Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla de TV. Y el sábado y domingo estoy en "No es un día cualquiera" de Radio Nacional de España, con Pepa Fernández
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI

lunes, 6 de mayo de 2013

(190) Ángel o demonio, sin duda un gran actor del Novecientos. Se fue Giulio Andreotti, gran amigo de España
Angelo o demonio, indubbiamente un grande attore del Novecento. Se n’è andato Giulio Andreotti, grande amico della Spagna



6 mayo 2013 - La RAI anuncia la muerte de Giulio Andreotti
6 mayo 2013 - La RAI anuncia la muerte de Giulio Andreotti
«Imposible entender la Italia moderna sin Giulio Andreotti, con sus luces y sombras. Lo fue todo y fue crucial en muchos momentos». Es lo primero que escribí en Twitter, esta mañana, cuando se conoció la muerte del hombre que fue siete veces presidente del consejo de ministros (es la correcta denominación italiana, que no tiene “presidente del gobierno”) y que, además de ser veinticuatro veces titular de casi todos los ministerios, entre los muchos cargos y encargos, había sido el político más joven que participó en la redacción de la Constitución italiana. Y fue sin duda uno de los principales protagonistas de la vida política italiana, y no sólo italiana, del Novecientos.
Andreotti falleció esta mañana en su casa romana. Eran las 12:25. 94 años después de su nacimiento, el 14 de enero de 1919. Noventa y cuatro años de vida para un político tan longevo que en la escena pública, de momento, ha superado hasta a la “veterana” reina Isabel II de Inglaterra.
No voy, aquí y ahora, a trazar un enésimo perfil de un personaje complejo y complicado, visto como ángel y demonio, titular de cientos de apodos desde los más elogiosos a los más insultantes. Nadie que haya compartido momentos, años, décadas, con Andreotti en el primer plano de la escena pública, ha podido ser indiferente a una personalidad y actividad tan densas y abiertas a valoraciones contradictorias. Pero muy pocos podrán negar que desde la postguerra hasta hace poco sería imposible imaginar la evolución sociopolítica y económica de Italia sin contar con el estadista que acaba de cerrar su ciclo vital.
Como otros colegas, he encontrado en muchas ocasiones a Giulio Andreotti. Como periodista lo he seguido, he viajado con él, con ese hombre culto, socarrón, imperturbable y sin embargo dispuesto a la ironía y al sarcasmo, he conversado tanto en momentos “oficiales” como en paseos o ratos de descanso. Lo he visto hábil, duro, flexible, pero siempre abierto a la negociación porque la política él la concebía como a menudo se la define: arte de la mediación, de lo posible aun cuando todo parece imposible.
Giulio Andreotti fue un gran amigo de España. El desaparecido Leopoldo Calvo Sotelo y el aún en la brecha Felipe González, como muchos más actores de la escena pública española, podrían disertar largo y tendido sobre esos años en los que, Francia en cabeza, algunos en Europa querían mantener la “anomalía” española, casi perpetuar esa maldición que se atribuye a Alphonse Daudet: «África acaba en los Pirineos». Se aducían problemas políticos y económicos (la dichosa agricultura) para impedir, o por lo menos para dar largas a la adhesión de España a la entonces Comunidad Europea. Fueron muchos años de durísimas negociaciones en las que muchos fuimos “cómplices” de España. Los políticos españoles, claro, muchos amigos europeos, sobre todo en Italia y Alemania, y - no para echarnos incienso - también una task force de corresponsales que acompañamos la Transición “vendiendo” allende los Pirineos una imagen de España que a menudo “forzábamos” para que tuviese menos obstáculos. Permítanme que aproveche para recordar por lo menos a tres de esos compañeros “cómplices” en ese periodo en el que yo era presidente de los corresponsales: Walter Haubrich, del Frankfurter Allgemeine Zeitung; Thierry Maliniak, de Le Monde; Manuel Lopes, de la agencia Lusa.
  En cabeza de los políticos italianos, Giulio Andreotti peleó mucho por España, como lo hizo otro
Il Messaggero, 4 enero 1986 - "Ahora Europa es más latina"
Il Messaggero, 4 enero 1986 (ver nota ***)
gran amigo de este país, el desaparecido Lorenzo Natali. Y España reconoció a Andreotti ese constante acompañamiento. El momento cumbre me vio testigo privilegiado, en la Universidad de Salamanca, cuando, como escribí entonces, tuve el privilegio de ver y narrar - ¡scoop! – a un Giulio Andreotti emocionado, con los ojos húmedos, mientras charlábamos – sólo nosotros dos – y él se desvestía del ropaje académico en la antesala del aula magna del ateneo salmantino. Minutos antes se le había concedido el “honoris causa” como agradecimiento al apoyo y al empecinamiento para que España fuese, como fue, miembro de pleno derecho de la Comunidad Europea.
Una amistad con España muy sólida y sincera y que, sin embargo, no impedía a Andreotti lanzar alguna que otra puya como aquella, ya conocida aunque en origen no era de él, y que me citó cuando una tarde caminábamos por el granadino Carmen de los Mártires, frente al Generalife: «Los españoles son simpáticos, muy buena gente. Lástima que muchos estén cortados con hacha, que les falte finura». Así hablaba, con franqueza y esa media sonrisa a veces enigmática de alguien que si algo decía, casi siempre había una segunda intención, por lo menos la de enviar un mensaje.


La Gaceta de Salamanca, 7 mayo 2013 - Esquela publicada por el Rector de la Universidad
La Gaceta de Salamanca, 7 mayo 2013
Esquela publicada por el Rector de la Universidad
Aquí me quedo. En estas mismas horas aparecen o se están escribiendo cientos, miles de artículos, en los medios de muchos lugares del mundo, sobre el hombre que lo fue casi todo y algo más en un largo tramo de la historia contemporánea de Italia. Un político que, más allá de sus luces y sombras, de elogios y vituperios, nunca dejó a nadie indiferente.
La Historia, con el sosiego del tiempo, lo colocará en su sitio.
Descanse en paz.
 
 

*** La ocasión era histórica y nunca dos diarios se habían publicado, recíprocamente, cada uno en la lengua del otro. Me surgió esa idea y, durante una fiesta en la sala de rotativas de Miguel Yuste, se la propuse a Jesús de Polanco y a Juan Luis Cebrián. Naturalmente, también a mi dirección y editor. En principio hubo entusiasmo, luego descubrimos dificultades de todo tipo. Tardamos meses en hacer “cuajar” la cosa, les aseguro que no fue sencillo.
Al final se consiguió. El 4 de enero de 1986, horas después de que España entrara solemnemente en Europa, en los quioscos españoles salía Il Messaggero en castellano mientras que en la Bota se distribuía El País en italiano. En la distribución tuvimos suerte: Il Messaggero tenía dimensión exactamente el doble de El País, que se pudo embuchar perfectamente en mi diario.
Muchos escribimos en esa edición especial. Firmaban artículos los dos jefes de Gobierno, Felipe González y Bettino Craxi, que presidía el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno. Escribían los titulares de Asuntos Exteriores, Fernando Morán y Giulio Andreotti, además de políticos, economistas, historiadores, sociólogos y personalidades de los dos países.
Aquí aprovecho para recordar el trabajo de meses, codo con codo, con dos grandes amigos y puntos firmes en el periodismo español: Jesús de la Serna y Julio Alonso. Y hoy recuerdo esa aventura pionera también porque sin la complicidad de personalidades como Giulio Andreotti España probablemente no hubiese sido todavía “europea”, ese enero de 1986.
 

3 comentarios:

  1. Tomás Martín6/5/13 18:45

    Llevo años siguiéndole y no deja Ud. de sorprenderme. Estuvo en todos los lugares, a veces en varios al mismo tiempo. Me ha gustado esta manera de recordar, obviando lo que todos escribirían y contándonos cosas que muchos no hubiésemos sabido.
    Me gusta su manera de escribir: clara, como si lo contara a alguien con el que está tomando café.
    Hasta pronto en esta páginas.

    ResponderEliminar
  2. Tendrán que pasar unos cuantos años para que tengamos la perspectiva de lo que fue Andreotti. Sin duda fue un personaje complejo que protagonizó casi todo y sin cuya presencia hoy sería difícil comprender muchas cosas.
    ¿Ángel o demonio? Todos tenemos algo de uno y del otro en nuestra personalidad. En una persona de poder eso se acentúa mucho más.

    ResponderEliminar
  3. Tengo muchas dudas sobre un personaje del que se ha dicho de todo. Veo, sin embargo, que por lo que se refiere a España, nos echó más de un cable.
    Pues por lo menos por eso, gracias.

    ResponderEliminar

Los comentarios serán moderados - I commenti saranno moderati