Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla de TV. Y el sábado y domingo estoy en "No es un día cualquiera" de Radio Nacional de España, con Pepa Fernández
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI

viernes, 10 de febrero de 2012

(132) Dedicado a los habitantes de una de las grandes cunas de nuestra civilización. Y a quien quiera escuchar
Dedicato agli abitanti di una delle grandi culle della nostra civiltà. E a chi vuole ascoltare



Ἴππος καὶ ὄνος
Αἰσώπου Μῦθοι
 
 Ἄνθρωπός τις εἶχεν ἵππον καὶ ὄνον. Ὁδευόντων δέ, ἐν τῇ ὁδῷ εἶπεν ὁ ὄνος τῷ ἵππῳ· Ἆρον ἐκ τοῦ ἐμοῦ βάρους, εἰ θέλεις εἶναί με σῶν. Ὁ δὲ οὐκ ἐπείσθη· ὁ δὲ ὄνος πεσὼν ἐκ τοῦ κόπου ἐτελεύτησε. Τοῦ δὲ δεσπότου πάντα ἐπιθέντος αὐτῷ καὶ αὐτὴν τὴν τοῦ ὄνου δοράν, θρηνῶν ὁ ἵππος ἐβόα· Οἴμοι τῷ παναθλίῳ, τί μοι συνέβη τῷ ταλαιπώρῳ; μὴ θελήσας γὰρ μικρὸν βάρος λαβεῖν, ἰδοῦ ἅπαντα βαστάζω, καὶ τὸ δέρμα. Ὁ μῦθος δηλοῖ ὅτι τοῖς μικροῖς οἱ μεγάλοι συγκοινωνοῦντες οἱ ἀμφότεροι σωθήσονται ἐν βίῳ.



El caballo y el asno
de Esopo
 
Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo, haciéndose el sordo, no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga. Y murió allí mismo.
Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:
- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!


Moraleja: Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo.

2 comentarios:

  1. Arturo Ribera10/2/12 22:06

    Muy bien hallado y bien claro hacia donde apunta. Yo también estudié griego. Y no puedo dejar de recordar ese «Panta rei» (πάντα ρεῖ) de Heráclito. Auqnue sea un magro consuelo.
    Saludos.
    Arturo

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  2. Pobres griegos, por muy culpables que sean. El látigo de la Señora es implacable. Pero al final ella misma se arriesga a meterse el mango en el ojo. Y entonces dolerá. mejor dichos, les dolerá a muchos.
    Javier

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