Así lo contarán los abuelos…
Había una vez una gran aldea,
repartida en diecisiete barrios, en la que muchos se empeñaban en querer demostrar
su respectiva hombría a través del más paleto ejercicio del deporte. Y así, fomentados
por los chamanes de turno, los jefes de barrio entrenaban sus equipos y competían
en lo Autonojuegos. Dos disciplinas destacaban por encima de todas: el escupitajo
más lejano y la meada más alta…
…y así ya lo previó la mitología
A pesar de las advertencias de su
padre para que no volara demasiado alto, Ícaro fue cautivado por la euforia del
vuelo y se acercó demasiado al sol. El calor fundió la cera de sus alas,
haciéndole precipitar en el mar donde murió. Como estaba escrito…
Così lo
racconteranno i nonni...
C’era una volta un grande territorio, diviso in diciassette quartieri, dove
molti s’incaponivano a voler dimostrare la propria supremazia attraverso il più
pacchiano esercizio dello sport. E così, esaltati dagli stregoni di turno, i
capi quartiere allenavano le proprie squadre e concorrevano agli Autonogiochi.
Due discipline spiccavano su tutte: lo sputo più lontano e la minzione più alta…
…e così
lo previde la mitologia
Nonostante il padre lo avesse
avvertito di non volare troppo alto, Icaro si fece prendere dall'ebbrezza del
volo e si avvicinò troppo al sole. Il calore fuse la cera delle sue ali,
facendolo cadere nel mare dove morì. Com’era scritto…
Hoy...
Oggi...