Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla de TV. Y el sábado y domingo estoy en "No es un día cualquiera" de Radio Nacional de España, con Pepa Fernández
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI

martes, 24 de enero de 2012

(129) ¡Intolerantes! "Sólo" porque adoro el tabaco, no me dejan dar testimonio en la reunión de afectados por cáncer de pulmón
Intolleranti! “Solo” perché” adoro il tabacco, non mi lasciano dare la mia testimonianza alla riunione de malati di cancro al polmone

No hice la mili aunque no soy exactamente un pacifista; más bien pacífico. Pero exijo dar la bienvenida, en la cena anual de confraternización, a los capitanes en la reserva de los Zapadores de montaña. Para infundirles espíritu y fervor castrense. Con el ejemplo de mi beligerante vida.
  No soy oriental y mucho menos comunista. Pero exijo poder pronunciar el discurso de apertura en el próximo congreso del Partido Comunista de Corea del Norte. Para exaltar la figura del llorado padre de la patria, Kim Jong-il, e incitar a mantener viva la llama de la revolución antiimperialista. Y que me tomen como ejemplo de coherencia.
  La religión es una herencia cultural, no comulgo con muchos de sus preceptos. Pero sería intolerable que no me dejen subir esos peldaños del templo hasta el lugar desde donde quiero invitar al fervor, a un general examen de conciencia, a la reafirmación de esa fe cuyos preceptos me la trae al pairo. Salvo que los ajusten a mis exigencias.
  He dado pocas patadas a un balón y todavía tengo serias dificultades para entender a veintidós tíos en calzoncillos que persiguen una pelota. Pero exijo estar un domingo en el Bernabéu y otro en el Camp Nou, aun discrepando, para alentar y exaltar el espíritu hincha, fomentar el forofismo y censurar muchas reglas de ese deporte que nunca practicaré.
  No soy masón ni comparto muchos principios de esa disciplina, pero quiero que en la próxima reunión de la logia más cercana me dejen unos minutos. Para fomentar la afiliación a una orden cuyos principios iniciáticos -que pretenden la evolución ética, moral y espiritual de sus miembros- me parece bastante trasnochada. Pero creo que soy el ejemplo más adecuado al cual tienen que inspirarse.
  Soy periodista. No creo ni en santos ni en santidades. Pero hoy, en el nombre de ese gran hijo de la Iglesia que fue San Francisco de Sales, quiero pronunciar el discurso conmemorativo de la asociación de periodistas. Mi independencia, servicio a la sociedad, rigor deontológico y honradez intelectual de “paparazzo” descreído son suficientes créditos para que, en el nombre de ese gran santo, ilumine la trayectoria profesional de muchos compañeros.
  Soy italiano de origen. Pero podría ser sin problemas esquimal, persa, touareg o maorí. Lo que pasa es que lo que he escrito en los párrafos anteriores, lo he soñado (¿o fue una pesadilla?)… en español. En “español tolerante” ¡faltaría más!
  Casi siguiendo la línea de muchos, no todos, esos colegas de profesión que predican la tolerancia a su propio favor y la transforman en exigencia en casa, grupo o gremio ajeno.
  Por cierto, como carne sin dificultad. Pero nadie puede impedirme dar el discurso de bienvenida en la próxima reunión de las asociaciones de veganos. ¿Cómo dicen? ¿Mi debilidad por el buen jamón? Y eso… ¿a qué viene?  ¡¡¡Intolerantes!!!


(Repito: soñaba o tenía una pesadilla. Pero nunca se me ocurriría pensar lo que soñé.
Extraño país, este, en el que hay muchos que pretenden cambiar las reglas de clubs a los que nunca pertenecerían. Buenos días. ¿O no?)

2 comentarios:

  1. Aúpa Josto!! No te enfades, no merece la pena...sigue disfrutando de tu gran profesión y haciendo que los demás disfrutemos de tus puntos de vista y opiniones con respeto hacia lo que haces.
    Un saludo desde las montñas.

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  2. Lorenzo Díaz24/1/12 13:37

    La España de siempre. Nos matamos a lo largo de toda nuestra historia y ahora damos lecciones al resto del mundo. Pues "me duele España", sobre todo porque soy español.
    Aplaudo su sensatez.
    Lorenzo Díaz

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