Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI
Mostrando entradas con la etiqueta El País. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El País. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de mayo de 2013

(190) Ángel o demonio, sin duda un gran actor del Novecientos. Se fue Giulio Andreotti, gran amigo de España
Angelo o demonio, indubbiamente un grande attore del Novecento. Se n’è andato Giulio Andreotti, grande amico della Spagna



6 mayo 2013 - La RAI anuncia la muerte de Giulio Andreotti
6 mayo 2013 - La RAI anuncia la muerte de Giulio Andreotti
«Imposible entender la Italia moderna sin Giulio Andreotti, con sus luces y sombras. Lo fue todo y fue crucial en muchos momentos». Es lo primero que escribí en Twitter, esta mañana, cuando se conoció la muerte del hombre que fue siete veces presidente del consejo de ministros (es la correcta denominación italiana, que no tiene “presidente del gobierno”) y que, además de ser veinticuatro veces titular de casi todos los ministerios, entre los muchos cargos y encargos, había sido el político más joven que participó en la redacción de la Constitución italiana. Y fue sin duda uno de los principales protagonistas de la vida política italiana, y no sólo italiana, del Novecientos.
Andreotti falleció esta mañana en su casa romana. Eran las 12:25. 94 años después de su nacimiento, el 14 de enero de 1919. Noventa y cuatro años de vida para un político tan longevo que en la escena pública, de momento, ha superado hasta a la “veterana” reina Isabel II de Inglaterra.
No voy, aquí y ahora, a trazar un enésimo perfil de un personaje complejo y complicado, visto como ángel y demonio, titular de cientos de apodos desde los más elogiosos a los más insultantes. Nadie que haya compartido momentos, años, décadas, con Andreotti en el primer plano de la escena pública, ha podido ser indiferente a una personalidad y actividad tan densas y abiertas a valoraciones contradictorias. Pero muy pocos podrán negar que desde la postguerra hasta hace poco sería imposible imaginar la evolución sociopolítica y económica de Italia sin contar con el estadista que acaba de cerrar su ciclo vital.
Como otros colegas, he encontrado en muchas ocasiones a Giulio Andreotti. Como periodista lo he seguido, he viajado con él, con ese hombre culto, socarrón, imperturbable y sin embargo dispuesto a la ironía y al sarcasmo, he conversado tanto en momentos “oficiales” como en paseos o ratos de descanso. Lo he visto hábil, duro, flexible, pero siempre abierto a la negociación porque la política él la concebía como a menudo se la define: arte de la mediación, de lo posible aun cuando todo parece imposible.
Giulio Andreotti fue un gran amigo de España. El desaparecido Leopoldo Calvo Sotelo y el aún en la brecha Felipe González, como muchos más actores de la escena pública española, podrían disertar largo y tendido sobre esos años en los que, Francia en cabeza, algunos en Europa querían mantener la “anomalía” española, casi perpetuar esa maldición que se atribuye a Alphonse Daudet: «África acaba en los Pirineos». Se aducían problemas políticos y económicos (la dichosa agricultura) para impedir, o por lo menos para dar largas a la adhesión de España a la entonces Comunidad Europea. Fueron muchos años de durísimas negociaciones en las que muchos fuimos “cómplices” de España. Los políticos españoles, claro, muchos amigos europeos, sobre todo en Italia y Alemania, y - no para echarnos incienso - también una task force de corresponsales que acompañamos la Transición “vendiendo” allende los Pirineos una imagen de España que a menudo “forzábamos” para que tuviese menos obstáculos. Permítanme que aproveche para recordar por lo menos a tres de esos compañeros “cómplices” en ese periodo en el que yo era presidente de los corresponsales: Walter Haubrich, del Frankfurter Allgemeine Zeitung; Thierry Maliniak, de Le Monde; Manuel Lopes, de la agencia Lusa.
  En cabeza de los políticos italianos, Giulio Andreotti peleó mucho por España, como lo hizo otro
Il Messaggero, 4 enero 1986 - "Ahora Europa es más latina"
Il Messaggero, 4 enero 1986 (ver nota ***)
gran amigo de este país, el desaparecido Lorenzo Natali. Y España reconoció a Andreotti ese constante acompañamiento. El momento cumbre me vio testigo privilegiado, en la Universidad de Salamanca, cuando, como escribí entonces, tuve el privilegio de ver y narrar - ¡scoop! – a un Giulio Andreotti emocionado, con los ojos húmedos, mientras charlábamos – sólo nosotros dos – y él se desvestía del ropaje académico en la antesala del aula magna del ateneo salmantino. Minutos antes se le había concedido el “honoris causa” como agradecimiento al apoyo y al empecinamiento para que España fuese, como fue, miembro de pleno derecho de la Comunidad Europea.
Una amistad con España muy sólida y sincera y que, sin embargo, no impedía a Andreotti lanzar alguna que otra puya como aquella, ya conocida aunque en origen no era de él, y que me citó cuando una tarde caminábamos por el granadino Carmen de los Mártires, frente al Generalife: «Los españoles son simpáticos, muy buena gente. Lástima que muchos estén cortados con hacha, que les falte finura». Así hablaba, con franqueza y esa media sonrisa a veces enigmática de alguien que si algo decía, casi siempre había una segunda intención, por lo menos la de enviar un mensaje.


La Gaceta de Salamanca, 7 mayo 2013 - Esquela publicada por el Rector de la Universidad
La Gaceta de Salamanca, 7 mayo 2013
Esquela publicada por el Rector de la Universidad
Aquí me quedo. En estas mismas horas aparecen o se están escribiendo cientos, miles de artículos, en los medios de muchos lugares del mundo, sobre el hombre que lo fue casi todo y algo más en un largo tramo de la historia contemporánea de Italia. Un político que, más allá de sus luces y sombras, de elogios y vituperios, nunca dejó a nadie indiferente.
La Historia, con el sosiego del tiempo, lo colocará en su sitio.
Descanse en paz.
 
 

*** La ocasión era histórica y nunca dos diarios se habían publicado, recíprocamente, cada uno en la lengua del otro. Me surgió esa idea y, durante una fiesta en la sala de rotativas de Miguel Yuste, se la propuse a Jesús de Polanco y a Juan Luis Cebrián. Naturalmente, también a mi dirección y editor. En principio hubo entusiasmo, luego descubrimos dificultades de todo tipo. Tardamos meses en hacer “cuajar” la cosa, les aseguro que no fue sencillo.
Al final se consiguió. El 4 de enero de 1986, horas después de que España entrara solemnemente en Europa, en los quioscos españoles salía Il Messaggero en castellano mientras que en la Bota se distribuía El País en italiano. En la distribución tuvimos suerte: Il Messaggero tenía dimensión exactamente el doble de El País, que se pudo embuchar perfectamente en mi diario.
Muchos escribimos en esa edición especial. Firmaban artículos los dos jefes de Gobierno, Felipe González y Bettino Craxi, que presidía el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno. Escribían los titulares de Asuntos Exteriores, Fernando Morán y Giulio Andreotti, además de políticos, economistas, historiadores, sociólogos y personalidades de los dos países.
Aquí aprovecho para recordar el trabajo de meses, codo con codo, con dos grandes amigos y puntos firmes en el periodismo español: Jesús de la Serna y Julio Alonso. Y hoy recuerdo esa aventura pionera también porque sin la complicidad de personalidades como Giulio Andreotti España probablemente no hubiese sido todavía “europea”, ese enero de 1986.
 

domingo, 4 de marzo de 2012

(136) ¡Hala! Disparen. Me quedo en la orilla de este revuelto río, contemplando…
Andiamo, sparate. Resto sulla riva di questo turbolento fiume, contemplando...


Justo en el día en que se publica uno de los escasos editoriales que, por su inusual sensatez y equilibrio, suscribiría, me tomo un periodo de observación y silencio.

  Amenazo con volver y con mis opiniones. ¡Faltaría más!

  Pero ahora casi es más divertido ahorrarme mis posibles insensateces (aunque con estas líneas ya estoy opinando) y contemplar la mar de insensateces cainitas ajenas.

  Se percibe un regusto por la sangre...

  Lo siento, pero estoy transitando de un poco saludable masoquismo a un cruel sadismo.

   Hasta pronto.



Giusto nel giorno in cui si pubblica uno degli editoriali che, per sensatezza ed equilibrio, sottoscriverei, mi concedo un periodo di osservazione e silenzio.

  Minaccio il ritorno, con le mie opinioni.
 
  Ci mancherebbe altro!
 
  Ora, però, è forse più divertente risparmiarmi le mie possibili insensatezze (anche se con queste righe già sto opinando) e contemplare il mare di altrui insensatezze cainite.

  Si percepisce un certo gusto per il sangue…

  Mi spiace, ma sto transitando da un poco salubre masochismo a un crudele sadismo.
 
  A presto.

lunes, 31 de octubre de 2011

(115) Ese día como hoy, cuando a mi amiga Sonia le asesinaron la suegra, Indira Gandhi. Y ella heredó las riendas de la India.

Fue un día como hoy, el 31 de octubre de 1984. Indira Gandhi, primera ministra de ese estado continente que es la India, caía asesinada por un sikh de su escolta.
  Fue el comienzo de una sucesión de muertes, todas ellas con apellido Gandhi. Primero Sanjav, el heredero político; luego Rajivaratna (Rajiv para los amigos), el esposo de mi vieja amiga Sonia, hoy jefa del partido del Congreso y heredera política de Indira.
  Recuerdo que ese día me llamó Juan Luis Cebrián, fundador y entonces director de EL PAÍS, y me pidió unas líneas, un esbozo de la figura de Sonia.
  Aquí las rescato, en esta fecha conmemorativa, tal cual las publicó EL PAÍS.
  En ese momento no podía imaginar que más tarde me tocaría volver a escribir dos veces sobre otras muertes violentas apellidadas Gandhi.




PERFIL
  
Sonia Gandhi
 
La esposa del nuevo primer ministro de la India es hija de un albañil italiano


JOSTO MAFFEO - Madrid - 02/11/1984
  
Creo que era el mes de julio de hace 15 años. Estaba sentado con unos amigos en la terraza del bar Pino, de Orbassano (ltalia), ciudad industrial del hinterland turinés, cuando Sonia apareció con un joven alto, camisa blanca, de manga corta, de un moreno entre andaluz y siciliano. "Te presento a un amigo; se llama Rajiv. Bueno, su nombre es algo más complicado, pero le llamamos así". Fue así como conocí al hoy ya primer ministro de la India, Rajivaratna Gandhi, el chico que sorprendió a Orbassano y el Piamonte con una historia de amor alestilo príncipe azul y bella durmiente.

Sonia y yo vivíamos cerca; ella, en el chalé que su padre Stefáno Maino, un inmigrante del Veneto, se había construido en las afueras de la ciudad con el dinero de sus primeros negocios inmobiliarios. Un albañil que las inundaciones del río Po habían enviado al Piamonte a hacer fortuna. Un rojo de los viscerales, tipo Peppone el alcalde adversario de Don Camilo, que quiso llamar a sus hijas con nombres rusos: Anuska, la mayor, Sonia y la pequeña Nadia. Creo que tenía hasta un perro apodado Stalin. Y creo también que abrigaba grandes proyectos, entre un tute y un chatito del bueno que guardaba en la bodega, para sus rebeldes hijas. Sonia, como todas las chicas de casa Maino, empezó los estudios con pocas ganas y escaso éxito. Al final, la vocación de los idiomas, algún que otro empleo esporádico de intérprete en los salones del automóvil y, por último, Cambridge (Reino Unido). Allí conoció a un tímido indio que fue inmediatamente cautivado por aquella rubia simpática y mal hablada, transformada de repente en una belleza reposada. Se lo llevó a Orbassano y lo paseó entre sus amigos y parientes. Nunca dijo claramente que era su novio y que se iban a casar, pero nos miraba a todos con ojos que violaban al secreto de Estado que se traían entre manos.
Rajiv volvió con ella a Cambridge; luego se fueron a Delhi, donde la dama de hierro de: la India, la hoy desaparecida Indira Gandhi, dio su bendición y manifestó el deseo de conocer a sus futuros consuegros. A medida que se iban confirmando nuestros pronósticos y los de todos los amigos, casa Maino se hizo más impenetrable. También Stefano, a pesar de pasearse con la camisa manchada de cal y no perderse la partida de tute en la cafetería de siempre, se volvió hermético. Y un día nos anuncié que iba a salir de viaje por algún tiempo, el primero de su vida al extranjero. Y fue la boda de Las mil y una noches, con suspense incluido: un desvanecimiento de Sonia que fue interpretado como un envenenamiento de palacio y que luego resultó ser un embarazo.
Volvieron los Maino al Piamonte con el sueño de su vida realizado, y más tarde, la misma Indira fue de incógnito a conocer la casa del albañil. Nunca conseguiré saber cómo se entendieron los consuegros, no por las dificultades-idiomáticas, sino por las diferencias abismales de estatura social y de temperamento. Pero la hija del albañil se había convertido en la nuera de la hija del Pandit Nehru y hoy es trágicamente la esposa italiana de un joven premier. Yo la vi en distintas ocasiones después de la boda, hasta que se enfadó por haber contado en una entrevista que se había pintado el signo de la casta en la frente y que hacía yoga tragando pañuelos y sacándolos por la nariz. Quien no había cambiado era él, Rajiv, comandante de Air India, lejano a la política y al final volcado en ella después de la tragedia del hermano, Sanjay.
No veo a Stefano Maino desde hace algún tiempo, pero adivino sus temores por su hija y los nietos. Y adivino también su íntima satisfacción de emigrante expulsado por el mayor río de Italia y que ha conseguido llegar hasta las mismas orillas del Ganges. Seguro que, anteayer bajó a la bodega del chalé. Para llorar y luego brindar: "¡Suerte, Sonia.!"

sábado, 9 de abril de 2011

(67) Forges: trazos y latigazos para una sociedad demasiado a menudo adormecida
Forges: tratti e frustate per una società troppo spesso appisolata

Josto Maffeo en una caricatura de ForgesA mí los humoristas, los "columnistas gráficos" como con mayor propiedad se les suele definir, en sus caricaturas informales siempre me han tratado sin hacer demasiada sangre. Será por una antigua amistad o por el trato cordial que mantengo con unos cuantos de ellos, relaciones a menudo forjadas en los cómplices y esperanzadores años de la Transición. Será porque con algunos he compartido proyectos, vivencias, episodios o grupos humanos. Será también, creo, porque, coincidamos o no, nos respetamos en las respectivas expresiones personales y profesionales. Que es lo que fundamenta la convivencia.
  Decir que de Forges comparto todo sería una tontería. Claro que no. Pero no decir que sin Antonio la Transición y lo que vino después no hubiesen sido lo mismo, esta sí que, faltando a la verdad, sería una solemne estupidez. Sus personajes, sus exasperaciones, su puesta en la diana, sus latigazos y hasta alguna que otra caricia han acompañado a diario los altibajos de un largo y no fácil camino. Por no hablar de los baches del presente, a los que Forges les pone el necesario subrayado con la inmediatez que sólo la imagen, la imagen gráfica inspirada, puede transmitir.
  No creo mucho en los oropeles, Antonio. Pero no sabes cómo me alegro cada vez que alguien – da igual, o mejor aún que sea un gobierno – desmiente esa injusticia latina de que "Nemo propheta in patria”. Enhorabuena por la medalla de oro de Bellas Artes y un gran abrazo. Nos “vemos” en las ondas “marconianas”.

Nelle caricature informali, i vignettisti, i “columnist grafici” come con maggiore proprietà sono definiti in Spagna, mi hanno sempre trattato con certa indulgenza.  Sarà per una vecchia amicizia o per il rapporto cordiale con alcuni di essi, relazioni spesso forgiate nei complici e speranzosi anni della Transizione spagnola. Sarà perché con alcuni ho condiviso progetti, esperienze, episodi o gruppi umani. Sarà pure, credo, perché, si coincida oppure no, ci rispettiamo nelle rispettive espressioni personali e professionali. E questa è la base della convivenza.
  Ad Antonio Fraguas “Forges”, da anni autore della quotidiana vignetta editoriale di El País, un umorista la cui lunga e intensa biografia non ha bisogno di ulteriori ragguagli, mi uniscono ore di radio, viaggi, molti fine settimana. Tutto nel “circo” che ogni sabato e domenica monta Pepa Fernández con il suo “No es un día cualquiera” di Radio Nacional de España.  
  Affermare che di Forges condivido tutto sarebbe una fesseria. È chiaro che no. Dire, però, che senza Antonio la Transizione spagnola e ciò che venne dopo non sarebbero state la stessa cosa, questa sì che, oltre che una menzogna, sarebbe una solenne stupidaggine. I suoi personaggi, le sue esasperazioni, le sue sistemazioni nel bersaglio, le sue frustate e persino alcune carezze hanno accompagnato quotidianamente gli alti e bassi di un lungo e non facile cammino. Per non parlare, poi, degli intoppi del presente ai quali Forges pone la necessaria sottolineatura, con l’immediatezza che solo l’immagine, l’immagine grafica ispirata, può trasmettere.
  Credo poco agli orpelli, Antonio. Non immagini, però, quanto mi rallegri ogni qual volta che – fa lo stesso, anzi, meglio se si tratta di un governo – qualcuno smentisce quell’ingiustizia latina del “Nemo propheta in patria”. Le mie congratulazioni per la medaglia d’oro delle Belle Arti e un grande abbraccio. Ci “vediamo” nelle onde marconiane.

Medalla de oro al merito en las Bellas Artes El 8 de abril 2011, el  Consejo de Ministros ha concedido
a Antonio Fraguas “Forges” la Medalla de Oro al Mérito
en las Bellas Artes.
  
L’8 aprile 2011, il Consiglio dei Ministri ha concesso
ad Antonio Fraguas “Forges” la medaglia d’Oro al Merito
nelle Belle Arti.

domingo, 20 de marzo de 2011

(59) El “Estado” de la cuestión
Lo “Stato” della questione

EL PAÍS -  19 Marzo 2011, p. 4


Estas líneas aparecieron ayer publicadas en EL PAÍS. Pero no es la primera vez que constato el error, ni tampoco es este el primer periódico que incurre en el mismo.
  Muchas son las posibles causas. A veces se trata de un error de transcripción; en otras ocasiones – lo he comprobado frecuentando las facultades de Periodismo y muchos colegas de este oficio – las raíces del macroscópico error se hunden en la pura ignorancia, en la ausencia de un sólido bagaje de estudio y de lecturas, y también en una dosis adecuada de “cacao mental”.
  También – y aquí le estoy echando un buen capote a unos cuantos colegas sedientos de coartadas – podríamos buscar alguna responsabilidad en las reuniones internacionales, las llamadas “cumbres”. Pues para evitar la prolija y reiterativa lista con el cargo que compete a cada participante, solemos salir del apuro con un colectivo “jefes de Estado y de gobierno”. Y confiamos a la preparación del lector la tarea de asignar a cada uno su propio papel.
  Dicho esto, es evidente que España es una monarquía constitucional y que Alemania es una república federal. Por tanto y por el tiempo que le queda, el Sr. Rodríguez Zapatero seguirá siendo sólo presidente del Gobierno, mientras que “Frau” Angela Merkel tendrá el cargo de canciller de Alemania.
  No quiero despedirme sin recordar que a menudo se incurre también en una expresión impropia: “El presidente de España, Zapatero…”. Pues no. La representación permanente de la Nación, más allá de las contingencias políticas, sólo la ostentan los jefes de Estado: en España el rey Juan Carlos I, en Alemania el “Bundespräsident” Christian Wulff.

Queste righe sono comparse ieri pubblicate da EL PAÍS. Non è, però, la prima volta che constato l’errore e questo non è certamente il primo giornale che scivola sulla buccia di banana.
  Molteplici appaiono le possibili cause. A volte si tratta di un errore di  trascrizione; in altre occasioni – l’ho verificato frequentando le facoltà di giornalismo e molti colleghi – le radici del macroscopico errore affondano nella semplice ignoranza, nella carenza di un solido bagaglio di studi e di letture, come pure in una certa dose di idee approssimative e accavallate.
  C’è poi – e qui sto fornendo un buon alibi ad alcuni colleghi assetati di scuse – la possibilità d’individuare qualche responsabilità nelle riunioni internazionali, i cosiddetti “vertici”. Per evitare la prolissa e reiterativa lista con il ruolo che compete a ciascuno dei partecipanti, siamo ormai avvezzi a scrivere un collettivo “capi di Stato e di governo”. Affidiamo così alla preparazione del lettore il compito di attribuire a ciascuno il proprio ruolo.
  Ciò detto, è evidente che la Spagna è una monarchia costituzionale e che la Germania è una repubblica federale. È così, pertanto e per il tempo che gli rimane, il signor Rodríguez Zapatero sarà solo presidente del Governo, mentre “Frau” Angela Merkel avrà l’incarico di cancelliere della Germania.
  Non intendo congedarmi prima di aver ricordato che spesso s’incappa anche in un’espressione impropria: “Il presidente della Spagna, Zapatero…”. Ebbene, no.  La rappresentanza permanente della Nazione, aldilà delle contingenze politiche, ricade esclusivamente nei capi di Stato: in Spagna il re Juan Carlos I, in Germania il “Bundespräsident” Christian Wulff.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

(19) Si la verdad estorba, cámbiala
Se la verità disturba, cambiala

Leía ayer – esta vez vamos a decir donde – en el diario El País, en una crónica desde Roma, estas palabras que me levantaron de la silla: «... que preveía obligar a los blogueros a obtener el carné de periodista expendido por el propio Gobierno».
  A parte el gazapo del expendido, esta vez no voy a ser inocente. Clarísima, y tampoco novedosa, la intentona de colar lo contrario a la verdad para reforzar la tesis de todo lo que se estás narrando, que es una crónica política.
  Muy poco importan el signo y el sesgo, hacia quien se dispara o se deja de disparar verbalmente. La cuestión aquí es deontológica y se trata sencillamente de la verdad a la que se le ha dado la vuelta como un calcetín. Porque viene muy bien como refuerzo de lo que se sostiene en la crónica.
  No voy a extenderme ya que todo es muy comprobable. En Italia no se expenden ni se expiden carnés, la profesión periodística está regulada por la ley n. 69 que el 3 de febrero 1963 instituyó el “Ordine dei Giornalisti”, colegio profesional autogestionado con total independencia por las decenas de miles de periodistas, que eligen democráticamente sus órganos. El colegio, como el de los médicos o de los arquitectos, regula el acceso a la profesión y defiende y sanciona a sus miembros. Puede decretar suspensiones o radiaciones definitivas y sus decisiones tienen rango de sentencia.
  Así de simple. Guste o no, el colegio profesional nació en época constitucional y se rige como interlocutor, a menudo beligerante, también de los gobiernos de turno. A su lado - lo menciono sólo como información - está la “Federación della Stampa”, el sindicato de los periodistas, que cuando firma el contrato nacional compromete a todos los profesionales y a todos los editores. Y les aseguro que, a este organismo también, todo se le puede achacar, menos que sea amable con los gobiernos de turno.
  ¿Verdad que ésta verdad molestaba en esa crónica? Pues mejor escribir lo contrario.


Ieri leggevo – e stavolta dico dove – sul quotidiano El País, in una cronaca da Roma, queste parole che mi hanno fattao sobbalzare: «... que preveía obligar a los blogueros a obtener el carné de periodista expendido por el propio Gobierno».        .
  A parte l’errore o il refuso dell’expendido, in quest’occasione non intendo fare l’ingenuo. È chiarissimo, e tutt’altro che inedito, il tentativo di rifilare il contrario della verità per rafforzare la tesi di tutto ciò che si sta narrando in una cronaca politica.
  Poco importano il segno e la tendenza, contro chi si spara o meno verbalmente. La questione è qui deontologica e si tratta semplicemente della verità, che è stata rivoltata come un calzino. Perché serve molto bene per rafforzare tutto ciò che si sostiene nella cronaca.
  Poiché tutto è verificabile, non intendo estendermi. In Italia non si rilasciano tessere, la professione giornalistica è regolata dalla legge n. 69, che il 3 febbraio 1963 istituí l’Ordine dei Giornalisti, collegio professionale autogestito con totale indipendenza da decine di migliaia di giornalisti che eleggono democraticamente i suoi organi. L’Ordine, come quello dei medici o degli architetti, regola l’accesso alla professione e tutela e sanziona y propri iscritti. Può decretare sospensioni e radiazioni e le sue decisioni hanno rango di sentenza.
  È tutto qui. Piaccia o no, l’Ordine nacque nel periodo costituzionale ed è interlocutore, spesso belligerante, anche dei governi di turno. A fianco – riferisco solo per maggiore informazione - c’è la Federazione della Stampa, il sindicatato dei giornalisti che quando firma il contratto nazionale impegna tutti i giornalisti e tutti gli editori. E vi assicuro che anche di questo organismo tutto si può dire, meno che sia amabile con i governi di turno.
  Vero che questa verità disturbava in quella cronaca? Chiaro, meglio scrivere il contrario.