Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI
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martes, 5 de marzo de 2013

(182) Italia y España. Sociedades convulsas entre mares y raíles
Italia e Spagna. Società convulse tra mari e binari


Ésta es la transcripción de una conversación por radio entre una unidad de la U.S. Navy y un interlocutor canadiense. Muchas fuentes la fechan en octubre de 1995 y habría ocurrido en aguas próximas a la costa de Terranova.  (1)

 
Estadounidense:
«Por favor, desvíen su curso 15 grados al norte para evitar una colisión».
 
Canadiense:
«Recomendamos que sean Uds. quienes desvíen su rumbo 15 grados al Sur, o la colisión será inevitable».
 
Estadounidense:
«Aquí el capitán de una unidad de la US NAVY. Insisto: desvíen su rumbo».
 
Canadiense:
«Y yo les repito: desvíen su rumbo».
 
Estadounidense:
«Aquí el portaaviones USS Lincoln, el segundo barco más grande de la flota de los Estados Unidos en el Atlántico. Nos acompañan tres destructores, tres cruceros y numerosos buques de apoyo. Les exijo que modifiquen ya su rumbo 15 grados Norte. Si no obedecen, adoptaremos la medidas necesarias para garantizar la seguridad de nuestras unidades».
 
Canadiense:
«Imposible. Éste es un faro».



Y este párrafo procede de un antiguo reglamento de los ferrocarriles de Kansas:

«Cuando dos trenes se cruzan en la misma vía, ambos tienen que detenerse y ninguno puede arrancar antes de que haya salido el otro».


Y ¿a qué viene todo esto?

Lo estaba recordando junto con otras historias – auténticas o pertenecientes al mundo de los hoax – como parte de la reflexión ante varios acontecimientos. Por ejemplo, las vicisitudes políticas italiana y española, cada una aderezada con su dosis de tozudez, ideologías con anteojeras, filias y fobias, antagonismos y odios viscerales, escándalos grandes o pequeños. Ambas bien condimentadas con dosis de sus peculiares y autóctonos esperpentos.

No tengo mucho que decir. O sí. Pero me limito a la primera observación. La que pone en evidencia el griterío y la reacción visceral junto con la incapacidad de bajar el volumen, callar un momento y otear el horizonte para razonar serenamente sobre cual tendría que ser el rumbo correcto. El que nos evite el desastre colectivo.

Tengo la sensación de que, aquí y allá, la intransigencia en la imposición de unas ideas (¡ojalá fueran siempre ideas!) sobre las demás conduce a rumbos ciegos que no llevan a ninguna parte. Salvo a ese totum revolutum que viene bien a quien no tiene nada que perder y a los ganadores de siempre.

La racionalidad y el sentido común – es mi sensación, cada día más acentuada – van perdiendo derecho de ciudadanía. El griterío domina. Escuchen el tono y el contenido de los medios, observen los barrios de la Red, presten atención en los bares y en la calle. No se ven muchos ladrillos para reconstruir el presente y edificar el futuro. Pero abundan lodo y apisonadoras.

Navegamos entre la tozudez de las aguas de Terranova y la inamovilidad tozuda de los raíles de Kansas.

¡Menuda derrota! En sentido marinero... y literal.



(1) Hay varias versiones de esta supuesta conversación. También hay quienes hablan de leyenda urbana (más bien marítima) y quienes la avalan. En cualquier caso – como decía un político italiano – «se non è vero, è ben trovato».
Lighthouse and naval vessel urban legend


jueves, 4 de octubre de 2012

(158) Eufemismos y omisiones, deporte de muchos medios “de calidad” o “de referencia”.
Por cierto, y Obama-Romney ¿qué tal?

Eufemismi e omissioni, sport preferito di molti media “di qualità” o “di riferimento”.
A proposito, l’Obama-Romney com’è andato?




Esta mañana, en Twitter, escribía que no le compraría un coche usado a Romney pero tampoco le vendería uno a Obama. Quien me conoce o tiene ocasión de intercambiar opiniones conmigo, bien sabe que nunca me “enamoré” del inquilino de la Casa Blanca – como ocurre con demasiado mitos efímeros de nuestros tiempos, aquí mismo también – ni tampoco me han entusiasmado la personalidad y muchas ideas del contrincante republicano.
  Sólo quiero matizar que no se trata de programas o de visiones y propuestas de soluciones para esta crisis económica de dimensiones planetarias. Mis prioridades, a la hora de conectar o no con un político, van hacia su línea ética y moral, su humanismo, su sentido – sincero – del bien común y el respeto del individuo, del ciudadano. Apunto alto, ¿verdad? Pues sí, y será por eso que doy gracias a Dios de no poder votar por obvios motivos de nacionalidad, en el caso de España, y por la excusa de la lejanía, relativa pero real, con relación a Italia. Ya sé. Me he buscado, o la circunstancias me las han ofrecido, dos discretas coartadas que sin embargo me facilitan la ausencia de pasión y la posición de observador escasamente implicado.
  Pero estoy desviándome de lo que quería resaltar y que, una vez más, esta mañana muchos medios han puesto en evidencia. No es otra cosa que la importancia de prestar atención no sólo a lo que un medio de comunicación escribe, sino también a sus omisiones, sobre todo cuando son frecuentes, reiteradas, unidireccionales.
  Esta mañana, recién concluido el primer debate Obama-Romney, era más que evidente que a muchos medios - en primera línea a los que se autodefinen o insinúan “de calidad” o “de referencia – les costó y mucho dar la noticia. Contrariamente a lo que ocurre con la contundencia de debates en este mismo país, esta mañana costó una barbaridad decir al lector, en el titular o por lo menos en las primeras líneas del texto, quién había salido ganador y quién tendría que considerarse perdedor de este primer round. Un medio de los “importantes” tardó nada menos que una treintena de líneas en su pieza principal de crónica-análisis.
  “Centrados en la economía”, “Agresividad de Romney”. Pero tanto costaba decir inmediatamente y con claridad lo que espera alguien que ha quedado aislado un domingo y pregunta: “¿Ha ganado el Madrid o el Barça?”. Claro que costaba y por eso, eufemismos y omisiones a mansalva. Tomen nota. Con omisiones se lavan más cerebros (o se intenta) que con afirmaciones.
  “De referencia”… Hagan el favor, que somos viejos del lugar y de la profesión. Sobre todo, no tontos ni tan forofos hasta la ceguera. Y no tarda mucho en aparecer algún niño que, apuntando, pone en evidencia que el rey está desnudo. En pelotas y ante todos.

jueves, 16 de febrero de 2012

(133) De Justicia, nada. Asesinato. Asesinato de Estado, pero siempre asesinato
Nessuna Gustizia. Assassinio. Assassinio di Stato, ma sempre assassinio


 
No es la primera vez que lo escribo. Ni será la última. Y lo escribo como lo pienso.
Y como lo pienso, más les exijo a las democracias asentadas,
aunque sean amigas.

Me da igual el delito cometido.

Ni me detengo un solo segundo en si hubo pruebas suficientes o si se condenó a la ligera. 

Esta no es justicia. Es venganza. Venganza de Estado,
pero siempre venganza.

Aunque sea a favor de alguien que ha matado a alguno de los míos, me quedo con el “¡No matarás!”. Siempre.

Digan lo que digan costumbres y códigos, estamos ante un enésimo
ASESINATO DE ESTADO


miércoles, 11 de enero de 2012

(127) Cumpleaños. Y ese “hotel” sigue cumpliendo años. Para vergüenza universal
Compleanno. E quell’"hotel" continua a compiere anni. Per la vergogna universale


























Euforia, exaltación del personaje, premios adelantados, muchas promesas y grandes esperanzas…
  Lo mismo que otros personajes más cercanos que “daban bien en la tele”.
  Pues no me creí al de la foto desde el minuto uno, como tampoco creí en otros.
  Pero sigo creyendo que no existe un ser mortal en el que se pueda apostar a ciegas.
  Ni por simpatía y muchos menos por ideología.
   Prudencia y una pizca de sano escepticismo son los mejores paracaídas para atenuar las inevitables caídas del guindo.

Euforia, esaltazione del personaggio, premi anticipati, molte promesse e grandi speranze…
  La stessa cosa che per altri personaggi più vicini che “davano bene in tv”.
  No ho creduto in colui che appare nella foto dal minuto uno, come non ho creduto in altri.
  Continuo a credere che non esista un essere mortale su cui si possa scommettere alla cieca.
  Né per simpatia come neppure per ideologia.
  Prudenza e un pizzico di sano scetticismo sono i migliori paracadute per attutire le inevitabili cadute dalle nuvole. 

sábado, 1 de octubre de 2011

(108) Se escucha un silencio atronador. Y muy revelador, si hacía falta. ¿Dónde están los fans incondicionales del Premio Nobel, del pacifista, del humanista que “mata más limpio”?

A lo mejor no es fácil entender esto en España, por haber vivido una Historia diferente en el último amplio medio siglo. Por estar atravesada todavía por cierto radicalismo fundamentalista (las dos Españas, ¿recuerdan?) y por animadversiones que proceden más de la visceralidad ideológica que de la más estricta racionalidad y sereno análisis de las vicisitudes históricas.
  Creo no ser nada sospechoso de antiamericanismo. Conozco muy bien Normandía y cuando paseo entre esas miles de cruces, estrellas de David y otras lápidas, sé perfectamente que, gracias también a esos chicos y chicas que dieron su vida, nací libre, en un contexto democrático, en una república (me hubiese dado igual en una monarquía, con que fuera eficaz y eficiente) y que siempre tendré una deuda de gratitud.

Admiro muchas cosas de los Estados Unidos, considero que es un país amigo y aliado. Pero justo por eso, a un amigo me reservo el derecho de decirle lo que pienso, a la cara. Por ejemplo, que su cultura colectiva (que no unánime) de amor a las armas, a la “venganza de estado” y a la “liquidación” del enemigo encontrará siempre  mi más categórico rechazo.

  Pero no es de esto de lo que quiero disertar y tampoco me voy a entretener mucho en consideraciones sobre este último hecho bien conocido: el “asesinato selectivo”, ordenado por Barack Obama, del yemení naturalizado estadounidense Anwar al Awlaki, individuo cuyas andanzas a favor del terrorismo de Al Qaeda son bien conocidas.
  De lo que quiero hablar – o sencillamente lo que quiero subrayar – es, por un lado, del escandaloso debate sobre la “legalidad” de ese asesinato (recordemos que no se trata de guerra abierta y declarada, tampoco de actuación judicial) y no sobre la inviolabilidad de la vida humana. Por mucho repudio que suscite el tan sólo referirnos a las andanzas de un amigo del terrorismo global. Y, sin embargo, aquí y en Pernambuco se diserta sobre “legalidad” y “legitimidad” del asesinato. De la indisponibilidad de la vida humana, de eso ni palabra. A la salud de la ética, de la moral, de todos los principios que se consideran inamovibles.
  Por otro lado, han desaparecido los fans de Obama, los que le pusieron encima de altísimos pedestales que ahora callan. Un silencio atronador sobre la ética del “Premio Nobel de la Paz” profundamente pacifista, respetuoso de la vida, contrario a las cárceles inhumanas, paladín de todo débil y desamparado, etc. etc.
  Miren Uds. (sí, Ustedes que me dan todos los días la monserga con sus anteojeras ideológicas): por favor, dejen de tocar las narices. Y cómprense un espejo. Siempre que tengan el valor y la capacidad de mirarse y ver todas sus "ṭālibān"contradicciones.


Post Scriptum – No soy un devoto seguidor a rajatabla de la RAE. Pero si alguien tiene alguna duda…

lunes, 18 de abril de 2011

(72) Madrid y Washington, según Charles Powell. Los “hijos de p…” en las relaciones internacionales
Madrid e Washington, secondo Charles Powell. I “figli di p…” nelle relazioni internazionali

Al amigo Charles Powell le tengo por hombre serio y ameno (los mestizajes anglo-españoles son fértiles en eso), por un estudioso de gran rigor, por un historiador que no suele casarse con tirios o troyanos, y por un analista muy próximo a los equilibrios de esas balanzas romanas que adornan los palacios de justicia. Me refiero al equilibrio de las balanzas, naturalmente, no al de algunos jueces que se sientan debajo…
  Acabo de leer un amplio extracto del “El amigo americano”, el último libro que Charles acaba de publicar y que leeré integralmente con atención y avidez. De momento, ya me ha sido más que suficiente la lectura parcial de este último esfuerzo del Subdirector de Investigación y Análisis del Real Instituto Elcano. Para reconfirmar lo que ya sabía – la autoridad de Powell en lo que estudia, analiza y narra – y también, aun sin él proponérselo, para evocar algunas facetas de la más estricta actualidad entre las líneas de una historia de relaciones eminentemente hispano-norteamericanas.
  Charles Powell hace un relato muy documentado de las complejas y cómplices relaciones que Washington mantuvo con Franco y con el franquismo. De la firmeza de Eisenhower a los vaivenes de Kissinger, pasando por muchos altibajos dictados por el mero oportunismo y cálculo político, económico y estratégico, toda una línea, por sinuosa que sea, aparece para confirmar eso de que los estados no tienen amigos, sólo tienen intereses. Me hace recordar, sin mencionarlo, ese crudo y cínico axioma que se atribuye a Franklin Delano Roosevelt y a su secretario de Estado, Cordell Hull. Uno de los dos, refiriéndose al dictador nicaragüeño “Tacho” Somoza, habría dicho: «Sí, puede que Somoza sea un hijo de p…, pero es nuestro hijo de p…». Una pragmática definición que mucho más tarde, en esa ocasión mirando hacia el dictador panameño Manuel Antonio Noriega, volvió a pronunciar el simpático, peligrosísimo y astuto general Vernon Walters, asesor de muchos presidentes de los Estados Unidos y “número dos” de la Cia. Aquí confieso que perdí la oportunidad, por olvido, en las dos ocasiones en las que tuve la posibilidad de charlar con él, en Madrid y en Lisboa, de preguntar a Walters si de verdad lo dijo y si seguía pensándolo.
  Pues les aconsejo vivamente que lean el libro de Charles Powell que acaba de salir, que además de historia es periodismo de investigación, del bueno. Estoy más que seguro de que, además de abrir unas ventanas hacia la reciente historia española, también tendrán muchas respuestas y explicaciones a los comportamientos y a las contradicciones de los estados, Estados Unidos en cabeza. Por ejemplo, en algo tan actual como lo del ahora enemigo Gadafi, que hace sólo unos meses era nuestro excéntrico amigo Muhamar. Bueno, en propiedad habría que decir que era «nuestro hijo de p…» de enfrente, en la otra orilla de este siempre agitado Mare Nostrum, que sigue siendo un hijo del Atlántico y de las relaciones que lo surcan.
Dwight 'Ike' Eisenhower, Vernon Walters, Francisco Franco, Juan Carlos I, Franklin Delano Roosevelt, Anastasio 'Tacho' Somoza, Manuel Antonio Noriega, Muhamar Gadafi
Dwight "Ike" Eisenhower, Vernon Walters, Francisco Franco, Juan Carlos I, Franklin Delano Roosevelt, Anastasio “Tacho” Somoza, Manuel Antonio Noriega, Muhamar Gadafi

Considero l’amico Charles Powell un uomo serio e ameno (i mix anglo-spagnoli son fertili in questo), vedo uno studioso di grande rigore, uno storico che non si sposa con nessuno e un analista molto prossimo agli equilibri di quelle bilance a due piatti che adornano i palazzi di giustizia. Mi riferisco, naturalmente, all’equilibrio delle bilance, non a quello di certi giudici che si siedono sotto…
  Ho appena letto un ampio estratto di “L’amico americano”, l’ultimo libro che Charles ha pubblicato e che leggerò fino in fondo con attenzione e avidità. Per ora, già mi è stata più che sufficiente la lettura parziale di quest’ultimo sforzo del Vicedirettore per la Ricerca e Analisi del Reale Istituto Elcano. Per riconfermare quanto già sapevo l’autorevolezza di Powell in ciò che studia, analizza e narra e pure, anche senza che lui se lo proponesse, per evocare alcuni aspetti della più stretta attualità tra le righe di una storia di relazioni eminentemente ispano-americane.
  Charles Powell fa una ricostruzione molto documentata delle complesse e complici relazioni che Washington mantenne con Franco e con il franchismo. Dalla fermezza di Eisenhower all’andirivieni di Kissinger, passando per molti alti e bassi dettati dal mero opportunismo e calcolo politico, economico e strategico, tutta una linea, per quanto sinuosa, appare per confermare ciò che si è sempre saputo: gli stati non hanno amici, hanno solo interessi. Mi fa ricordare, senza menzionarlo, quel crudo e cinico assioma attribuito a Franklin Delano Roosevelt e al suo segretario di Stato, Cordell Hull. Uno dei due, riferendosi al dittatore nicaraguense “Tacho” Somoza, avrebbe detto: «Sì, è possibile che Somoza sia un figlio di p…, ma è il nostro figlio di p…». Una prammatica definizione che molti anni dopo, in quell’occasione guardando al dittatore panamense Manuel Antonio Noriega, ripeté il simpatico, pericolosissimo e astuto generale Vernon Walter, consigliere di molti presidenti degli Stati Uniti e “numero due” della Cia. Qui confesso che perdetti l’occasione quando, nei due incontri che ebbi, a Lisbona e Madrid, dimenticai di chiedere a Walters se quella frase l’aveva pronunciata e se la pensava allo stesso modo.
  Non mi resta che consigliare vivamente la lettura del libro di Charles Powell appena pubblicato, un testo che è storia ma anche giornalismo d’inchiesta e di quello buono. Sono più che sicuro che, oltre a schiudere finestre verso la recente storia spagnola, si avranno molte risposte e spiegazioni sui comportamenti e le contraddizioni degli stati, con gli Stati Uniti in testa. Per esempio, in qualcosa di tanto attuale quanto ciò che accade con l’oggi nemico Gheddafi, che solo qualche mese fa ero il nostro eccentrico amico Muammar. In realtà e con più proprietà dovremmo dire che era «il nostro figlio di p…» dirimpettaio, sull’altra sponda di questo sempre agitato Mare Nostrum, che è pur sempre un figlio dell’Atlantico e delle relazioni che lo attraversano.

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* Charles Powell, El Amigo americano, p.704, Ed. Galaxia Gutenberg