de Twitter y preparan la Comunión de los hijos
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Críticar la discriminación de grupos con minusvalías en locales públicos
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Rebotar la noticia de un internauta juzgado por sus excesos verbales (calumnia, apología...)
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* Las reacciones a tweets sobre la estricta actualidad, sobre todo en ámbito político o económico, producen reacciones tan rápidas y contradictorias que sería difícil representarlas.  
 


lunes, 6 de mayo de 2013

(190) Ángel o demonio, sin duda un gran actor del Novecientos. Se fue Giulio Andreotti, gran amigo de España
Angelo o demonio, indubbiamente un grande attore del Novecento. Se n’è andato Giulio Andreotti, grande amico della Spagna



6 mayo 2013 - La RAI anuncia la muerte de Giulio Andreotti
6 mayo 2013 - La RAI anuncia la muerte de Giulio Andreotti
«Imposible entender la Italia moderna sin Giulio Andreotti, con sus luces y sombras. Lo fue todo y fue crucial en muchos momentos». Es lo primero que escribí en Twitter, esta mañana, cuando se conoció la muerte del hombre que fue siete veces presidente del consejo de ministros (es la correcta denominación italiana, que no tiene “presidente del gobierno”) y que, además de ser veinticuatro veces titular de casi todos los ministerios, entre los muchos cargos y encargos, había sido el político más joven que participó en la redacción de la Constitución italiana. Y fue sin duda uno de los principales protagonistas de la vida política italiana, y no sólo italiana, del Novecientos.
Andreotti falleció esta mañana en su casa romana. Eran las 12:25. 94 años después de su nacimiento, el 14 de enero de 1919. Noventa y cuatro años de vida para un político tan longevo que en la escena pública, de momento, ha superado hasta a la “veterana” reina Isabel II de Inglaterra.
No voy, aquí y ahora, a trazar un enésimo perfil de un personaje complejo y complicado, visto como ángel y demonio, titular de cientos de apodos desde los más elogiosos a los más insultantes. Nadie que haya compartido momentos, años, décadas, con Andreotti en el primer plano de la escena pública, ha podido ser indiferente a una personalidad y actividad tan densas y abiertas a valoraciones contradictorias. Pero muy pocos podrán negar que desde la postguerra hasta hace poco sería imposible imaginar la evolución sociopolítica y económica de Italia sin contar con el estadista que acaba de cerrar su ciclo vital.
Como otros colegas, he encontrado en muchas ocasiones a Giulio Andreotti. Como periodista lo he seguido, he viajado con él, con ese hombre culto, socarrón, imperturbable y sin embargo dispuesto a la ironía y al sarcasmo, he conversado tanto en momentos “oficiales” como en paseos o ratos de descanso. Lo he visto hábil, duro, flexible, pero siempre abierto a la negociación porque la política él la concebía como a menudo se la define: arte de la mediación, de lo posible aun cuando todo parece imposible.
Giulio Andreotti fue un gran amigo de España. El desaparecido Leopoldo Calvo Sotelo y el aún en la brecha Felipe González, como muchos más actores de la escena pública española, podrían disertar largo y tendido sobre esos años en los que, Francia en cabeza, algunos en Europa querían mantener la “anomalía” española, casi perpetuar esa maldición que se atribuye a Alphonse Daudet: «África acaba en los Pirineos». Se aducían problemas políticos y económicos (la dichosa agricultura) para impedir, o por lo menos para dar largas a la adhesión de España a la entonces Comunidad Europea. Fueron muchos años de durísimas negociaciones en las que muchos fuimos “cómplices” de España. Los políticos españoles, claro, muchos amigos europeos, sobre todo en Italia y Alemania, y - no para echarnos incienso - también una task force de corresponsales que acompañamos la Transición “vendiendo” allende los Pirineos una imagen de España que a menudo “forzábamos” para que tuviese menos obstáculos. Permítanme que aproveche para recordar por lo menos a tres de esos compañeros “cómplices” en ese periodo en el que yo era presidente de los corresponsales: Walter Haubrich, del Frankfurter Allgemeine Zeitung; Thierry Maliniak, de Le Monde; Manuel Lopes, de la agencia Lusa.
  En cabeza de los políticos italianos, Giulio Andreotti peleó mucho por España, como lo hizo otro
Il Messaggero, 4 enero 1986 - "Ahora Europa es más latina"
Il Messaggero, 4 enero 1986 (ver nota ***)
gran amigo de este país, el desaparecido Lorenzo Natali. Y España reconoció a Andreotti ese constante acompañamiento. El momento cumbre me vio testigo privilegiado, en la Universidad de Salamanca, cuando, como escribí entonces, tuve el privilegio de ver y narrar - ¡scoop! – a un Giulio Andreotti emocionado, con los ojos húmedos, mientras charlábamos – sólo nosotros dos – y él se desvestía del ropaje académico en la antesala del aula magna del ateneo salmantino. Minutos antes se le había concedido el “honoris causa” como agradecimiento al apoyo y al empecinamiento para que España fuese, como fue, miembro de pleno derecho de la Comunidad Europea.
Una amistad con España muy sólida y sincera y que, sin embargo, no impedía a Andreotti lanzar alguna que otra puya como aquella, ya conocida aunque en origen no era de él, y que me citó cuando una tarde caminábamos por el granadino Carmen de los Mártires, frente al Generalife: «Los españoles son simpáticos, muy buena gente. Lástima que muchos estén cortados con hacha, que les falte finura». Así hablaba, con franqueza y esa media sonrisa a veces enigmática de alguien que si algo decía, casi siempre había una segunda intención, por lo menos la de enviar un mensaje.


La Gaceta de Salamanca, 7 mayo 2013 - Esquela publicada por el Rector de la Universidad
La Gaceta de Salamanca, 7 mayo 2013
Esquela publicada por el Rector de la Universidad
Aquí me quedo. En estas mismas horas aparecen o se están escribiendo cientos, miles de artículos, en los medios de muchos lugares del mundo, sobre el hombre que lo fue casi todo y algo más en un largo tramo de la historia contemporánea de Italia. Un político que, más allá de sus luces y sombras, de elogios y vituperios, nunca dejó a nadie indiferente.
La Historia, con el sosiego del tiempo, lo colocará en su sitio.
Descanse en paz.
 
 

*** La ocasión era histórica y nunca dos diarios se habían publicado, recíprocamente, cada uno en la lengua del otro. Me surgió esa idea y, durante una fiesta en la sala de rotativas de Miguel Yuste, se la propuse a Jesús de Polanco y a Juan Luis Cebrián. Naturalmente, también a mi dirección y editor. En principio hubo entusiasmo, luego descubrimos dificultades de todo tipo. Tardamos meses en hacer “cuajar” la cosa, les aseguro que no fue sencillo.
Al final se consiguió. El 4 de enero de 1986, horas después de que España entrara solemnemente en Europa, en los quioscos españoles salía Il Messaggero en castellano mientras que en la Bota se distribuía El País en italiano. En la distribución tuvimos suerte: Il Messaggero tenía dimensión exactamente el doble de El País, que se pudo embuchar perfectamente en mi diario.
Muchos escribimos en esa edición especial. Firmaban artículos los dos jefes de Gobierno, Felipe González y Bettino Craxi, que presidía el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno. Escribían los titulares de Asuntos Exteriores, Fernando Morán y Giulio Andreotti, además de políticos, economistas, historiadores, sociólogos y personalidades de los dos países.
Aquí aprovecho para recordar el trabajo de meses, codo con codo, con dos grandes amigos y puntos firmes en el periodismo español: Jesús de la Serna y Julio Alonso. Y hoy recuerdo esa aventura pionera también porque sin la complicidad de personalidades como Giulio Andreotti España probablemente no hubiese sido todavía “europea”, ese enero de 1986.
 

sábado, 4 de mayo de 2013

(189) La mayor tragedia del fútbol. Un día como hoy murieron “Il Grande Torino” y la selección “Azzurra”
La maggior tragedia del calcio. Un giorno come oggi morirono il “Grande Torino” e la nazionale Azzurra.


Fue la mayor tragedia del fútbol, porque aniquiló al mismo tiempo a un equipo glorioso, el
“Grande Torino”
y a la selección nacional de un país: la “Azzurra” de Italia.

Ocurrió tal día como hoy, el 4 de mayo de 1949. A las 17:05, se estrelló un avión en la ladera de la colina de Superga, frente a la ciudad de Torino (Piemonte, Italia). En él volaba el equipo del Torino A.C., lo que significaba la casi totalidad de la “squadra azzurra” de aquel entonces. Jugadores, directivos y periodistas regresaban de Lisboa, donde el equipo piamontés se había encontrado con el Benfica.

En esa tragedia perdieron la vida 31 personas: 4 tripulantes y 27 pasajeros entre los cuales había 18 jugadores (Valerio Bacigalupo, Aldo Ballarin, Dino Ballarin, Emile Bongiorni, Eusebio Castigliano, Rubens Fadini, Guglielmo Gabetto, Ruggero Grava, Giuseppe Grezar, Ezio Loik, Virgilio Maroso, Danilo Martelli, Valentino Mazzola, Romeo Menti, Piero Operto, Franco Ossola, Mario Rigamonti, Giulio Schubert), tres entrenadores (Egri Erbstein, Leslie Levesley, Osvaldo Cortina), tres directivos (Arnaldo Agnisetta, Ippolito Civalleri, Andrea Bonaiuti) y tres periodistas (Renato Casalbore, Renato Tosatti, Luigi Cavallero). Los cuatro tripulantes eran Pierluigi Meroni, Celeste D’Inca, Cesare Biancardi y Antonio Pangrazi.

Ese día no pereció sólo el “Grande Torino”. Se fue la “Selezione Azzurra” porque de los 11 habituales en el equipo italiano, 10 eran jugadores del Torino.

El impacto que tuvo la tragedia en Italia fue muy fuerte. El Torino fue proclamado campeón del torneo y los rivales presentaron, cuando les correspondía enfrentarse al Torino, formaciones juveniles.  El día del funeral medio millón de personas fueron a la plaza principal de Torino para dar el último adiós a los campeones.

Una de las muchas veces que subí a Superga, como suelo hacer a menudo cuando estoy en mi Torino, quise hacer esta pieza, ya emitida en televisión, para recordar esa tragedia.

Disculpen algunas carencias, sobre todo en el audio, porque hoy, cuando quise conmemorar la efeméride, tenía a mano sólo una copia no definitiva de la versión que fue finalmente emitida.


* Tragedia de Superga
** Tragedia di Superga
*** Storia - Torino F.C. - La tragedia di Superga

lunes, 22 de abril de 2013

(188) Giorgio Napolitano, un VASP, el frescor enérgico y sosegado de la senectud
Giorgio Napolitano, la freschezza energica e ponderata della “senettute”


 
«Algo se muere en el alma cuando un amigo se va.
Cuando un amigo se va algo se muere en el alma.
Cuando un amigo se va algo se muere en el alma.
Cuando un amigo se va.
Cuando un amigo se va y va dejando una huella
que no se puede borrar y va dejando una huella
que no se puede borrar.
No te vayas todavía, no te vayas por favor.
No te vayas todavía que hasta la guitarra mía
llora cuando dice adiós»
 
Podríamos recurrir al ritmo de sevillana rociera y a esas estrofas pegadizas de “El adiós” con guitarras y voces de Los Amigos de Gines. Lo mismo que sería muy fácil, aquí, rememorar e incomodar a muchos personajes que por algo han destacado a lo largo de la historia de la Humanidad y cuyos actos y verbos, sobre todo sus reflexiones-balance, han tenido mayor relevancia en sus años no precisamente mozos. Podríamos pasearnos a lo largo de siglos, longitudes y latitudes del globo terráqueo, de lenguas y culturas, de vicisitudes y avatares, de gozos y angustias. En todo lugar y momento, la Humanidad ha tenido que decir algo parecido a ese “No te vayas todavía”.
Cuando uno ahonda en la memoria, mucho aflora y emerge sin solución de continuidad, aunque sin un orden establecido ni con el rigor de un historiador o de un archivero. Pero estamos preñados de ejemplos. Entre la Historia y la leyenda tenemos a Lucio Quincio Cincinato que, a sus 75 años de edad, los romanos llamaron a gritos, imploraron, para que abandonara su jubilación agrícola y retomara las riendas de la “res publica” en peligro.
Mucho más atrás en el tiempo, la Biblia nos propuso a Job, a ese anciano de la tierra de Uz, la actual Arabia, como un ejemplo de ser “sin culpa” y “apartado del mal” (Job 1:8.), distinguido por Dios como ejemplo de rectitud, paciencia y aguante frente al sufrimiento (Eze 14:14, 20).
En cualquier periodo, en todo lugar, encontramos a ancianos que han sido clave para entender un momento, para salir de una situación más que compleja, para generar ideas brillantes, indicar caminos, empujar hacia soluciones que otros ni vislumbraban. No seré yo quien vaya a hacer aquí una enumeración que tendría lagunas, sería sin duda opinable y que, en cualquier caso, presentaría el riesgo de quedarse corta como corta es nuestra memoria, a la par de la gratitud.
El elogio de la senectud ha quedado hoy algo desfasado, démodé, out, carca, obsoleto, contracorriente, en estos nuestros tiempos frenéticos y angustiosos en los que prima la inmediatez ante la visión histórica, lo que en el mundo de la economía se traduce en “resultados, ya” y que en la política sólo nos ofrece políticos y nos sustrae a esa raza en vías de extinción que son los estadistas. Pero en momentos de sosiego, entre una crisis y la siguiente, alguien se ha ocupado de recordarnos que si se hace camino al andar, quienes anduvieron, y anduvieron mucho, esos son los que llevan en el zurrón un bagaje de acumulación y experiencia del que la sociedad no puede tener la osadía de prescindir. Y, sin embargo, inmediatez y juventud parecen valores absolutos que puntúan de por sí solos ante una senectud tratada con desdén cuando no con evidente desprecio.
De esos elogios de la vejez, o toma de conciencia ante una circunstancia más que evidente, se ocuparon personajes como Platón en “La República” y Cicerón en suDe Senectute”, título, éste último, retomado por Norberto Bobbio. Y muchos más, a lo largo de la existencia del ser humano. No hay lugar, tribu, grupo social, país o continente que no haya sentido la necesidad de detenerse para escuchar, observar, hacer acopio, empaparse del producto de la experiencia de quienes ya recorrieron la mayor parte de los tramos de su paso por este mundo.
«Un vieillard qui meurt est une bibliothèque qui brûle», “Un anciano que muere es una biblioteca que arde”, nos avisaba el escritor, etnólogo, historiador y poeta maliense Hamadou Hampaté Bâ, en su bellísimo libro “Vie et enseignement de Tierno Bokar: Le sage de Bandiagara”, con el que rememoraba a la mente anciana más lúcida de su pueblo natal. Una fotografía clara, sencilla y fascinante que como pocas ha ilustrado el papel que la cultura africana otorga a una persona de avanzada edad y reconocida sabiduría.
22 abril 2013. Aplausos a cada frase del enérgico discurso de toma de posesión de Giorgio Napolitano en parlamento
¿A dónde quiero ir con todo esto? Pues no muy lejos. Sólo a la estricta actualidad de estas horas. Cuando la incapacidad de la política, de políticos de todo signo, sensibilidad y tendencia, y la de la misma sociedad de la que son expresión democrática, necesitan entonar un angustioso “No te vayas todavía, no te vayas por favor” y pedir al venerable anciano Giorgio Napolitano, como a un moderno Cincinato y a un paciente Job, que por favor renuncie al merecido descanso y nos saque del abismo.
Una apelación a la visión y a la responsabilidad histórica y social que la Humanidad casi siempre ha confiado a la senectud, a ese refugio atávico de los miedos, calorcito en las grandes heladas, fármaco y placebo de enfermedades reales e imaginarias, desfacedor de entuertos y brújula en piélagos tormentosos.
No nos hagamos grandes ilusiones. “Rey Giorgio” al final ha cedido a la llamada de socorro y se ha puesto manos a la obra. Seguro que hará lo que considerará más apropiado según su ciencia y conciencia. Y, sea cual sea el resultado, su venerable senectud no espera gratitud. Sólo esa íntima sensación del deber cumplido que no es exactamente una sensación juvenil.
Lo dicho: VASP. Viejos, aunque sobradamente preparados. Como Giorgio, el puerto en el que Italia, hoy, busca abrigo y atalaya donde construir el presente, darse seguridad y poder otear el futuro.     

martes, 9 de abril de 2013

(187) Suicida, que algo queda
Suicida, il messaggio cala


Cuando uno ya ha navegado unas miles de singladuras periodísticas, a través de dos milenios, en todo tipo de medio de comunicación y en varios países, puede añadir a sus propias y habituales herramientas de trabajo una que se ha ido autoalimentando día tras día: la retrospectiva directa, vivida en primera persona y sin necesidad de ir a buscar datos a través de la aproximación de la primera “wikinosequé” al alcance del ratón.
   Entre las observaciones que me han detenido en estos últimos convulsos tiempos, hoy les propongo una llena más de interrogantes que de respuestas. Y confieso que entre algunas posibles respuestas albergo fuertes sospechas. Pero que sean Uds. quienes observen, reflexionen y saquen sus propias conclusiones.
   Me refiero a ese veto ético que, en unos países más y en otros algo menos, nos habíamos autoimpuesto los periodistas, los editores y – donde los haya – los organismos de vigilancia deontológica de nuestra profesión. Hablo de la no publicación de los suicidios, salvo en casos excepcionales, bien motivados e ineludibles. Muy pocas situaciones lo justificaban, por mi experiencia directa.
   Los motivos de esta autolimitación comenzaban por el profundo respeto por una tragedia íntima, personal y familiar. Una tragedia sobre la cual puede haber opiniones pero no juicios. Y si estos los hay, pueden limitarse al hecho en sí y no a quien lo comete, porque se nos niega la profunda introspección del ánimo humano hasta el punto de poder conocer situación, pensamientos, estado psicológico y mil otros factores que han determinado esa última decisión.
   A ese motivo de autolimitación se sumaba otro procedente de una comprobación socio-psicológica: el grave riesgo de la emulación. Hay cientos de estudios internacionales que van en esa dirección y en todos los países se ha podido constatar que a mayor exposición de suicidios en los medios, mayor incremento de actos extremos en la cotidianeidad de esa sociedad. Me limito a indicar “La exposición mediática hace aumentar los suicidios: lo demuestran 50 estudios internacionales. Las responsabilidades de los periodistas”, del “Ordine dei Giornalisti”, el colegio profesional italiano al cual pertenezco. Colegio único en su género en el mundo porque, gestionado por los propios periodistas, autoriza a quienes pueden ejercer la profesión, representa y defiende el gremio pero al mismo tiempo tiene órganos deontológicos y propios tribunales cuyas sentencias – que pueden llevar a la suspensión o exclusión de la profesión – asumen carácter de sentencia de la magistratura ordinaria.
   Por eso no profundizo sobre el riesgo de la emulación. Solo se lo propongo a Uds. para una personal y colectiva reflexión. ¿Por qué se ha roto el tabú? ¿Por qué no sólo se publican suicidios sino que se llevan a portada o a las primeras noticias de los informativos de radio y televisión? ¿Interesa, en ciertos casos y momentos, publicarlos?
   Ahí lo dejo. Yo tengo algunas personales respuestas, hasta fuertes sospechas. Espero equivocarme.

viernes, 29 de marzo de 2013

(186) Imágenes, palabras y signos
Immagini, parole e segni


Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. A veces es así, otras no.

Pero cuando las palabras y las imágenes se suceden o se simultanean en plena sintonía, entonces es muy probable que podamos hablar de signos.

He aquí uno que en estas horas ha dado la vuelta al mundo.
No es el primero y sospecho que tampoco será el último.

 

Siamo soliti dire che un’immagine vale più di mille parole. In alcuni casi è così, in altri no.

Quando, però, le parole e le immagini si succedono o sono simultanee in piena sintonia, allora è molto probabile che si possa parlare di segni.

Eccone uno che in queste ore ha fatto il giro del mondo.
Non è il primo e sospetto che non sarà l’ultimo.


 




 

lunes, 25 de marzo de 2013

(185) Europa, Chipre, Rusia, nosotros mismos. Hay talentos y talentos. Sobre todo, muy poco talento
Europa, Cipro, Russia, noi stessi. Ci sono talenti e talenti. Soprattutto pochissimo talento



Hay talentos y talentos
Sobre todo, muy poco talento
 
No es la primera ni será la última vez. Estando inmersos en crisis y problemas de todo tipo, los sobresaltos tienen ya una sucesión siempre más frenética y aparentemente sin solución de continuidad. Me refiero a las vicisitudes de nuestra Unión Europea, pero lo mismo puede decirse para nuestra época de nuestro mundo.
La larga noche chipriota que hemos dejado atrás es el último ejemplo de una chapuza compartida, de una larga sucesión de manifestaciones de ineptitudes, improvisaciones e irresponsabilidades, individuales y colectivas.
Unos pagarán más que otros. Otros saldrán indemnes. Y otros más saldrán ganando. Pero inocentes muy pocos. Porque muy pocos pueden decir: “No sabía nada”.
Lo ocurrido, muy a propósito estando en Semana Santa, ha traído a mi memoria una parábola, la de los talentos. Siempre actual, ahora cobra aún más actualidad.
Pero estoy seguro que cada parte implicada – UE, FMI, Chipre, Rusia, nosotros mismos – hará malabarismos para leerla como dirigida a todos los demás, menos que a él.

 
 
 
... un hombre que, yéndose de viaje llamó a sus siervos, y les confió su hacienda. A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno; a cada uno según su capacidad, y se fue.
El que había recibido cinco talentos marchó enseguida a trabajar con ellos y ganó otros cinco.  
Asimismo, el de los dos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno, solo fue, cavó en la tierra, y guardó allí el dinero de su señor.

“Después de mucho tiempo, volvió el amo de aquellos  siervos y les tomó cuenta.  Llegó el que había recibido cinco talentos, y  presentó otros cinco,  diciendo: “Señor, me entregaste cinco talentos; He aquí otros cinco que he ganado”. El amo le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco, te confiaré lo mucho. Entra en el gozo de tu señor”.

Se presentó también el de los dos talentos y Dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; mira he ganado otros dos”. Díjole su amo: “¡Bien siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te confiaré lo mucho. Entra en el gozo de tu señor”.

Se acercó también el que había recibido un talento y dijo: “Señor sé que eres duro, que cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Tuve miedo y fui y escondí tu talento en la tierra. He aquí lo tuyo”.
Su amo le respondió: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que quiero cosechar donde no he sembrado y recoger donde no he esparcido? Debías pues haber entregado mi dinero a la banca, para que al volver yo, retirase lo mío, con intereses. Quitadle pues el talento y dádselo al que tiene diez. Porque a todo el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, arrojadlo a las tinieblas exteriores”.
Allí habrá llanto y crujir de dientes.

(Parábola de los talentos. Mateo,  XXV 14-30)

sábado, 23 de marzo de 2013

(184) Apología de la pereza
Apologia della pigrizia


 
Hoy no me da la real gana de escribir nada de nada
Oggi non ho nessuna voglia di scrivere niente di niente

 
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jueves, 14 de marzo de 2013

(183) Dispara, que algo queda.
Las hordas carpetovetónicas 3.0 al ataque












Un clamor y sin esperar ni diez minutos. Palabras de grueso calibre, sin ahorrar insultos. Acusaciones de todo tipo, con fundamentos menos fiables del rápido y alevoso movimiento de las manos de un trilero. Insinuaciones de índole muy personal, invadiendo el ámbito familiar y el de otros allegados.
 

Ni había concluido la lectura del anuncio del nombramiento del nuevo presidente de la “Federación de Eventos Taurinos de Carpetovetonia”, que los del “Movimiento para el destierro de la tauromaquia de Pangea y sus aledaños” ha comenzado a bombardear. Con todas las batería y calibres disponibles y aderezando los proyectiles de sus armas con clavos, escarpias, bulones, tornillos, virutas oxidadas y otro material. Para que los efectos devastadores, como enseña el “Manual del terrorista eficaz”, fuesen los más certeros y dolorosos.

Y entre los ataques se perciben, además del odio y el desprecio, dos objetivos fallidos y aparentemente contradictorios: promover a un candidato “manejable” y dinamitar, desde dentro y desde fuera, la Federación.
 

Huelga que comente, como buen cronista, que a las huestes de los militantes oficiales se han sumado, cuestión de minutos, también simpatizantes, perros sueltos y portadores de odios atávicos cuyas raíces a menudo no sabrían explicar. Una jauría desatada.
 

Y entre una andanada de artillería y el conato de la siguiente desperté. Mejor dicho, no desperté porque me di cuenta de que no era un sueño. Estaba leyendo Twitter, Facebook, blogs, webs y toda suerte de barrios de la Red.
 

En las pantallas, ahí a lado, las cámaras apuntaban sus objetivos hacia Roma, hacia la otra orilla del Tiber. Y en la Red los objetivos eran casi como moscas blancas que intentaban esquivar los disparos de los nuevos bárbaros. Eso sí: bárbaros 3.0.
 

Tranquilos. Nada nuevo bajo el sol. Baste con citar – ¡¡¡lagarto, lagarto!!! – a un tal Saulo (él también cambió su nombre) que escribía a los Corintios  sobre lo que era «escándalo para los judíos, necedad para los gentiles» (1 Cor 1,18-23).

martes, 5 de marzo de 2013

(182) Italia y España. Sociedades convulsas entre mares y raíles
Italia e Spagna. Società convulse tra mari e binari


Ésta es la transcripción de una conversación por radio entre una unidad de la U.S. Navy y un interlocutor canadiense. Muchas fuentes la fechan en octubre de 1995 y habría ocurrido en aguas próximas a la costa de Terranova.  (1)

 
Estadounidense:
«Por favor, desvíen su curso 15 grados al norte para evitar una colisión».
 
Canadiense:
«Recomendamos que sean Uds. quienes desvíen su rumbo 15 grados al Sur, o la colisión será inevitable».
 
Estadounidense:
«Aquí el capitán de una unidad de la US NAVY. Insisto: desvíen su rumbo».
 
Canadiense:
«Y yo les repito: desvíen su rumbo».
 
Estadounidense:
«Aquí el portaaviones USS Lincoln, el segundo barco más grande de la flota de los Estados Unidos en el Atlántico. Nos acompañan tres destructores, tres cruceros y numerosos buques de apoyo. Les exijo que modifiquen ya su rumbo 15 grados Norte. Si no obedecen, adoptaremos la medidas necesarias para garantizar la seguridad de nuestras unidades».
 
Canadiense:
«Imposible. Éste es un faro».



Y este párrafo procede de un antiguo reglamento de los ferrocarriles de Kansas:

«Cuando dos trenes se cruzan en la misma vía, ambos tienen que detenerse y ninguno puede arrancar antes de que haya salido el otro».


Y ¿a qué viene todo esto?

Lo estaba recordando junto con otras historias – auténticas o pertenecientes al mundo de los hoax – como parte de la reflexión ante varios acontecimientos. Por ejemplo, las vicisitudes políticas italiana y española, cada una aderezada con su dosis de tozudez, ideologías con anteojeras, filias y fobias, antagonismos y odios viscerales, escándalos grandes o pequeños. Ambas bien condimentadas con dosis de sus peculiares y autóctonos esperpentos.

No tengo mucho que decir. O sí. Pero me limito a la primera observación. La que pone en evidencia el griterío y la reacción visceral junto con la incapacidad de bajar el volumen, callar un momento y otear el horizonte para razonar serenamente sobre cual tendría que ser el rumbo correcto. El que nos evite el desastre colectivo.

Tengo la sensación de que, aquí y allá, la intransigencia en la imposición de unas ideas (¡ojalá fueran siempre ideas!) sobre las demás conduce a rumbos ciegos que no llevan a ninguna parte. Salvo a ese totum revolutum que viene bien a quien no tiene nada que perder y a los ganadores de siempre.

La racionalidad y el sentido común – es mi sensación, cada día más acentuada – van perdiendo derecho de ciudadanía. El griterío domina. Escuchen el tono y el contenido de los medios, observen los barrios de la Red, presten atención en los bares y en la calle. No se ven muchos ladrillos para reconstruir el presente y edificar el futuro. Pero abundan lodo y apisonadoras.

Navegamos entre la tozudez de las aguas de Terranova y la inamovilidad tozuda de los raíles de Kansas.

¡Menuda derrota! En sentido marinero... y literal.



(1) Hay varias versiones de esta supuesta conversación. También hay quienes hablan de leyenda urbana (más bien marítima) y quienes la avalan. En cualquier caso – como decía un político italiano – «se non è vero, è ben trovato».
Lighthouse and naval vessel urban legend