Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI
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viernes, 17 de mayo de 2013

(191) Twitter. Pseudosondeo entre filias, fobias, paz y trincheras
Twitter. Pseudosondaggio tra filie e fobie, pace e trincee


  
Lo que sigue tiene el valor que tiene, el de una simple constatación empírica. No es un sondeo ni una prospección y tampoco tiene la pretensión de ser una fotografía científica de las actitudes de la sociedad española.

Sólo se trata de la observación, a lo largo de treinta días, de las reacciones que han producido algunos de mis tweets en la Time Line que me corresponde en ese barrio de las redes sociales que es Twitter. Y algo indican esas reacciones con sus inmediatos follow/unfollow. Hablan de filias y fobias, de desdén y consenso, de irritación y sosiego.

Lo que me indican – repito, sin darles valor de prueba sociodemoscópica – es que la trincheras son como las meigas. Se niega su existencia, pero haberlas haylas. Y tienen reacciones inmediatas, automáticas. En el corto tiempo que se necesita para hacer un compulsivo “clic” para que quede claro quienes somos tirios y quienes troyanos.

Seguiremos observando confucianamente. Aquí va la primera observación, ordenada desordenadamente.

 
 
 

Largar aforismos genéricos, ocurrentes o divertidos
0 unfollw
4 follow

 
Largar citas y aforismos ambiguos, que consientan interpretar que la crítica es hacia “los demás”
1 unfollow
6 follow
 

Crítica al regusto generalizado por el insulto y/o el lenguaje soez
8 unfollow
2 follow
 

Defensa del respeto a los valores ajenos, como la fe
6 unfollow y algunos insultos
3 follow
 

Comentar datos de la @policia sobre detenciones por falsas denuncias de robo de móviles
5 unfollow
0 follow
 

Retweet de mensajes contra las drogas y sus estragos
4 unfollow
1 follow
 

Perplejidad o crítica ante acentos de nacionalismo “pasados de rosca”
11 unfollow
5 follow

 
Apuntar rasgos idiosincrásicos de esta sociedad
4 unfollow
0 follow

 
Citar que unas madres han tuiteado: “Mi hija: mejor p... que sencilla”
5 unfollow
1 follow
 

Tuitear una frase de autor relevante, demasiado culta y de no fácil comprensión
3 unfollow
1 follow

 
Después de este tweet: “Propuesta para el DRAE - coherencia. 5. f. Actitud de quienes se declaran ateos en el perfil de Twitter y preparan la Comunión de los hijos
2 unfollow
1 follow
 

Críticar la discriminación de grupos con minusvalías en locales públicos
0 unfollow
4 follow
 

Rebotar la noticia de un internauta juzgado por sus excesos verbales (calumnia, apología...)
3 unfollow
0 follow

 
 
 
* Las reacciones a tweets sobre la estricta actualidad, sobre todo en ámbito político o económico, producen reacciones tan rápidas y contradictorias que sería difícil representarlas.  
 


martes, 18 de septiembre de 2012

(155) Sigo creyendo que Victor Hugo anduvo observando y escuchando. Hacia el sur…
Continuo a credere che Victor Hugo camminasse osservando e ascoltando. Verso il sud…




¿Para qué alargarse, cuando se puede expresar con pocas frases y por la vía de la paradoja?

 Como lo pienso – a través de una larga constatación, empírica pero de una evidencia accesible a cualquiera que no esté cegado por sus propias filias, fobias frustraciones, miserias, odios, rabias, rabietas y fantasmas – pues así lo digo.

  Ya sé que la Historia y la Historia de la Literatura indican bien otra dirección, tiempo y lugares. Pero yo me resisto. Más bien, no creo muy verosímil la aparente evidencia.

  Y así – digan lo que digan, escriban lo que escriban, se estudie lo que se estudie – sigo sospechando que para concebir y escribir "Les Misérables", Victor Hugo no se inspiró en su propio país.

  Fue algo más al sur. Y fue a través del macrocosmo “virtual” de Internet. Con sus mejores observaciones en un barrio llamado Twitter.

  Naturalmente, salvando muchas honrosas, honradas y honestas excepciones. Que las hay, porque no todo el monte es orégano. También hay claros. Afortunadamente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

(117) El "pensamiento único" y los tabúes al pensar en voz alta en España, según unos twitteros
Il “pensiero unico” e i tabu quando in Spagna si pensa ad alta voce, secondo utenti di Twitter

Con la limitación de los 140 caracteres, y en tres tiempos, lancé unas preguntas en el Time Line de Twitter. No era un sondeo ni tenía la pretensión de parecerse.
  Sólo quería corroborar empíricamente algo que a estas alturas ya no necesito comprobar. Son muchas décadas aquí... Pero...
  Gracias a tod@s por no haberme dejado como un ciego o un despistado. Son las respuestas que esperaba. Todas y cada una.


Estos fueron mis tweets:

1) Pequeño test. Me gustaría leer opiniones. Por qué creéis q en España es más difícil q en otros países pensar en voz alta, discrepar -en…

2) … muchos temas- de corrientes dominantes, “pensamientos únicos”, etc... Es una observación muy evidente…  Aquí te comen vivo…

3) Me refiero a argumentos tabúes, divergencias irreconciliables, imposibilidad de poner en cuestión, etc. etc….


Y estas las respuestas de quienes intervinieron:
(Una selección de las que no han mezclado temas)

 De @jaimeabeja - @JostoMaffeo debe ser la influencia de la religión católica. Una organización basada en dogmas y con tanto arraigo hace difícil el debate
De @estePepin - @JostoMaffeo será, quizás, por fanatismo... entendiendo fanatismo por pasión? somos muy pasionales y vehementes a la hora e expresarnos, no?

De @jaimeabeja - @JostoMaffeo piense también cuántas reformas (religiosas) triunfaron en España: ninguna. Triunfaron en países mucho más avanzados (ALE, UK)

De @franleiro -  @JostoMaffeo Quizás por la tendencia fanática de nuestra educación? Defendemos nuestros ideales como quien defiende los colores de su equipo

De @JostoMaffeo - Pero no voy a opinar. Aquí voy de observador. Sólo un subrayado. España tiene lo mismo que tienen sus países vecinos. No le falta ni le sobra

De @lavidriera64 - @JostoMaffeo sigue habiendo doble moral, puedes pensar pero no lo digas... increíble y vergonzoso a estas alturas Josto

De @rosypunto - @JostoMaffeo porque no respetamos que alguien pueda tener una opinión diferente que la nuestra, queremos tener siempre razón.
De @ChusBello - @JostoMaffeo Todos te responderán por peteneras. Para tomarle el pulso a la opinión hay q sacar temas concretos. Yo no me atrevo...

De @franleiro -  @JostoMaffeo Además tiene mucha culpa la pereza, no pasamos el trabajo de informarnos más que por la única fuente que queremos escuchar.

De @JostoMaffeo - @ChusBello No, me interesa la actitud general, no tanto el tema concreto. Es una observación que apasiona e intriga a muchos visitantes.

De @lacelda24601 - @JostoMaffeo Fundamentalmente, por el sistema con que nos educan. No hay posibilidad de discrepancia o crítica. Se basa en aprendiz memoria

De @lacelda24601 - @JostoMaffeo De ahí que no estemos acostumbrados a que nos desmonten nuestros dogmas.

De @murciglero - @jostomaffeo Ejemplo: si presumes de español, se te vincula a la derecha (la sombra de Franco es alargada). Vascos, gallegos, catalanes...
De @ChusBello - @JostoMaffeo Pero filosofarán sin entrar a saco, Josto... Sin ver la realidad. Pregúntale a @ElCamisilla la libertad d opinión q impera...

De @ChusBello - @lacelda24601 @jostomaffeo Ahí tienes, Josto. Filosofía en estado puro.

De @JostoMaffeo - Interesante, interesante. Y a más aportaciones, más riqueza de material para entender, aunque es una muestra muy pequeña y circunscrita.

De @maribellhm - @JostoMaffeo la diferencia de opinión se torna en beligerancia personal
De @RamonSanchis - @JostoMaffeo 1) Por que salimos de una dictadura hace 4 días, como aquel que dice...

De @HugoFSilberman - @JostoMaffeo 1periodista a quién seguía (C.Carnicero) me bloqueó x criticar sus posiciones, comentarios y trayectoria. "En casa de herrero..."

De @olea - @JostoMaffeo tal vez inconscientemente asumimos la ideología de un bando o colectivo en lugar del pensamiento crítico individual #dosespañas

De @JCMorado - @JostoMaffeo Somos un país cainita: de izqdas o de drchas, del Barça o del Madrid. No hay términos medios, así nos va.
De @HugoFSilberman - @JostoMaffeo Entiendo p quería significar q tb hay responsabilidad nlos creadores d opinión y quienes dbn reflejar la realidad sin crispar

De @elcamisilla - @ChusBello @JostoMaffeo Valentía tuitera! Si no opinas no te equivocas! Yo, prefiero equivocarme. Además, te avisan, rectificas y arreglao!

De @lacelda24601 - @ChusBello @ElCamisilla @JostoMaffeo Si piensas diferente, o si invitas a replantear, eres un peligro, un desestabilizador.

De @lacelda24601 - @ChusBello @ElCamisilla @JostoMaffeo Cuando oigo: "Como en España, no se vive en ningún sitio". Yo pregunto: ¿En cuântos países has.vivido?  (*)

De @JCMorado - @JostoMaffeo Preferimos ahogarnos antes de aceptar la mano salvadora del rival.

De @ChusBello - @lacelda24601 @elcamisilla @jostomaffeo En "ningún sitio". Está clarísimo... No sé dónde queda, pero la mayoría lo ha visitado.
De @elcamisilla - @lacelda24601 @ChusBello @JostoMaffeo ¿vivido? ¿vivido? en España tampoco

De @florgonio - @JostoMaffeo falta de costumbre
De @ladelarco - @JostoMaffeo será la herencia d franco?

De @Aguaazulverde - @lacelda24601 Gracias por decir lo que pienso tantas veces al oir esa frase..... @ChusBello @ElCamisilla @JostoMaffeo ¡ (Se refiere a *)


lunes, 12 de septiembre de 2011

(105) Ni piaras ni rebaños. Seres pensantes y opinantes. Por muy “políticamente incorrecto” que a veces parezca
Né porcili né greggi. Esseri pensanti e con opinioni. Anche se può apparire "politicamente incorretto"

Amigos y amigas…. Uyyy… No. Pues retomemos.
Amigas y amigos, lectoras y lectores, internautas e internautos: 
No quería volver sobre el tema, sobre un argumento que para mis gustos ya está aburriendo muchos más moluscos (¿y moluscas?) que las consabidas ostras (¿y ostros?). Pero en este mundo en el que vivimos ya nos hemos quedado con demasiados rituales de conformismo, con ese “políticamente correcto” que se ha transformado en un auténtico bozal que nuestra sociedad – gran parte de ella – lleva supinamente y, con más frecuencia de la deseable, aparentemente con gusto. O por lo menos, sin hacerse demasiadas preguntas, ni mucho menos rebelarse.
Con todas las críticas que se les puedan hacer, vengo de un país en el cual tuve el buen gusto y la suerte de nacer. En una república recién surgida de una lucha contra un dictador que no se murió en la cama mientras, por sucesivas décadas, la oposición con sus variopintas etiquetas, conspiraba y luchaba… en París y alrededores. Yo vengo de un lugar en el que la libertad la conquistaron mujeres y hombres – comunistas y católicos, liberales y socialistas, “sinetiquetas” y gente común – que lucharon años - ¡codo con codo, a pesar de sus diferencias ideológicas!- para restituir al país sus libertades y sus normas democráticas de convivencia.
  Por eso, y por muchos más motivos, no tengo complejos ni tampoco esqueletos en el armario con los que arreglar cuentas o convivir bajo un permanente estado de amedrentamiento o con complejos de distinta naturaleza. Ni tengo que ser antinorteamericano, porque esos “chicos” – cuyas cruces blancas, miles, siguen conmoviéndome cuando visito Normandía y algunos lugares de Italia – a mí y a muchos nos dieron la libertad.
Ni tampoco tengo que demostrar mi respeto hacia la mujer. Tengo mi biografía y me acompaña una historia que, sin haber llegado a su estado ideal, tampoco se ha quedado muy atrás en la evolución del pensamiento, de las costumbres y de las reglas con relación a los países de su entorno.
¿Adónde quiero llegar?  Sencillamente a reafirmar mi libertad de pensar, hasta en voz alta, sin tener que pagar precios a la autocensura impuesta por las modas corrientes y por unas corrientes de pensamiento castradoras de la libertad individual. Y todo – sostienen muchos – porque tenemos que saldar cuentas con errores y discriminaciones del pasado.
Pues no. No me van a imponer historias e histerias de “género” (siempre he creído que el término se refiere a la variedad de mercancías de un colmado o a la atribución gramatical) ni me van a impedir que opine: sobre hombres y – ¡faltaría más! – tampoco sobre mujeres. Si creo haber encontrado a un hombre curioso, singular, excepcional, fuera de lo común o idiota, pues lo digo. Y si ha ocurrido con una mujer, no veo por qué en ese caso algún fantasma o sentimiento de culpabilidad histórica me tiene que obligar a la autocensura.
Esta misma mañana, sin que haya llegado la sangre al río, he visto en Twitter que existen reflejos condicionados sobre este último asunto. Reflejos muy rápidos y muy muy condicionados. Por la política, por muchos “ismos” y por un amplio abanico de medios de comunicación, que siguen teniendo una notable influencia sobre masas que a menudo tragan ruedas de molino sin pestañear ni plantear la más mínima objeción.
«Pero que alguien me diga de qué color soy… Yo sé que soy negro», decía mi viejo amigo Christian, médico africano de mi juventud, cuando en Italia se comenzó a difundir la consigna “de color” porque decir “negro” se consideró políticamente incorrecto. Luego vino Giuseppe, un barrendero que de golpe se encontró que de “spazzino” había pasado a la categoría de “operador ecológico”. Y no digamos lo de los minusválidos, que en italiano llevan décadas siendo “diferentemente hábiles”, eufemismo que en realidad no cambia absolutamente nada. Sólo llena el cajón de la hipocresía. Justo como cuando a un amigo que se define a sí mismo como “ciego” le obligan a autodenominarse “invidente”. Imagínense Uds – aquí bromeo por no llorar – si a un consagrado imbécil se le llamara “diferentemente inteligente”…
Pues no. A esto no quiero seguir jugando. Esta suerte de dictablanda muy “progre”, que hemos aceptado como masas obedientes y uniformadas, y no como individuos pensantes, ya es una verdadera esclavitud. La misma que ridiculizaba y hacía insufribles los discursos de cierto político de aquí. Alguien que Uds. recordarán y que con sus obsesivos y soporíferos «ciudadanos y ciudadanas, amigos y amigas, vascos y vascas», indujo en muchos a optar por la estratagema de poner arrobas: "Ciudadan@s, amig@s, vasc@s...". Y en eso estamos y no veo mermar la tendencia.
Volviendo al principio y al motivo de este desahogo, puedo prometer y prometo que si veo, creo y opino algo sobre una mujer, lo diré sin complejos. Lo mismo que una mujer hará conmigo y yo podré hacer referido a un hombre.
¿No queríamos paridad de derechos? Pues dos tazas. Y yo, dispuesto a tomarme ambas.

miércoles, 1 de junio de 2011

(90) Periodistas de la “canallesca” y periodistas “de pedestal”. Ya vale de castrar la dignidad de profesionales y medios
Giornalisti del mucchio e giornalisti “sul piedestallo”. È ora di dire “basta” alla castrazione di professionisti e media

Algunas cosas tan obvias, mejor recordarlas. Como las siguientes, que en realidad son frases que solté esta mañana en Twitter y que quiero fijar aquí. Para que yo mismo las recuerde y si alguien, entre los periodistas y los futuros colegas, quiere compartirlas, pues aquí las tenga.
  ¿Por qué tanta admiración súbdita, tanta devoción supina que llega a hacer escribir y decir cosas como: «Lo publica el New York Times; lo afirma con contundencia el Economist; si lo dice Le Monde...»?
  Oigan: ni yo ni muchos hemos nacido ayer a esta profesión. He convivido, trabajado, viajado codo con codo con colegas de esos y de otros cientos de medios, grandes, medianos y pequeños. Y recuerdo haberlos visto andar y tropezar. Como yo. También los vi entrar y salir de un WC. Como yo. Y meter la pata hasta el cuello. Como cualquiera.
  Son colegas, no estatuas que idealizan el periodismo desde lo más alto de un pedestal, con toda la “canallesca” a sus pies. Ya vale de vender tan barata la autoestima. Por mucho que haya medios que han sabido conquistarse un lugar, un espacio y una aureola a lo largo de su actividad.
  En pocas palabras, quería recordar que en la prensa, por ejemplo, en la impresa, hay muchas cabeceras. Pero, sobre todo, hay cabezas. Esas hay que valorar. Las de las personas, de cada uno de los profesionales. Con misma dignidad y derecho al respeto. La opinión, esa vendrá después de haber visto el fruto de su trabajo. Para la mismísima BBC como para la hipotética televisión local de Gárgoles de Abajo.
  ¿Un ejemplo de actualidad en otros campos? Hablamos de la precisión suiza, de «la organización y el rigor alemán». Ya, para luego ver que hay quienes consiguen, de manera muy rigurosa y organizada, tropezar en unos sabrosos pepinos andaluces...
  
Apostilla, que algo queda – Este es un blog prevalentemente de periodismo. Lo que no excluye que las mismas, o parecidas consideraciones, valgan para toda actividad y toda dignidad y profesionalidad individual.



Alcune cose tanto ovvie, meglio rammentarle. Come quelle che seguono, che in realtà sono frasi lasciate cadere stamani in Twitter e che qui intendo fissare. Affinché io stesso le ricordi e se qualcuno, tra giornalisti e futuri colleghi, vorrà condividerle, ebbene, qui le possa trovare.
Perché tanta ammirazione suddita, tanta devozione supina che giunge a scrivere o dire cose come «Lo pubblica il New York Times; lo afferma con forza l’Economist; se lo dice Le Monde…»?
Sentite: né io né molti altri siamo appena nati a questa professione. Ho convissuto, lavorato, viaggiato gomito a gomito con colleghi di quelli e di altre centinaia di media, grandi, medi e piccoli. E ricordo di averli visti camminare e inciampare. Come me. Li ho pure visti entrare e uscire da un WC. Come me. E infilarsi nella melma fino al collo. Come chiunque.
Sono colleghi, non statue che idealizzano il giornalismo dall’alto di un piedestallo, con tutta la ciurmaglia degli altri giornalisti ai loro piedi. È ora di finirla di vendere così a buon mercato l’autostima. Non importa che esistano media che hanno saputo conquistare un luogo, uno spazio e un’aureola lungo il percorso della loro attività.
In poche parole, vorrei ricordare che nella stampa, per esempio in quella di carta, ci sono molte testate. Ci sono, però, soprattutto teste. Sono quelle che devono essere valutate. Quelle delle persone, di ciascuno dei professionisti. Con la stessa dignità e diritto al rispetto. L’opinione, quella verrà dopo aver visto il frutto del loro lavoro. Per la stessa BBC come per l’ipotetica televisione locale di Vattelapesca di Sopra.
Un esempio fresco in altri campi? Parliamo della precisione svizzera, della «organizzazione e del rigore tedesco».Già, per poi vedere che c’è chi riesce, in modo molto rigoroso e organizzato, a scivolare clamorosamente in alcuni cetrioli andalusi…
  
Postilla – Questo blog è prevalentemente giornalistico. Ciò non esclude che le stesse, o simili considerazioni, valgano per qualsiasi attività e per ogni dignità e professionalità individuale.

jueves, 26 de mayo de 2011

(87) ¿Internet, un mundo virtual de cobardes y cabrones? Sí y no, como la vida misma
Internet, un mondo virtuale di codardi e figli di…? Sì e no, come la vita reale

Hay momentos en los que es agradable tener que rectificar o, de cualquier manera, modular cierta visión algo consolidada de nuestro propio entorno. El entorno más próximo, el más amplio de la sociedad y que ahora es parte de nuestras vidas; también el entorno virtual. O, mejor dicho, ese mundo con el que no tenemos un contacto físico de cercanías y que, sin embargo, está más cerca de lo que parece por la virtualidad digital ofrecida en los medios informáticos.
  Larga premisa para ser bastante breve. Lo que quiero decir, y lo digo como individuo y al mismo tiempo como periodista que ejerce de cronista, es que cada día se confirma eso de que generalizar y escupir sentencias apresuradas es siempre un error. Lo que no excluye la adopción de la más elemental prudencia, siempre evitando lanzar las campanas al vuelo.
  Constato que Internet y todos sus barrios – redes sociales, blogs, foros, etc. – presentan un aspecto, como diría un francés, double face. Por ejemplo, miremos al anonimato ofrecido por una identidad declarada en Twitter, Facebook o donde sea. Sería apresurado juzgar. Puede obedecedor al deseo de atrincherarse para cualquier posible presente y futura fechoría. Pero puede hundir sus raíces en una innata timidez, en la justificada búsqueda de privacidad o, también, en consideraciones prácticas de oportunidad que cada uno pueda valorar útiles o necesarias para su personal situación.
  Bien, vayamos hacia la conclusión. Mucho he escrito, como periodista, sobre la comunicación y sus múltiples vías. Aquí y ahora, lo que quiero es recalcar otra vez que todo lo escrito y dicho, y no sólo por mi teclado, en un debate permanente que allí está en la sociedad, siempre hay que matizarlo. Internet no es el infierno ni sus habitantes son demonios. Haberlos haylos, claro, y es suficiente abrir un explorador y echar un vistazo. Lo mismo que pasa asomándose a la ventana, mirando la tele, escuchando la radio, leyendo un periódico o revista, o dándose una vuelta en cualquier calle, en cualquier local. Internet es la vida misma. Con la posibilidad de acentuar y multiplicar lo bueno y lo malo, lo sublime y el mismísimo contenido de las cloacas, por consentir cierto anonimato que puede traducirse en pantalla de la cobardía y en impunidad.
  Pero hay que reconocer, alto y claro, que en la Red hay espacio para la sonrisa no necesariamente vulgar o chabacana, para la educación y hasta para el debate sereno y constructivo - ¡milagro! - comprimido en 140 caracteres. ¿Por qué escribo esto y ahora? Porque me estoy tomando un café, tengo abierto Twitter y allí, por ejemplo, no tengo dificultad en el diálogo con un buen número de usuarios, hasta en la divergencia o en la discrepancia. Para los excesos insoportables, siempre nos queda el último recurso: “Block”.

Infierno y Paraíso - Inferno e Paradiso - Hell and Eden

Ci sono momenti nei quali è gradevole dover rettificare o, almeno, modulare una certa visione consolidata di ciò che ci circonda. L’ambiente più prossimo, il più ampio della società che ora è parte della nostra vita; anche il mondo virtuale. O meglio, quel mondo co cui non abbiamo un contatto fisico della vicinanza e che, ciò nonostante, è più prossimo di quanto lasci intravedere la virtualità digitale offerta dai mezzi informatici.
  Una lunga premessa per poi essere breve. Ciò che intendo dire, e lo affermo come individuo e allo stesso tempo come giornalista che fa il cronista, è che ogni giorno si conferma che generalizzare e sputare sentenze frettolose è sempre un errore. Il che non esclude l’adozione della più elementare prudenza, sempre evitando di entusiasmarsi troppo.
  Rilevo che Internet e tutti i suoi quartieri – social networks, blogs, fori, ecc. – presentano un aspetto, come direbbe un francese, double face. Guardiamo, per esempio, all’anonimato offerto da un’identità dichiarata in Twitter, Facebook o in qualsiasi angolo preferiamo.  Sarebbe frettoloso giudicare. Può obbedire al desiderio di trincerarsi per qualsiasi presente o futura malefatta. Può però affondare le sue motivazioni in un’innata timidezza, nella comprensibile ricerca della privacy o, anche, in considerazioni pratiche sull’opportunità che ciascuno può valutare riguardo alla propria situazione personale.
  Bene, ci avviamo verso la conclusione. Molto ho scritto, come giornalista, sulla comunicazione e le sue molteplici vie. Qui e ora, ciò che intendo è ribattere ancora una volta che tutto quanto è stato scritto e detto, en non solo con la mia tastiera, in un permanente dibattito che sta nella società, dev’essere sempre precisato. Internet non è l’inferno né i suoi abitanti sono demoni. Ci sono, è chiaro, ed è sufficiente aprire un browser per rendersene conto. La stessa cosa che accade quando schiudiamo una finestra, guardiamo la tv, ascoltiamo la radio, leggiamo un giornale o facciamo un giro in qualsiasi strada, in qualsiasi locale. Internet è la vita. Con la possibilità di accentuare e moltiplicare le cose buone e le cattive, il sublime e lo stesso contenuto delle cloache, perché consente un certo anonimato che può tradursi in schermo della codardia e dell’impunità.
  Dobbiamo però riconoscere, alto e chiaro, che nella Rete c’è spazio per il sorriso non necessariamente volgare, per l’educazione e persino per il dibattito sereno e costruttivo – miracolo! – compresso in 140 caratteri. Perché scrivo queste cose e lo faccio ora? Perché sto degustando un caffè, ho aperto Twitter e lì, per esempio, non ho difficoltà nel dialogo con un certo numero di utenti, anche nella divergenza e nella diversità. Per gli eccessi insopportabili, sempre ci resta l’ultima risorsa: “Block”.

(87) ¿Internet, un mundo virtual de cobardes y cabrones? Sí y no, como la vida misma
Internet, un mondo virtuale di codardi e figli di…? Sì e no, come la vita reale

Hay momentos en los que es agradable tener que rectificar o, de cualquier manera, modular cierta visión algo consolidada de nuestro propio entorno. El entorno más próximo, el más amplio de la sociedad y que ahora es parte de nuestras vidas; también el entorno virtual. O, mejor dicho, ese mundo con el que no tenemos un contacto físico de cercanías y que, sin embargo, está más cerca de lo que parece por la virtualidad digital ofrecida en los medios informáticos.
  Larga premisa para ser bastante breve. Lo que quiero decir, y lo digo como individuo y al mismo tiempo como periodista que ejerce de cronista, es que cada día se confirma eso de que generalizar y escupir sentencias apresuradas es siempre un error. Lo que no excluye la adopción de la más elemental prudencia, siempre evitando lanzar las campanas al vuelo.
  Constato que Internet y todos sus barrios – redes sociales, blogs, foros, etc. – presentan un aspecto, como diría un francés, double face. Por ejemplo, miremos al anonimato ofrecido por una identidad declarada en Twitter, Facebook o donde sea. Sería apresurado juzgar. Puede obedecedor al deseo de atrincherarse para cualquier posible presente y futura fechoría. Pero puede hundir sus raíces en una innata timidez, en la justificada búsqueda de privacidad o, también, en consideraciones prácticas de oportunidad que cada uno pueda valorar útiles o necesarias para su personal situación.
  Bien, vayamos hacia la conclusión. Mucho he escrito, como periodista, sobre la comunicación y sus múltiples vías. Aquí y ahora, lo que quiero es recalcar otra vez que todo lo escrito y dicho, y no sólo por mi teclado, en un debate permanente que allí está en la sociedad, siempre hay que matizarlo. Internet no es el infierno ni sus habitantes son demonios. Haberlos haylos, claro, y es suficiente abrir un explorador y echar un vistazo. Lo mismo que pasa asomándose a la ventana, mirando la tele, escuchando la radio, leyendo un periódico o revista, o dándose una vuelta en cualquier calle, en cualquier local. Internet es la vida misma. Con la posibilidad de acentuar y multiplicar lo bueno y lo malo, lo sublime y el mismísimo contenido de las cloacas, por consentir cierto anonimato que puede traducirse en pantalla de la cobardía y en impunidad.
  Pero hay que reconocer, alto y claro, que en la Red hay espacio para la sonrisa no necesariamente vulgar o chabacana, para la educación y hasta para el debate sereno y constructivo - ¡milagro! - comprimido en 140 caracteres. ¿Por qué escribo esto y ahora? Porque me estoy tomando un café, tengo abierto Twitter y allí, por ejemplo, no tengo dificultad en el diálogo con un buen número de usuarios, hasta en la divergencia o en la discrepancia. Para los excesos insoportables, siempre nos queda el último recurso: “Block”.

Infierno y Paraíso - Inferno e Paradiso - Hell and Eden

Ci sono momenti nei quali è gradevole dover rettificare o, almeno, modulare una certa visione consolidata di ciò che ci circonda. L’ambiente più prossimo, il più ampio della società che ora è parte della nostra vita; anche il mondo virtuale. O meglio, quel mondo co cui non abbiamo un contatto fisico della vicinanza e che, ciò nonostante, è più prossimo di quanto lasci intravedere la virtualità digitale offerta dai mezzi informatici.
  Una lunga premessa per poi essere breve. Ciò che intendo dire, e lo affermo come individuo e allo stesso tempo come giornalista che fa il cronista, è che ogni giorno si conferma che generalizzare e sputare sentenze frettolose è sempre un errore. Il che non esclude l’adozione della più elementare prudenza, sempre evitando di entusiasmarsi troppo.

  Rilevo che Internet e tutti i suoi quartieri – social networks, blogs, fori, ecc. – presentano un aspetto, come direbbe un francese, double face. Guardiamo, per esempio, all’anonimato offerto da un’identità dichiarata in Twitter, Facebook o in qualsiasi angolo preferiamo.  Sarebbe frettoloso giudicare. Può obbedire al desiderio di trincerarsi per qualsiasi presente o futura malefatta. Può però affondare le sue motivazioni in un’innata timidezza, nella comprensibile ricerca della privacy o, anche, in considerazioni pratiche sull’opportunità che ciascuno può valutare riguardo alla propria situazione personale.
  Bene, ci avviamo verso la conclusione. Molto ho scritto, come giornalista, sulla comunicazione e le sue molteplici vie. Qui e ora, ciò che intendo è ribattere ancora una volta che tutto quanto è stato scritto e detto, en non solo con la mia tastiera, in un permanente dibattito che sta nella società, dev’essere sempre precisato. Internet non è l’inferno né i suoi abitanti sono demoni. Ci sono, è chiaro, ed è sufficiente aprire un browser per rendersene conto. La stessa cosa che accade quando schiudiamo una finestra, guardiamo la tv, ascoltiamo la radio, leggiamo un giornale o facciamo un giro in qualsiasi strada, in qualsiasi locale. Internet è la vita. Con la possibilità di accentuare e moltiplicare le cose buone e le cattive, il sublime e lo stesso contenuto delle cloache, perché consente un certo anonimato che può tradursi in schermo della codardia e dell’impunità.
  Dobbiamo però riconoscere, alto e chiaro, che nella Rete c’è spazio per il sorriso non necessariamente volgare, per l’educazione e persino per il dibattito sereno e costruttivo – miracolo! – compresso in 140 caratteri. Perché scrivo queste cose e lo faccio ora? Perché sto degustando un caffè, ho aperto Twitter e lì, per esempio, non ho difficoltà nel dialogo con un certo numero di utenti, anche nella divergenza e nella diversità. Per gli eccessi insopportabili, sempre ci resta l’ultima risorsa: “Block”.

lunes, 23 de mayo de 2011

(86) El glaucoma de cierto periodismo que pisa más teclados que calles; que tiene más followers que vecinos
Il glaucoma di un certo giornalismo che batte più tasti che strade; che ha più followers che concittadini

No quiero hacer aquí un análisis político de los resultados electorales, de este que algunos han definido tsunami, varapalo histórico, desastre, derrota sin paliativos. Para todo eso, y más,  tengo mi periódico y otras sedes en las que ya he expresado y seguiré expresando, a través de crónicas y artículos, lo que ha ocurrido y por qué creo que ha acontecido.
  Aquí, en este blog que se ocupa prevalentemente de nuestra profesión, de un periodismo que atraviesa momentos complejos y de transición a lo nuevo, quiero sencillamente apuntar algunas cosas. Lo hago como periodista prevalentemente del papel y, sin embargo, nunca ausente, a lo largo de mis décadas de profesión, de los medios radiofónicos, televisivos y, desde cuando surgió la Red, también de Internet. Soy, por tanto, usuario sin reservas de este mundo virtual cuyas noticias e ideas fluyen en forma de bits y bytes. Pero no soy un adorador supino, más bien un frecuentador con los ojos abiertos y, cuando es necesario, también crítico.
  Prolija premisa, la mía. A lo mejor, sí. Pero creo que viene bien ubicar el argumento y ubicarme yo para que se sepa dónde me coloco. En una posición realista, sin idolatrías, diría. Esta mañana, unas horas después de esos resultados electorales “tsunami”, solté en Twitter esta frase: «Ya tenemos la prueba de que el bar no es Twitter, el barrio no es Facebook, 35 mills de electores no son la Web». Era una de esas pequeñas provocaciones que suelo dejar por allí para animar el debate, que siempre enriquece. La formulación sintética, lo habrán entendido los frecuentadores de las redes sociales, obedece a la restricción de los 140 caracteres.
  Pues esa frase, nada inocente, viene a decir lo que constato y pienso. Constato – lo he visto día tras día en la recta final de la campaña electoral – que hay un sector en nuestra profesión, y otro sector entre los usuarios que no pertenecen al periodismo, que parece haberse convencido de que lo que ocurre entre un teclado, una pantalla y una red informática se transfiere inmediatamente a la sociedad, a la calle, a la gente común. Casi con actitud religiosa se ha creído y se ha repetido, hasta la saciedad, que un mensaje, una serie de mensaje, un movimiento producido por el intercambio de mensajes, todo eso es de por sí capaz de remover conciencias, de levantar, soliviantar, organizar, revolucionar y determinar actitudes.
  Hombre, a lo mejor un día llegaremos a las cercanías de esa posibilidad. Cuando todos estaremos online, cuando habremos pactado universalmente que el ágora (γορ) de la sociedad se traslada a este escenario y abandona casas, calles, plazas, locales. O que complementa todos esos lugares. Pero hoy, desde luego, esto ni ha ocurrido ni nos acercamos a las lejanías de la periferia de su posibilidad.
  Otra cosa es que de Internet salten chispas, que alguna llegue y prenda, que algunas llamas alcancen la realidad de cada día. Pero, seamos sinceros, el domingo todo el blablá, hasta el más sesudo, de nuestros teclados, en el voto de los españoles ha tenido una influencia más bien escasa o nula.



Non intendo fare qui un’analisi politica dei risultati elettorali, di quello che alcuni hanno definito tsunami, batosta storica, disastro, sconfitta senza eufemismi. Per tutto ciò, e per molti altri aspetti, ho il mio giornale e altre sedi nelle quali ho già espresso e continuerò a esprimere, attraverso cronache e articoli, ciò che è accaduto e perché credo che sia accaduto.
  Qui, in questo blog che si occupa prevalentemente della nostra professione, di un giornalismo che attraversa momenti complessi e di transizione verso il nuovo, vorrei semplicemente annotare alcune cose. Lo faccio come giornalista prevalentemente della carta stampata e, ciò nonostante, mai assente, nei miei decenni di attività, dai mezzi radiofonici, televisivi e, da quando comparve la Rete, anche d’Internet. Sono, pertanto, un utente senza riserve di questo mondo virtuale le cui notizie e idee fluiscono sotto forma di bits e byte. Non sono, però, un adoratore supino, forse solo un frequentatore con gli occhi aperti e, quand’è necessario, anche critico.
  Una premessa prolissa, la mia. Sì, è possibile. Credo, però, che non sia male ubicare l’argomento e allo stesso tempo ubicarmi, affinché si possa sapere esattamente dove mi colloco. In una posizione realista e priva d’idolatrie, direi. Stamani, poche ore dopo quei risultati elettorali “tsunami”, lasciai cadere in Twitter questa frase: «Abbiamo già la prova che il bar non è Twitter, il quartiere non è Facebook, 35 mln di elettori non sono la Web». Era una delle mie piccole provocazioni che faccio scivolare nella Rete per animare il dibattito, sempre utile. La formulazione sintetica, lo avranno compreso i frequentatori delle reti sociali, obbedisce alla restrizione dei 140 caratteri.
  Quella frase, certamente non innocente, viene a dire ciò che ho constatato e penso. Rilevo – l’ho visto giorno dietro giorno nella retta finale della campagna elettorale – che c’è un settore nella nostra professione, e un altro settore tra gli utenti che non svolgono attività giornalistica, che sembra essersi convinto che ciò che accade tra una tastiera, lo schermo e una rete informatica si trasferisce immediatamente alla società, alla strada, alla piazza, alla gente comune. Quasi con atteggiamento religioso, si è creduto e si è ripetuto, fino alla sazietà, che un messaggio, una serie di messaggi, un movimento prodotto dallo scambio di messaggi, tutto ciò sarebbe in grado di smuovere coscienze, di sollevare, organizzare, rivoluzionare e determinare atteggiamenti.
  Mah, forse un giorno giungeremo alle prossimità di quella possibilità. Quando tutti saremo online, quando avremo pattuito universalmente che l’agorà (γορ) della società si trasferisce a questo scenario e abbandona case, vie, piazze, locali. Oppure sarà complemento di tutti quei luoghi. Oggi, però, tutto ciò non è avvenuto e non ci stiamo approssimando neppure alle lontananze della periferia di quella possibilità.
  Ben altra cosa è dire che da Internet saltino fuori scintille, che qualcuna riesca a innescare una fiamma, che alcune fiamme possano raggiungere la realtà quotidiana. Siamo però sinceri, domenica tutto il bla blablà, anche il più profondo, delle nostre tastiere, sul voto degli spagnoli ha avuto un’influenza molto scarsa o nulla.

viernes, 22 de abril de 2011

(73) ¡Feliz Semana Santa! - ¿La Pasión en Twitter?
Buona Pasqua! - La Passione in Twitter?


¡Feliz Semana Santa! - Buona Pasqua!

Una buena noticia: esta semana no pienso dar la lata. ¡Hala! Una pausa para reflexionar, para bajar el ritmo, para descansar.
Por favor, intenten ser felices.

Una buona notizia: questa settimana non ho intenzione d’importunare. Suvvia, una pausa per riflettere, per attenuare il ritmo, per riposare.
Per favore, cercate di essere felici.

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Hasta aquí, publicado el 21/04/2011, a las 17:11Fin qui, pubblicato il 21/04/2011, alle 17:11
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UNA BREVE INTERRUPCIÓN DE LA PAUSA PROMETIDA

Lo siento, no he podido resistirme e interrumpo brevemente la pausa prometida. Pero me ha parecido, curioso, interesante y estimulante un ejercicio de imaginación realizado por Igniter Media. Imaginemos Palestina, hace dos mil años, con Internet, Adsl, Gprs, tabletas, pdas y Twitter. ¿Cómo hubiesen utilizado las redes sociales los apóstoles y los discípulos de Jesús, pudiendo tener a su alcance esos medios de comunicación? ¿Cómo lo veríamos en las redes si todo hubiese ocurrido hoy, en el tercer milenio?
  Visto lo visto, mirando hacia atrás en la Historia, tenemos que admitir que no fueron necesarios los medios que hoy tenemos. Pero a la pregunta – repito, sólo se trata de un interesante y bien realizado ejercicio de “fanta-recreación” – intenta responder con una simulación “Follow”, este vídeo que les propongo en fechas muy adecuadas.
  Otra vez, feliz Semana Santa.



UNA BREVE INTERRUZIONE DELLA PAUSA PROMESSA

Mi spiace, ma non sono riuscito a resistere e interrompo brevemente la pausa promessa. Mi è, però, parso curioso, interessante e avvincente un esercizio d’immaginazione realizzato da Igniter Media. Cerchiamo d’immaginare la Palestina, duemila anni fa, con Internet, Adsl, Gprs, tablet, palmari e Twitter. Come avrebbero utilizzato le reti sociali gli apostoli e i discepoli di Gesù, se avessero avuto a disposizione quei mezzi di comunicazione? Come lo vedremmo nelle reti se tutto accadesse oggi, nel terzo millennio?
  Se guardiamo indietro, se rivisitiamo la Storia, dobbiamo ammettere che non sono stati necessari i mezzi di cui oggi disponiamo. Alla domanda – ripeto, si tratta solo di un interessante e ben realizzato esercizio di fanta-ricreazione – cerca di rispondere con una simulazione “Follow”, questo video che vi propongo in giorni più che opportuni.
  Ancora una volta, Buona Pasqua.