Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI
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lunes, 28 de marzo de 2011

62) Los hay que hacen que femenino a menudo rime con cansino
C’è chi riesce a far sì che femminile troppo spesso rimi con canile

Por lo que parece, y por lo que leo en el primero de los titulares adjuntos, el que se refiere a los acuciantes problemas económico-financieros lusitanos, ya está. La Península Ibérica (Andorra ya se ubicaba en el “bando correcto”) es finalmente una tríade de estados (¿o “estadas”?) femeninos. Digan lo que digan la historia, la tradición, las costumbres y la mismísima Real Academia Española de la Lengua.
  Bueno, tendrán que disculparme que no tome esto en serio y que finja elevar la anécdota al estatus de categoría. Pero, sin llegar a cachondearme, no me resisto y me tomo la licencia de aprovechar este Pisuerga para hacer/hacerme algunas preguntas.
  Por ejemplo, me pregunto sí todavía rige o está en vías de extinción la moda que tanto debe a las glándulas salivales del lehendakari Ibarretxe – ¿se acuerdan? – esa moda de alargar parrafadas, conferencias y debates para que quedase más que claro que el político peneuvista se dirigía en plena equidad e igualdad – ¡faltaría más! – a “ciudadanos y ciudadanas”, a “vascos y vascas”, a “compañeros y compañeras” y, si me apuran, a “todos y todas los presentes y las presentas”. Bueno, este último es de mi exagerada cosecha.
  Me pregunto también si de verdad, sin despreciar el valor intrínseco y simbólico de la palabra, con esto de forzar el lenguaje, precipitando en un “políticamente correcto” que se viste de aburrido “burocratés” (el neologismo es mío), no estamos llegando a producir cansancio y hasta rechazo. Y cuando la gente se cansa y rechaza, el efecto es o nulo o boomerang, es decir que se puede volver en contra de la intenciones iniciales.
  Creo que este, por el radicalismo de posiciones frecuentemente opuestas, es uno de esos debates de momento casi imposibles. Tengo mi receta. Pues yo paso, dejo que todo esto “me resbale” y confío en el tiempo, gran consejero que cuando hay que cortar, corta casi siempre por lo sano.
  Repito: el error, gazapo, distracción o lo que fuera que haya motivado el error del titular, ese es sólo un pretexto. Lo he utilizado, forzando y mucho, porque tenía ganas y porque es mi manera de decir que algunos y algunas, con estas “chorradas”, a Ustedes no sé, pero a mí me han cansado. Peor: me han colocado en el antesala de la indiferencia. Por eso, sigo instalado en los alrededores del sentido común y de la moderación, que no son unos malos lugares.   

4. género de los nombres de países y ciudades. En la asignación de género a los nombres propios de países y ciudades influye sobre todo la terminación, aunque son muy frecuentes las vacilaciones. En general puede decirse que los nombres de países que terminan en -a átona concuerdan en femenino con los determinantes y adjetivos que los acompañan: «Serán los protagonistas de la Colombia del próximo siglo» (Tiempo [Col.] 2.1.90); «Hizo que la vieja España pensara sobre sus colonias» (Salvador Ecuador [Ec. 1994]); mientras que los que terminan en -a tónica o en otra vocal, así como los terminados en consonante, suelen concordar en masculino (…omissis…)
 
Diccionario panhispánico de dudas ©2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Mi scuso, ma stavolta preferisco non tradurre. Si tratta di un dibattito molto spagnolo, quello dell’esasperazione ideologica della cosiddetta “parità di generi” applicata al linguaggio. In italiano, le allusioni locali e i giochi di parole non sarebbero facilmente comprensibili e non produrrebbero lo stesso effetto.

miércoles, 2 de febrero de 2011

(37) Copiando, que es gerundio
Copiando, un gerundio

Alguien podría objetar que no es para tanto, que en realidad un multimillonario es alguien que posee multitud de millones. Vale.
  Pero, en serio, esto del “copia y pega” hace auténticos estragos, en las redacciones induce a la pereza y el sucesivo olvido del deber de control contribuye a estos divertidos y sin embargo preocupantes resultados.
  Este titular, ahora, cuando estoy escribiendo estas líneas, aparece en Google multiplicado por 13.201. Son las veces que se repite, sin que nadie se diese cuenta en su momento de lo que estaba poniendo en página.
  Permitidme un recuerdo. Es de mis años turineses, cuando no había surgido ni la hipótesis de Internet pero comenzaban a aparecer nuevas tecnologías en las redacciones. En ese gran periódico que es La Stampa entraban los ordenadores de nueva generación y nuevos programas informáticos, finalmente las agencias se podían leer en pantalla. Pero alguien, alguien con la vista larga y que conocía muy bien a los periodistas, tuvo la brillante idea de decir un “no” muy determinado. Nada de poner en comunicación las agencias con los programas de redacción. Ya existían las primeras versiones de Windows y ese brillante director intuyó los posibles estragos del “copia y pega”.

C’è chi potrà obiettare che non è la fine del mondo, che in realtà un multimilionario è chi possiede moltitudine di milioni. Bene.
  A parte gli scherzi, questo del “copia e incolla” sta facendo autentiche stragi, nelle redazioni induce alla pigrizia e la successiva dimenticanza del dovere di controllo contribuisce a questi divertenti ma anche preoccupanti risultati.
  Questo titolo, quando sto scrivendo queste righe, compare in Google moltiplicato per 13.201. È il numero delle occasioni in cui ricorre senza che nessuno si rendesse conto di ciò che metteva in pagina.
  Consentitemi un ricordo. È dei miei anni torinesi, di quando ancora non si affacciava neppure l’ipotesi di Internet, ma nelle redazioni cominciavano a entrare nuove tecnologie. In quel gran giornale che è La Stampa entravano i computer di nuova generazione e nuovi programmi informatici, finalmente le agenzie si potevano leggere sullo schermo. In quei giorni ci fu qualcuno, qualcuno con la vista lunga, che ebbe la brillante idea di dire un “no” molto secco. Neppure a parlarne di mettere in comunicazione le agenzie con i programmi che servivano per redigere i testi. Già esistevano le prime versioni di Windows e quel brillante direttore intuì i possibili danni del “copia e incolla”.