Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI
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jueves, 16 de febrero de 2012

(133) De Justicia, nada. Asesinato. Asesinato de Estado, pero siempre asesinato
Nessuna Gustizia. Assassinio. Assassinio di Stato, ma sempre assassinio


 
No es la primera vez que lo escribo. Ni será la última. Y lo escribo como lo pienso.
Y como lo pienso, más les exijo a las democracias asentadas,
aunque sean amigas.

Me da igual el delito cometido.

Ni me detengo un solo segundo en si hubo pruebas suficientes o si se condenó a la ligera. 

Esta no es justicia. Es venganza. Venganza de Estado,
pero siempre venganza.

Aunque sea a favor de alguien que ha matado a alguno de los míos, me quedo con el “¡No matarás!”. Siempre.

Digan lo que digan costumbres y códigos, estamos ante un enésimo
ASESINATO DE ESTADO


jueves, 10 de marzo de 2011

(54) Very well, Mr. Quinn !!!

Hoy es uno de esos días en el que ha merecido la pena haberse levantado. Esta mañana he tenido el inmenso placer de comentar la noticia en televisión: el gobernador de Illinois, Pat Quinn, ha firmado la ley que suprime la pena capital y elimina el corredor de la muerte, conmutando la condena a quince  de sus inquilinos.
  Ya sé que es un granito de arena en la inmensidad de las injusticias y las atrocidades de las que somos espectadores cada día. Pero, dicen mis amigos del desierto, las dunas se forman con un granito de arena y con otro, con otro...
  Illinois era el segundo estado de los EEUU por errores en las condenas a la pena capital. Esto ha pesado en la decisión, probablemente más que los motivos éticos y morales. Como han pesado la última conversación del gobernador con el arzobispo Desmond Tutu y el buen trabajo de unos cuantos legisladores. Sin olvidar a esos periodistas y medios, no muchos pero convencidos, que dieron la batalla.
  Da igual el camino. Lo importante es haber llegado a la meta. Desde hoy en Illinois el ser humano ha hecho un paso adelante. Y con él toda la humanidad.
 
Oggi è uno di quei giorni in cui è valsa la pena di essersi svegliati. Stamani ho avuto l’immenso piacere di commentare la notizia in tv: il governatore dell’Illinois, Pat Quinn, ha firmato la legge che abolisce la pena capitale ed elimina il corridoio della morte, commutando la condanna a quindici dei suoi inquilini.
So bene che si tratta di un granello di sabbia nell’immensità delle ingiustizie e atrocità delle quali ogni giorno siamo spettatori. Ma come dicono i miei amici del deserto, le dune si formano con un granello di sabbia e un altro, un altro ancora...
  L’Illinois era il secondo stato degli Usa per errori nelle condanne alla pena capitale. Questo ha pesato nella decisione, probabilmente più che i motivi etici e morali. Come hanno pesato l’ultima conversazione del governatore con l’arcivescovo Desmond Tutu e il buon lavoro di alcuni legislatori. Senza dimenticare quel manipolo di giornalisti e media, non molti ma convinti, che hanno sferrato la battaglia.
  Non importa il percorso. L’importante è essere giunti alla meta. Da oggi in Illinois l’essere umano ha fatto un passo avanti. E con lui tutta l’umanità.

lunes, 7 de febrero de 2011

(40) Cuando se trata de la vida humana, no hay matices
Quando si tratta della vita umana, non ci sono sfumature

«…han denunciado el exponencial aumento del número de ejecuciones desde principios de año “en ausencia de los mínimos estándares internacionales”… ».
  A lo mejor habrá quien objetará que estoy hilando muy fino y hasta que estoy exagerando. Y también habrá quien sostendrá que una declaración se entrecomilla y se deja tal cual, guste o no guste.
  De acuerdo, pero… Hay unos cuantos “peros” que quisiera compartir. Cuando esta mañana leía, en un diario español de difusión nacional, el reportaje sobre la pena de muerte en varios países, esa frase, puesta en boca del representante de un conocido organismo que defiende los derechos humanos, paré en seco. No me gustó nada y, sobre todo, no me gustó que la periodista, aun respetando la literalidad de la cita, no la apostillara visto que se trataba de un artículo complejo, amplio y con mucha opinión, no de una fría entrevista con secas preguntas y respuestas.
  Soy militante, sin matices, contra la pena de muerte. No me interesan las causas, el contexto, la cultura y cualquier otro tipo de consideración. Creo firmemente que la vida humana no se toca. Nunca.
  Por eso, dejar que el lector reciba sin comentario alguno el mensaje de que hay penas de muerte y penas de muerte, algunas más rechazables porque infligidas «en ausencia de los mínimos estándares internacionales», no me gusta ni me convence. Entiendo que pueda haber más o menos sufrimiento, que haya hasta quienes se atrevan a hablar de “estética del ajusticiamiento” y de métodos bárbaros. Pero creo que dejar pasar estos “matices” desvía del mensaje central: el «no» rotundo, sin concesiones, al “asesinato legal”, que nunca es justicia, más bien una venganza colectiva o una brutal  admonición de quienes ostentan el poder.
  Creo que el periodista tiene que tomar distancias, que ofrecer relatos y opiniones ajenas con la máxima fidelidad. Pero en tres o cuatro cosas, y la vida humana es la primera de la lista, no podemos limitarnos a ser meros transcriptores de mensajes erróneos, equívocos. Allí hay que ser vigilantes y hasta militantes.


«…hanno denunciato l’esponenziale aumento del numero delle esecuzioni dall’inizio dell’anno “in assenza dei minimi standard internazionali”…».
  Forse ci sarà qualcuno che obietterà che sto cercando il pelo nell’uovo e persino che sto esagerando. Ci sarà poi chi sosterrà che una dichiarazione si riporta tra virgolette e si lascia così, piaccia oppure no.
  D’accordo, ma… Ci sono alcuni “ma” che vorrei condividere. Quando, stamani, su un quotidiano spagnolo a diffusione nazionale, leggevo il reportage sulla pena di morte in diversi paesi, quella frase, in bocca al rappresentante di una nota organizzazione che difende i diritti umani, mi ha bloccato. Non mi è proprio piaciuta e, soprattutto, non mi è piaciuto che la giornalista, pur rispettando la testualità dell’affermazione, non l’abbia commentata, se consideriamo che si trattava di un articolo complesso, ampio e con molte opinioni, non di una fredda intervista con botta e risposta.
  Sono militante, senza riserve, contro la pena di morte. Non m’interessano le cause, il contesto, la cultura e qualsiasi altra considerazione. Credo fermamente che la vita umana non si debba toccare. Mai.
  Per questi motivi, lasciare che il lettore sia raggiunto senza commenti dal messaggio che ci sono pene di morte e pene di morte, alcune più riprovevoli perché inflitte «in assenza dei minimi standard internazionali», proprio non mi va giù, non mi convince. Comprendo che ci possa essere maggior o minore sofferenza, che ci sia persino chi osi parlare di “estetica dell’esecuzione” e di metodi barbari. Credo, però, che lasciar passare queste “sfumature” devia dal messaggio centrale: il «no» secco, senza concessioni, all’”assassinio legale”, che mai è giustizia; è sempre una vendetta collettiva o un brutale ammonimento di chi detiene il potere.
  Credo che il giornalista debba prendere le distanze, che debba offrire la narrazione di altrui opinioni con la massima fedeltà. In tre o quattro cose, però, e la vita umana sta al primo posto, non possiamo limitarci al ruolo di meri trascrittori di messaggi erronei, equivoci. In quei casi dobbiamo essere vigilanti e persino militanti.

martes, 14 de diciembre de 2010

(18) Cuando la muerte nos horroriza. Transitoriamente
Quando la morte ci fa inorridire.
Transitoriamente.

Es una vieja historia. Los periodistas nos “enamoramos” de un argumento, de una vivencia, de un acontecimiento o de un personaje de la actualidad, luego, a menudo en pocas horas o días, nunca más se supo de lo dicho o escrito. Y también - es esto lo que hoy quiero comentar a raíz de la vicisitud de una mujer iraní – ocurre que entre decenas, cientos, miles de historias parecidas en las que tendríamos que dar batalla, polarizamos nuestra atención hacia una de esas historias y pasamos olímpicamente de las demás.
  Sí, ya lo sé. Me dirán Ustedes que todo ocurre deprisa, que el espacio en los periódicos es limitado, que en la radio y en la tele también, y que todos los días acontecen cosas que solapan o toman el lugar de las anteriores. Pero la cuestión es: ¿Por qué en algunos casos aislados se mantienen foco, atención y tensión y de un gran número de otros casos, muy similares por gravedad, cuando no son más graves, no se escribe una sola palabra?
  Es de estos días – ya lleva en los medios unos meses – el caso de la iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, condenada a la lapidación bajo imputación de adulterio y del asesinato de su esposo. Bien, esta mujer – ya ocurre con frecuencia – constituye el caso aislado del que la prensa occidental se ocupa, lleva a portadas, implica a veces interesadamente a muchos políticos y emotivamente a lectores y telespectadores.
  Se habla, se escribe, se comenta, se levantan oleadas de indignación y también, en otro lado del drama, el poder que utiliza la vida de sus ciudadanos para sus fines políticos comienza un endiablado ballet con tira y afloja sobre la cabeza de un ser humano.
  Vuelvo a la cuestión inicial y repregunto: “¿Por qué los medios no mantienen una atención, una vigilancia y una tensión permanente y denuncian sistemáticamente la pena de muerte que se ejecuta o que incumbe sobre cientos, miles de personas, en muchos países?  Estoy mirando tanto a Oriente como a Occidente, al Norte y al Sur.
  A estas alturas, en el momento en que tenemos más que claros cuales son los derechos inalienables de los ciudadanos de este mundo, siguen sin ser suficientes las explicaciones-justificaciones sobre el espacio, el tiempo, la dificultad de mantener atención y tensión. Estamos hablando de vidas, de seres humanos. Y por hoy no insisto con otra pregunta, la que concierne los  países que denunciamos con gran facilidad y los que nos cuesta apuntar con el dedo, los titulares, las crónicas y los editoriales. A lo mejor porque algunos de esos países son también nuestros mercados, socios de muchos negocios y tienen más características que desaconsejan enfadarlos más de lo que la prudencia y el interés aconsejan.
  No me queda que proclamar que me siento Sakineh y también todas y todos los demás cuya vida depende de un capricho, de la política, de tradiciones, de macabros juegos o de la venganza social, que nada tiene que ver con la justicia.
  Y también se me escapa un murmullo: “Periodistas, conciencia crítica de la sociedad. Depende”.

(In attesa di traduzione)