Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI

sábado, 11 de junio de 2011

(92) Los gerundios de los periodistas: activos y pasivos
I gerundi dei giornalisti: attivi e passivi

Salía yo, esta mañana, de Radio Nacional de España, ese oasis que es Prado del Rey, y por un motivo que aquí no viene a cuento, reflexionaba sobre el gerundio y lo que este tiempo verbal da de sí.
  En pocos instantes me di cuenta de que los periodistas, sobre todo los que estamos en varios “ajos” – radio, televisión, foros, etc. - tenemos un gerundio profesional:
Largando

  Y fue en eso, en la elaboración de esa intima disertación y exegesis del verbo, cuando se hizo la luz. Decidí – no sé bien si constituirá precedente sobre el que se asentará una sana costumbre – de que es tiempo de sustitución. Gerundio por gerundio, amigos lectores, he decidido. Hasta el lunes, salvo un breve paréntesis mañanero, el gerundio de guardia va a ser, con su permiso,

Descansando,

que es la puesta a punto de las sinapsis, el lavado de la verborrea, el alijado de la culata del narcisismo. Pues a descansar. En tiempo presente... y prolongado.


Pues no. Esa una cuestión de coherencia. No me da la real gana de traducirme al italiano. Estoy en mi nuevo gerundio. Como un rey.

lunes, 6 de junio de 2011

(91) Periodismo en la tele: el punto correcto
Giornalismo TV: il punto corretto

Me ha llamado poderosamente la atención una noticia vista y escuchada, hoy al mediodía, en un informativo de televisión. Pero no tanto por la noticia en sí, que es preocupante, cuanto porque esa noticia estaba en titulares, abriendo el informativo. Es decir, se le había otorgado dignidad de importante, a pesar de que la actualidad fuese, con el añadido del lunes, que arrastra algo del fin de semana, el habitual batiburrillo de acontecimientos de toda naturaleza.
  La noticia se refería a un estudio que revelaba una realidad muy preocupante: uno de cada nueve ciudadanos vascos no tiene amigos.
  No es esta la sede para ahondar en las causas de este mal social, que es un mal muy personal, del individuo de nuestros tiempos, tiempos de supuesta comunicación global, online y sin embargo prevalentemente virtual. Tampoco creo oportuno debatir aquí sobre las posibles peculiaridades del entorno vasco y de si hay factores que allí arriba podrían agudizar la situación. No, en estas páginas quiero resaltar otro aspecto, el más periodístico.
  Me parece ejemplar que sea el drama social/privado, un mal del ser humano de nuestros tiempos, como la soledad, a tener la dignidad de la máxima atención. Porque el periodismo es denuncia, alerta. Somos los dedos apuntados para que la sociedad no diga después que no se sabía, que nadie había avisado. Y cuando lo hacemos en pro del hombre, de la mujer, del niño o del anciano que sufre en silencio, pues estamos haciendo gran periodismo, periodismo de servicio.
  Hace sólo algunos segundos, quería omitir cual era el informativo. Por un falso pudor que, llegado a estas líneas, mando literalmente a tomar viento. Era la cita de las 15:00, la del equipo de David Cantero, en Informativos Telecinco.  
  Y ahora, que no me digan que estoy barriendo para mi casa. Porque no es la mía. Sólo estoy allí de paso, subalquilando unos microespacios. Y hay días, que non son esporádicos pues se repiten, en los que me siento orgulloso de mis vecinos y compañeros. Digan lo que digan allí fuera.



Mi ha sorpreso una notizia vista e ascoltata, oggi a mezzogiorno, in un tg. Non tanto per la notizia in sé, quanto perché quella notizia stava nei titoli, all’inizio. Vale a dire, le avevano attribuito dignità d’importante, nonostante la spinta dell’attualità e il fatto che si tratti di un lunedì, con tutto l’accumulato del fine settimana, strapieno di avvenimenti di diversa natura. La notizia si riferiva a uno studio che rivelava una realtà molto preoccupante: uno su nove cittadini baschi non ha amici.
  Non è questa la sede per approfondire le cause di questo male sociale, che è un male molto personale, dell’individuo dei nostri tempi, tempi di presunta comunicazione globale, online e ciò nonostante prevalentemente virtuale.  Non credo neppure che sia opportuno dibattere qui solle possibili peculiarità dell’ambiente basco e se sia frutto di fattori che lassù rendono più acuta la situazione. No, in queste pagine intendo risaltare un altro aspetto, il più giornalistico.
  Mi sembra esemplare che sia il dramma sociale/privato, un male dell’essere umano del nostro tempo, come la solitudine, ad avere la dignità della massima attenzione. Perché il giornalismo è denuncia, allerta. Siamo le dita puntate affinché la società non dica poi che non sapeva, che nessuno aveva avvisato. E quando lo facciamo a favore dell’uomo, della donna, del bimbo o dell’anziano che soffre in silenzio, ebbene, stiamo facendo grande giornalismo, giornalismo di servizio.
  Solo pochi secondi fa, volevo omettere qual era il tg. Per un falso pudore che, giunti a queste righe, mando letteralmente a quel paese. Era l’appuntamento delle 15:00, quello dello staff di David Cantero, in Informativos Telecinco.
  Ed ora, che non vengano a dirmi che sto giocando in casa. Perché non è la mia. Sono solo di passaggio, in subaffitto con due microspazi. E ci sono giorni, tut’altro che sporadici poiché si ripetono, nei quali mi sento orgoglioso dei miei vicini e colleghi. Dicano quel che dicano là fuori.

miércoles, 1 de junio de 2011

(90) Periodistas de la “canallesca” y periodistas “de pedestal”. Ya vale de castrar la dignidad de profesionales y medios
Giornalisti del mucchio e giornalisti “sul piedestallo”. È ora di dire “basta” alla castrazione di professionisti e media

Algunas cosas tan obvias, mejor recordarlas. Como las siguientes, que en realidad son frases que solté esta mañana en Twitter y que quiero fijar aquí. Para que yo mismo las recuerde y si alguien, entre los periodistas y los futuros colegas, quiere compartirlas, pues aquí las tenga.
  ¿Por qué tanta admiración súbdita, tanta devoción supina que llega a hacer escribir y decir cosas como: «Lo publica el New York Times; lo afirma con contundencia el Economist; si lo dice Le Monde...»?
  Oigan: ni yo ni muchos hemos nacido ayer a esta profesión. He convivido, trabajado, viajado codo con codo con colegas de esos y de otros cientos de medios, grandes, medianos y pequeños. Y recuerdo haberlos visto andar y tropezar. Como yo. También los vi entrar y salir de un WC. Como yo. Y meter la pata hasta el cuello. Como cualquiera.
  Son colegas, no estatuas que idealizan el periodismo desde lo más alto de un pedestal, con toda la “canallesca” a sus pies. Ya vale de vender tan barata la autoestima. Por mucho que haya medios que han sabido conquistarse un lugar, un espacio y una aureola a lo largo de su actividad.
  En pocas palabras, quería recordar que en la prensa, por ejemplo, en la impresa, hay muchas cabeceras. Pero, sobre todo, hay cabezas. Esas hay que valorar. Las de las personas, de cada uno de los profesionales. Con misma dignidad y derecho al respeto. La opinión, esa vendrá después de haber visto el fruto de su trabajo. Para la mismísima BBC como para la hipotética televisión local de Gárgoles de Abajo.
  ¿Un ejemplo de actualidad en otros campos? Hablamos de la precisión suiza, de «la organización y el rigor alemán». Ya, para luego ver que hay quienes consiguen, de manera muy rigurosa y organizada, tropezar en unos sabrosos pepinos andaluces...
  
Apostilla, que algo queda – Este es un blog prevalentemente de periodismo. Lo que no excluye que las mismas, o parecidas consideraciones, valgan para toda actividad y toda dignidad y profesionalidad individual.



Alcune cose tanto ovvie, meglio rammentarle. Come quelle che seguono, che in realtà sono frasi lasciate cadere stamani in Twitter e che qui intendo fissare. Affinché io stesso le ricordi e se qualcuno, tra giornalisti e futuri colleghi, vorrà condividerle, ebbene, qui le possa trovare.
Perché tanta ammirazione suddita, tanta devozione supina che giunge a scrivere o dire cose come «Lo pubblica il New York Times; lo afferma con forza l’Economist; se lo dice Le Monde…»?
Sentite: né io né molti altri siamo appena nati a questa professione. Ho convissuto, lavorato, viaggiato gomito a gomito con colleghi di quelli e di altre centinaia di media, grandi, medi e piccoli. E ricordo di averli visti camminare e inciampare. Come me. Li ho pure visti entrare e uscire da un WC. Come me. E infilarsi nella melma fino al collo. Come chiunque.
Sono colleghi, non statue che idealizzano il giornalismo dall’alto di un piedestallo, con tutta la ciurmaglia degli altri giornalisti ai loro piedi. È ora di finirla di vendere così a buon mercato l’autostima. Non importa che esistano media che hanno saputo conquistare un luogo, uno spazio e un’aureola lungo il percorso della loro attività.
In poche parole, vorrei ricordare che nella stampa, per esempio in quella di carta, ci sono molte testate. Ci sono, però, soprattutto teste. Sono quelle che devono essere valutate. Quelle delle persone, di ciascuno dei professionisti. Con la stessa dignità e diritto al rispetto. L’opinione, quella verrà dopo aver visto il frutto del loro lavoro. Per la stessa BBC come per l’ipotetica televisione locale di Vattelapesca di Sopra.
Un esempio fresco in altri campi? Parliamo della precisione svizzera, della «organizzazione e del rigore tedesco».Già, per poi vedere che c’è chi riesce, in modo molto rigoroso e organizzato, a scivolare clamorosamente in alcuni cetrioli andalusi…
  
Postilla – Questo blog è prevalentemente giornalistico. Ciò non esclude che le stesse, o simili considerazioni, valgano per qualsiasi attività e per ogni dignità e professionalità individuale.