Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI

miércoles, 5 de enero de 2011

(27) Ubicuidad y alrededores
Ubiquità e dintorni

Después de cinco días conviviendo con las tropas españolas en Herat, Afganistán, un periodista español regresa y se dirige directamente al pueblo de su padre, en Asturias. El periódico le requiere que escriba una primera crónica de lo que vio y vivió con los soldados y la pieza se publica fechada en Oviedo.
   Un corresponsal italiano acaba de asistir a los últimos debates de la política española, viaja a la sede de su periódico, en Italia, y allí le piden que escriba un comentario sobre ese debate, arrancando desde una noticia que acaba de producirse en ese mismo contexto. El periódico publica el artículo fechándolo en Madrid.
  En más de una ocasión he debatito con compañeros de profesión la cuestión de la data, es decir del lugar que aparece al comienzo de una crónica, un artículo, un comentario. Y siempre he encontrado a los colegas alineados en dos posiciones: la mayoritaria, que ubica la escritura donde ha ocurrido el hecho o donde el periodista acaba de estar, regresando a su sede cuando todavía el acontecimiento se encuentra “in progress”; la posición purista, minoritaria, que mantiene siempre la ubicación en el lugar en el que se escribe, no importa si es la redacción del periódico o el pueblo de la sierra donde el periodista descansa.
  Siempre me he planteado hasta que punto hay que ser rigurosos cuando, sin falsificar la realidad, evitamos el desconcierto del lector. Porque imagino la sorpresa cuando se lee una crónica sobre los últimos acontecimientos en la franja de Gaza en cuya data aparece, pongamos, Alicante. Y esto sin gastar una línea para explicar que allí, en la costa española, estaba el periodista, a la vuelta del viaje a Palestina, porque asistía a una fiesta familiar.
  Naturalmente, cuando sostengo la tesis de que se debería ubicar la pieza periodística donde ocurren los hechos,  me refiero a todo lo que se escribe sobre algo que se acaba de ver y escuchar sobre el terreno o en el lugar que es el territorio habitual, permanente, de quien firma.
  En la posición purista, la rigurosa que apela a la credibilidad, aparecen contradicciones, las excepciones que contradicen la regla. Se ubica la entrevista en el lugar en el que ha tenido lugar, no importa si se escribe al regreso, y las crónicas de agencia, reelaboradas en la redacción, se suelen ubicar en el escenario en el que ocurren los hechos.
  Pues entonces, ¿cuál es la regla? Creo que apelar a un sano equilibrio entre la honradez profesional, el sentido común y evitar el desconcierto del lector sería un buen comienzo.

Dopo cinque giorni di convivenza con le truppe spagnole a Herat, Afganistan, un giornalista spagnolo rientra e si dirige direttamente al paese di suo padre, nelle Asturie. Il giornale gli chiede che scriva una prima cronaca su ciò che ha visto e sentito tra i soldati e il pezzo si pubblica datandolo Oviedo.
   Un corrispondente italiano ha appena assistito agli ultimi dibattiti della politica spagnola, viaggia alla sede del suo giornale, in Italia, e in redazione gli chiedono che scriva un commento motivato da un nuovo fatto che si inserisce nel dibattito in questione. Il giornale pubblica l’articolo datandolo en Madrid.
che compare all’inizio di un articolo, una cronaca, un commento. Ho sempre trovato i colleghi allineati su due posizioni: la maggioritaria, che ubica la scrittura dove il fatto è avvenuto o dove il giornalista è stato poco prima di scrivere per poi rientrare in sede quando l’avvenimento è ancora “in progress”; la posizione purista, minoritaria, che mantiene sempre l’ubicazione nel luogo in cui si scrive, non importa se questo è la redazione del giornale o il paese collinare dove il giornalista riposa.
  Mi sono sempre chiesto fino a che punto dobbiamo essere rigorosi quando, senza falsificare la realtà, evitiamo lo sconcerto del lettore. Perché immagino la sorpresa quando si legge una cronaca sugli ultimi avvenimenti nella striscia di Gaza nella cui data si legge, per esempio, Alicante. E questo senza spendere una riga per spiegare che lì, sulla costa spagnola, il giornalista si trovava per motivi familiari, al rientro dal viaggio in Palestina.
  Naturalmente, quando sostengo la tesi sull’ubicazione del testo giornalistico  dove realmente avvengono i fatti, mi riferisco a tutto ciò che si scrive su quanto si è visto e ascoltato sul terreno o è accaduto nel luogo che è territorio abituale, o residenza permanente, di chi firma.
  Nella posizione purista, la rigorosa che appella all’attendibilità, appaiono contraddizioni, le eccezioni che contraddicono la regola. Si ubica l’intervista nel luogo in cui è stata rilasciata, non importa si  scrive al rientro, e le cronache d’agenzia, rielaborate in redazione, quasi sempre si datano nello scenario in cui si svolgono i fatti.
  E allora, qual è la regola? Credo che fare appello a un sano equilibrio tra onestà professionale, buon senso ed evitare lo sconcerto del lettore potrebbe costituire un buon inizio.

domingo, 2 de enero de 2011

(26) Humo y otras (in)coherencias
Fumo ed altre (in)coerenze

Acabo de poner en página, en mi periódico, una crónica del primer día de la nueva ley española que prohíbe fumar en lugares públicos. Pues sí, la España del “prohibido prohibir” se pone dura, casi talebana, contra este vicio que causa estragos. De las drogas, del botellón adolescente, tolerado por políticos y padres a menudo con una sonrisa cómplice, ya se hablará otro día. Casi siempre con indulgencia.
  Pues recuerdo las innumerables polémicas, ese guadiana que de vez en cuando vuelve  a los titulares y a las pantallas despotricando, con estadísticas y comentarios sesudos, contra el vicio de aspirar profundamente para luego dibujar nubes de humo alrededor de la cabeza.
  Recuerdo también muchas imágenes de redacción. De redacciones. De compañeros y compañeras que inhalaban y siguen inhalando profundamente, para luego soltar el párrafo durísimo, la entradilla apocalíptica. Contra el vicio social, naturalmente. Un vicio estúpido que yo mismo oficialmente he dejado, aún confesando algunas esporádicas indulgencias y mucha morriña.
  No, no estoy criticando el fondo de la cuestión. Sólo estoy pensando en el fanatismo de algunos y en la hipocresía de otros. Pienso en esta profesión que sigue más el momento y las modas que el fondo de las cuestiones y cuando lo sigue muy a menudo no se lo cree hasta el fondo. Como ocurre con el tabaquismo y muchos más ...ismos.
Ho appena mandato in pagina, nel mio giornale, una cronaca sul primo giorno della nuova legge spagnola che proibisce fumare in tutti i luoghi pubblici. Già, la Spagna del “proibito proibire” si fa dura, quasi talebana, contro questo vizio che causa autentiche stragi. Delle droghe, del fenomeno del “botellón” tra gli adolescenti, tollerato da politici e genitori spesso con un sorriso complice, si parlerà un altro giorno. E quasi sempre con indulgenza.
  Ricordo gli innumerevoli dibattiti, quei toni polemici che intermittentemente tornano sui titoli o sui teleschermi sparando a zero, con statistiche e commenti profondi, contro il vizio di aspirare profondamente per poi disegnare nubi di fumo attorno alla testa.
  Ricordo pure molte immagini di redazione. Di redazioni. Di colleghi e colleghe che inalavano e continuano a inalare profondamente, per poi esalare il capoverso durissimo, lo speech apocalittico. Contro il vizio sociale, naturalmente. Un vizio stupido che io stesso ufficialmente ho abbandonato, anche se confesso alcune sporadiche indulgenze e molta nostalgia.
  No, non sto criticando il fondo della questione. Sto solo pensando al fanatismo di alcuni e all’ipocrisia di altri. Penso a questa professione che segue più il momento e le mode che il fondo delle questioni e quando lo segue molto spesso non ci crede fino in fondo. Come accade con il tabagismo e con molti altri ...ismi.

sábado, 1 de enero de 2011

(25) Hay muertos y muertos
Ci sono morti e morti

No es la primera vez. Llevo casi toda mi vida en este gremio y no soy tan ingenuo para creer que esto sea casual. Pero no dejan de llamarme la atención las grandes diferencias en el tratamiento de una noticia relevante. Porque aprendí, creí y sigo creyendo, que si algo es noticia y además es relevante, su omisión o minusvaloración no casan con la principal finalidad de esta profesión. Que es la de informar, poner en contexto e intentar explicar
  Hoy, comienzo del 2011, matanza de cristianos en Egipto. El último grave episodio de intolerancia y ciega violencia de una larga cadena que constituye una preocupante e inaceptable escalada. Pero cuando los muertos son cristianos – sean coptos, católicos o armenios –  claro, no gozan de la simpatía de los forofos del pensamiento único.
  A lo largo del día he visto informativos de cadenas de cuatro países, entre ellos España e Italia. He visto sobre estos trágicos acontecimientos desde la noticia y ya está a reportajes que han ocupado un abundante tercio de algunos los telediarios; desde lo que es cumplir con mínimos o la total indiferencia hasta la sobreactuación, por lo menos en términos relativos de tiempo.
  Lo siento. Esto es cualquier ...ismo, desde luego no es periodismo.

Non è la prima volta. Ho trascorso la quasi totalità della mia vita nel giornalismo e dintorni e non sono tanto ingenuo da credere che ciò sia casuale. Eppure, non smetto di sorprendermi per le vistose differenze nel trattamento di una notizia di rilievo. Perché ho appreso, credevo e credo, che se un avvenimento è notizia ed è pure di rilievo, la sua omissione o il trattamento inadeguato non rispondono alle finalità di questa professione. Che sono informare, porre in contesto e tentare di spiegare.
  Oggi, inizio del 2011, mattanza di cristiani in Egitto. L’ultimo grave episodio d’intolleranza e cieca violenza di una lunga catena che costituisce una preoccupante e inaccettabile escalation. Ma quando i morti sono cristiani – siano essi copti, cattolici, o armeni – non godono delle simpatie dei tifosi del pensiero unico.
  Nel corso della giornata ho visto tg di tv di quattro paesi, tra questi la Spagna e l’Italia. Ho visto su questi tragici avvenimenti dalla schietta notizia e poco più a reportages che hanno occupato un abbondante terzo di alcuni tg; dal minimo per salvare la dignità professionale o la totale indifferenza fino all’eccesso, almeno in termini relativi di durata.
  Mi spiace dirlo, ma questo è un qualsiasi ...ismo. Certamente non è giornalismo.