Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla de TV. Y el sábado y domingo estoy en "No es un día cualquiera" de Radio Nacional de España, con Pepa Fernández
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI

domingo, 13 de diciembre de 2015

(244) ¿Y si el “Demonio” no era tan demonio como te lo pintaron?
E se il “Diavolo” non era tanto diavolo come te lo hanno dipinto?



 «...y vino su enemigo, 
sembró encima cizaña 
entre el trigo, y se fue...»
(Mt 13)


«No basta con ser creyentes.
También hay que ser creíbles»
(Abbé Pierre, el "ángel de los pobres")




El Diablo de Giotto
Capilla Scrovegni, Padua
Ocurre que a lo mejor algún "demonio" no es tan demonio como te lo habían pintado. Con gran vehemencia, énfasis, pelos, cuernos y señales.


Me explico, y es algo que le habrá pasado a muchos. Cuando se verifica que alguien ha mentido descaradamente en una serie de cosas, es natural que se ponga en discusión todo lo que esa persona te haya podido decir. El ámbito es muy amplio: relatos, descripciones, afirmaciones, insinuaciones, opiniones, juicios y mil cosas más cuya veracidad nunca se habían planteado, porque entonces el interlocutor gozaba de credibilidad, es decir de plena confianza.


Pues en esas circunstancias, cuando se descubren y se tiene certeza de mentiras graves en las que han soltado una falsificación u omisión interesada tras otra, hay suficientes motivos y argumentos para que se reflexione y se rectifique. O que se ponga en cuarentena la imagen que, inducidos con reiteración, se había configurado de alguien, sobre todo cuando a ese alguien o más personas ni se les conoce.


Es natural y es lo más prudente y sensato tener esa inquietud. Sobre todo en consideración de que si se averigua con seguridad que han mentido una y otra vez, no es descabellado pensar que lo hayan hecho unas cuantas más. Alguien que miente en temas muy serios, casi siempre ha utilizado la mentira con anterioridad y no va a abandonarla en el futuro con otras personas, cuando será funcional a sus intereses. Pero que cada uno toree lo suyo, yo aquí me preocupo de los juicios temerarios a los que pueden haberme inducido injustamente.


Y cuando esto ocurre, cuando se ha verificado que la nariz de Pinocho es larga, muy larga, lo más serio y honesto es ponderar con mucho detenimiento si no sería oportuno acercarse a la persona o personas juzgadas a la ligera, y por cuenta ajena, y pedir disculpas. Aunque sean disculpas parciales, aunque quede un residuo de duda, siempre sería la actitud más honrada. Algo como: «Hola. Te pintaron así, quien te retrató ya no tiene ninguna credibilidad y yo me hice una idea tremenda de ti».


Decir «perdón, lo siento» no es claudicar. La mayoría de las veces es hacer justicia y - algo que muchos nunca entenderán – es quedar con la cabeza alta, en paz con la conciencia.


Aunque el daño ya se hizo y eso ya no es remediable. Como la credibilidad. Una vez perdida...



Y no olviden: una característica que hace reconocibles a quienes tienen mentira y doblez como elementos de su estrategia vital es la negación absoluta. La calumnia es un ingrediente más.






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