Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI
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miércoles, 11 de enero de 2012

(127) Cumpleaños. Y ese “hotel” sigue cumpliendo años. Para vergüenza universal
Compleanno. E quell’"hotel" continua a compiere anni. Per la vergogna universale


























Euforia, exaltación del personaje, premios adelantados, muchas promesas y grandes esperanzas…
  Lo mismo que otros personajes más cercanos que “daban bien en la tele”.
  Pues no me creí al de la foto desde el minuto uno, como tampoco creí en otros.
  Pero sigo creyendo que no existe un ser mortal en el que se pueda apostar a ciegas.
  Ni por simpatía y muchos menos por ideología.
   Prudencia y una pizca de sano escepticismo son los mejores paracaídas para atenuar las inevitables caídas del guindo.

Euforia, esaltazione del personaggio, premi anticipati, molte promesse e grandi speranze…
  La stessa cosa che per altri personaggi più vicini che “davano bene in tv”.
  No ho creduto in colui che appare nella foto dal minuto uno, come non ho creduto in altri.
  Continuo a credere che non esista un essere mortale su cui si possa scommettere alla cieca.
  Né per simpatia come neppure per ideologia.
  Prudenza e un pizzico di sano scetticismo sono i migliori paracadute per attutire le inevitabili cadute dalle nuvole. 

sábado, 1 de octubre de 2011

(108) Se escucha un silencio atronador. Y muy revelador, si hacía falta. ¿Dónde están los fans incondicionales del Premio Nobel, del pacifista, del humanista que “mata más limpio”?

A lo mejor no es fácil entender esto en España, por haber vivido una Historia diferente en el último amplio medio siglo. Por estar atravesada todavía por cierto radicalismo fundamentalista (las dos Españas, ¿recuerdan?) y por animadversiones que proceden más de la visceralidad ideológica que de la más estricta racionalidad y sereno análisis de las vicisitudes históricas.
  Creo no ser nada sospechoso de antiamericanismo. Conozco muy bien Normandía y cuando paseo entre esas miles de cruces, estrellas de David y otras lápidas, sé perfectamente que, gracias también a esos chicos y chicas que dieron su vida, nací libre, en un contexto democrático, en una república (me hubiese dado igual en una monarquía, con que fuera eficaz y eficiente) y que siempre tendré una deuda de gratitud.

Admiro muchas cosas de los Estados Unidos, considero que es un país amigo y aliado. Pero justo por eso, a un amigo me reservo el derecho de decirle lo que pienso, a la cara. Por ejemplo, que su cultura colectiva (que no unánime) de amor a las armas, a la “venganza de estado” y a la “liquidación” del enemigo encontrará siempre  mi más categórico rechazo.

  Pero no es de esto de lo que quiero disertar y tampoco me voy a entretener mucho en consideraciones sobre este último hecho bien conocido: el “asesinato selectivo”, ordenado por Barack Obama, del yemení naturalizado estadounidense Anwar al Awlaki, individuo cuyas andanzas a favor del terrorismo de Al Qaeda son bien conocidas.
  De lo que quiero hablar – o sencillamente lo que quiero subrayar – es, por un lado, del escandaloso debate sobre la “legalidad” de ese asesinato (recordemos que no se trata de guerra abierta y declarada, tampoco de actuación judicial) y no sobre la inviolabilidad de la vida humana. Por mucho repudio que suscite el tan sólo referirnos a las andanzas de un amigo del terrorismo global. Y, sin embargo, aquí y en Pernambuco se diserta sobre “legalidad” y “legitimidad” del asesinato. De la indisponibilidad de la vida humana, de eso ni palabra. A la salud de la ética, de la moral, de todos los principios que se consideran inamovibles.
  Por otro lado, han desaparecido los fans de Obama, los que le pusieron encima de altísimos pedestales que ahora callan. Un silencio atronador sobre la ética del “Premio Nobel de la Paz” profundamente pacifista, respetuoso de la vida, contrario a las cárceles inhumanas, paladín de todo débil y desamparado, etc. etc.
  Miren Uds. (sí, Ustedes que me dan todos los días la monserga con sus anteojeras ideológicas): por favor, dejen de tocar las narices. Y cómprense un espejo. Siempre que tengan el valor y la capacidad de mirarse y ver todas sus "ṭālibān"contradicciones.


Post Scriptum – No soy un devoto seguidor a rajatabla de la RAE. Pero si alguien tiene alguna duda…

lunes, 9 de mayo de 2011

(81) Obama devuelve el Premio Nobel por la Paz
Obama restituisce il Premio Nobel per la Pace

“Barack Obama devuelve el Premio Nobel por la Paz”. Pues sí, me hubiese gustado leer este titular, esta noticia. Pero no caerá esa breva. Como reza el adagio infantil, “Santa Rita, Rita, Rita: lo que se da no se quita”.  Y, además, nunca he visto a un político devolver oropeles, merecidos o no, como en el caso muy prematuro y ahora manifiestamente injustificado del que fue concedido al Sheriff del Planeta.
  Me había prometido que no iba a volver sobre el argumento. Pero la entrevista del actual inquilino de la Casa Blanca a la CBS es una provocación. Se ha atrevido, el presidente de los Estados Unidos – premiado por la paz (¿?) y aplaudido a su llegada como si fuera el hijo de la Providencia – a decirnos que «cualquiera que se cuestione que Bin Laden recibió lo que se merecía, necesita que su cabeza sea examinada».
  Oiga Usted: puestos a hablar de cabezas, yo no me planteo hurgar en la suya porque podría hallar muchas sorpresas. Pero mis valores muy europeos – a lo mejor carcas, obsoletos, demasiado rigurosos, lo que Usted quiera – no me los va a cuestionar un hawaiano que adora la pena de muerte, habla de justicia cuando de venganza se trata y protege la posesión de armas, entre otras “menudencias” que me hacen sentir, como europeo viejo y cargado de Historia, o como viejo europeo si le parece, muy superior en el plano ético y siempre más lejano de sus horizontes cínicos y pragmáticos.
  No tengo nada más que decir. Lo que hace y dice Usted, Señor presidente, es más que suficiente para saber a qué atenernos. Si Alfred Nobel, a quien han prostituido nombre y apellido, levantara la cabeza…
Alfred Nobel
  Otra vez, seguro de que no tendrá noticia ni de estas líneas ni de mi existencia, con todo el respeto por su función y por su pueblo, pero en la más absoluta discrepancia, aquí me tiene. En la barricada de los valores de enfrente. Los que no estoy dispuesto a cambiar en aras de la realpolitik o del viento favorable de los sondeos.

“Barack Obama restituisce il Premio Nobel per la Pace”. Sì, mi sarebbe piaciuto leggere questo titolo, questa notizia. No credo, però, che sarò accontentato. Recita un adagio infantile spagnolo che ciò che si dà non si restituisce e che a caval donato non si guarda in bocca. Oltre a tutto, non si è mai visto un politico restituire premi e prebende, meritate o no, come nel caso molto prematuro e ora evidentemente ingiustificato del premio concesso allo Sceriffo del Pianeta.
  Mi ero ripromesso di non tornare sull’argomento. C’è, però, quest’ultima intervista dell’inquilino della Casa Bianca alla Cbs che mi sembra una provocazione. Si è permesso, il presidente degli Stati Uniti premiato per la pace (???) e applaudito al suo arrivo come si fosse figlio della Provvidenza a dirci che «chiunque discuta che Bin Laden ha ricevuto ciò che meritava, ha bisogno che sia esaminata la sua testa».
  Senta un po’: se proprio dobbiamo parlare di teste, io a frugare nella sua non mi ci metto perché vai a sapere che cosa ci potremmo trovare dentro. I miei valori europei, in ogni caso – forse ammuffiti, obsoleti, troppo rigidi, tutto ciò che lei vuole – non me li va a discutere un hawaiano che adora la pena di morte, parla di giustizia quando si tratta di vendetta e protegge il possesso di armi, tra altre “quisquilie” che mi fanno sentire, come vecchio europeo carico di Storia, o se preferisce come europeo vecchio, molto superiore sul piano etico e morale e sempre più lontano dai suoi orizzonti cinici e pragmatici.
  Non ho altro da dire. Ciò che lei fa e dice, Signor presidente, è più che sufficiente per capire come stanno le cose. Se Alfred Nobel, al quale hanno prostituito nome e cognome, si risvegliasse un momento… Ancora una volta, sicuro che non avrà notizie di queste righe e molto meno della mia esistenza, con tutto il rispetto per la sua funzione e per il suo popolo, ma nell’assoluta discrepanza, sono a sua disposizione. Dietro la barricata dei valori opposti. Quelli che non sono disposto a cambiare nel nome della realpolitik o del vento favorevole dei sondaggi.

miércoles, 4 de mayo de 2011

(79) Obama mata a Bin Laden. ¿Dónde están los “jueces universales”, los políticos, las ONGs, los actores, los medios y periodistas “de referencia”, la intellighenzia y la sociedad civil?
Obama uccide Bin Laden. Dove stanno i “giudici universali”, i politici, le Ong, gli attori, i giornalisti e i media “di riferimento”, l’intellighenzia e la società civile?

Podría dejar sólo el titular y ya está. Pero, después del contrataque del Imperio, el silencio se está haciendo atronador. Esta es la última pregunta-reflexión después de mi ingenua carta de ayer a Barack Obama, un ejercicio retórico que, sin embargo, procede de un imperativo de mi conciencia de ciudadano demócrata y de periodista. Dicho esto, déjenme que haga otras preguntas, siempre gratuitas, retóricas, a lo mejor muy ingenuas, probablemente inútiles y, seguro, con un fondo de sana provocación.
1) ¿Se imaginan a Zapatero, o a Aznar, enviando un comando a Francia para capturar y matar al jefe de Eta del momento, a alguien directamente responsable de actos de terrorismo con un balance de cientos de muertos y heridos? ¡Ojo! Ni Francia está en guerra con España, ni Pakistán lo está con EEUU. Y todos estos países citados son estados de derecho y mantienen integra su respectiva soberanía.
2) ¿Se imaginan a Berlusconi ordenando en Albania una operación parecida, contra un jefe de una gran “cosca” mafiosa? ¿O a Sarkozy contra terroristas corsos refugiados en, por ejemplo, Túnez?
3) ¿Se imaginan lo que harían los ahora desaparecidos políticos, jueces “universales” españoles, italianos y franceses? ¿O esos numerosos medios y periodistas que suelen darnos lecciones de ética y coherencia? Los mismos que no cuestionan lo ocurrido y elogian, con palmaditas, la “coherencia” y la “justicia” de “nuestro” Barack?
¡Benditas hemerotecas!
Obama+Seals=Justice?





Potrei lasciare solo il titolo e sarebbe sufficiente. Il silencío, però, dopo il contrattacco dell'Impero, si sta facendo assordante. Questa è l’ultima domanda-riflessione dopo la mia ingenua lettera di ieri a Barack Obama, un esercizio retorico che, però, proviene da un imperativo della mia coscienza di cittadino democratico e di giornalista. Ciò detto, mi si consenta di porre altre domande, sempre gratuite, retoriche, forse ingenue, probabilmente inutili e, sicuramente, con un fondo di sana provocazione.
1) Immaginano Zapatero, o Aznar, inviando un commando in Francia per catturare e uccidere il capo dell’Eta del momento, qualcuno direttamente responsabile di atti di terrorismo con un bilancio di centinaia di morti e feriti? Occhio! Né la Francia sta in guerra con la Spagna, né il Pakistan lo è con gli Usa. Tutti questi paesi, inoltre, sono Stati di diritto e mantengono integra la rispettiva sovranità.
2) Immaginano Berlusconi che ordina in Albania una simile operazione, contro il capo di una grande cosca mafiosa? O Sarkozy contro terroristi corsi rifugiati, per esempio, in Tunisia?
3) Immaginano ciò che farebbero gli ora scomparsi politici, giudici “universali” spagnoli, italiani e francesi? O quei numerosi media e giornalisti che sono soliti darci lezioni di etica e coerenza? Gli stessi che non questionano ciò che è accaduto ed elogiano, con tanto di pacche sulle spalle a distanza, la “coerenza” e la “giustizia” del “nostro” Barack?
Benedette emeroteche!

lunes, 2 de mayo de 2011

(78) Han matado a Osama Bin Laden. Pero hacer justicia es otra cosa
Hanno ucciso Osama Bin Laden. Fare giustizia è, però, un’altra cosa





Señor presidente:
Me doy cuenta de que en estas horas estoy fuera del coro y también sé que a Usted mi opinión le importará un rábano. Pero me sale del alma decirle un rotundo “¡No!”, que extiendo a todos sus palmeros, estén donde estén.
  No tengo dudas de que Osama Bin Laden ha hecho mucho daño, ha provocado mucho sufrimiento, ha hecho verter mucha sangre inocente. Pero, señor presidente, no me ha gustado nada su afirmación de que matando a Bin Laden "se ha hecho justicia". Y menos me gusta escuchar esas palabras en boca de un Nobel por la Paz, aunque en realidad sea un Nobel político, prematuro y conseguido sólo por "méritos mediáticos".
  Claro que había que perseguir e intentar capturar a Bin Laden. Claro que era un objetivo de la justicia universal. Para detenerlo, juzgarlo, condenarlo, recluirlo en una cárcel. No para matarlo. Ni fuera de los cauces de la justicia ni tampoco por una determinación política o estratégica ajena a la imposición de una operación arriesgada, en la que podría caber la necesidad de disparar y defenderse hasta matar. Pero, repito, en cualquier caso sin vanagloriarse de que matando se ha hecho justicia.
  Me ha dado lástima ese gentío exultante, sobre todo jóvenes, que en las calles de su país celebran la muerte de Bin Laden. Pero claro, estamos hablando de una juventud que ha mamado el derecho inviolable de poseer armas, que ha visto con demasiada frecuencia eso de primero disparar y luego preguntar, que convive con el asesinato de estado, esa inhumana venganza social que es la pena de muerte.
  Con estas premisas y con esa afirmación de que se ha hecho justicia, señor presidente, no es Usted de los míos. Mejor dicho, yo no soy ni podré ser de los suyos. Y hoy me siento más europeo que nunca. Porque aquí, con todos nuestros defectos e incongruencias, algunos valores, aun sin ser unánimes, sí que están bien instalados en la conciencia común. Y el de la venganza, de la "justicia" expeditiva, no tiene carnet de residencia. Porque la vida humana siempre es inviolable y, además, porque sabemos que la muerte violenta de un ser humano siempre es un fracaso de la humanidad.
  Ya sé que estas líneas ni le importan a usted ni mueven o cambian nada. A mí sí que me preocupa que a Usted no le importe, sobre todo por el poder que Usted ejerce. Pero hay momentos en los que reconforta estar fuera del coro y siento un gran alivio reafirmando mi instalación inamovible en el disenso.
  Esto no obsta para que le envíe mis saludos.
  Atentamente.
              Josto Maffeo



Signor presidente,
  Mi rendo conto che in queste ore mi trovo fuori dal coro e so pure che a Lei la mia opinione interesserà ben poco. Sento la necessità, comunque, di dirle un secco “No!”, che estendo a chi, un po’ ovunque, La applaude.
  Non ho dubbi. Osama Bin Laden ha arrecato molto danno, ha provocato molte sofferenze, ha fatto versare molto sangue innocente. Non mi è pero piaciuta, signor presidente, la sua affermazione: uccidendo Bin Laden “si è fatta giustizia”. Meno ancora mi è piaciuto ascoltare quelle parole in bocca di un Nobel per la Pace, anche se in realtà si tratta di un Nobel prematuro e ottenuto solo per “meriti mediatici”.
  È chiaro che si doveva ricercare e tentare di catturare Bin Laden. È chiaro che si trattava di un obiettivo della giustizia universale. Per arrestarlo, giudicarlo, condannarlo e recluderlo in carcere. Non per ucciderlo. Né fuori dei margini della giustizia, né per una determinazione politica o strategica estranea alle imposizioni di un’operazione rischiosa nel corso della quale era prevedibile la necessità di sparare e difendersi fino a uccidere.  
  Ho provato pena per quella gente esultante, soprattutto giovani, che per le strade del suo paese celebrano la morte di Bin Laden. Già, ma stiamo parlando di una gioventù che è stata allattata con il diritto inviolabile di possedere armi, che ha visto con troppa frequenza che prima si spara e pois si domanda, che convive con l’assassinio di stato, quell’inumana vendetta sociale che è la pena di morte.
  Con queste premesse e con quest’affermazione che si è fatta giustizia, signor presidente, Lei non è dei miei. O meglio, io non sono e non potrò essere mai dei suoi. E oggi mi sento più europeo che mai perché qui, con tutti i nostri difetti e contraddizioni, alcuni valori, anche se non proprio unanimi, sono ben installati nella coscienza comune. E la vendetta, la “giustizia” sommaria, non ha certificato di residenza. Perché la vita umana è sempre inviolabile e, inoltre, perché sappiamo che la morte violenta di un essere umano è sempre un fallimento dell’Umanità.
  So bene che queste righe a Lei non importano e so pure che non cambieranno un bel niente. A me, invece, preoccupa che a Lei non importino, soprattutto per il potere che Lei detiene. Ci sono, però, momenti in cui conforta stare fuori dal coro e provo un grande sollievo riaffermando la mia ubicazione nel dissenso.
  Tutto ciò non impedisce che Le invii i miei saluti.
                           Josto Maffeo

Signor presidente,
  Mi rendo conto che in queste ore mi trovo fuori dal coro e so pure che a Lei la mia opinione interesserà ben poco. Sento la necessità, comunque, di dirle un secco “No!”, che estendo a chi, un po’ ovunque, La applaude.
  Non ho dubbi. Osama Bin Laden ha arrecato molto danno, ha provocato molte sofferenze, ha fatto versare molto sangue innocente. Non mi è pero piaciuta, signor presidente, la sua affermazione: uccidendo Bin Laden “si è fatta giustizia”. Meno ancora mi è piaciuto ascoltare quelle parole in bocca di un Nobel per la Pace, anche se in realtà si tratta di un Nobel prematuro e ottenuto solo per “meriti mediatici”.
  È chiaro che si doveva ricercare e tentare di catturare Bin Laden. È chiaro che si trattava di un obiettivo della giustizia universale. Per arrestarlo, giudicarlo, condannarlo e recluderlo in carcere. Non per ucciderlo. Né fuori dei margini della giustizia, né per una determinazione politica o strategica estranea alle imposizioni di un’operazione rischiosa nel corso della quale era prevedibile la necessità di sparare e difendersi fino a uccidere. 
  Ho provato pena per quella gente esultante, soprattutto giovani, che per le strade del suo paese celebrano la morte di Bin Laden. Già, ma stiamo parlando di una gioventù che è stata allattata con il diritto inviolabile di possedere armi, che ha visto con troppa frequenza che prima si spara e pois si domanda, che convive con l’assassinio di stato, quell’inumana vendetta sociale che è la pena di morte.
  Con queste premesse e con quest’affermazione che si è fatta giustizia, signor presidente, Lei non è dei miei. O meglio, io non sono e non potrò essere mai dei suoi. E oggi mi sento più europeo che mai perché qui, con tutti i nostri difetti e contraddizioni, alcuni valori, anche se non proprio unanimi, sono ben installati nella coscienza comune. E la vendetta, la “giustizia” sommaria, non ha certificato di residenza. Perché la vita umana è sempre inviolabile e, inoltre, perché sappiamo che la morte violenta di un essere umano è sempre un fallimento dell’Umanità.
  So bene che queste righe a Lei non importano e so pure che non cambieranno un bel niente. A me, invece, preoccupa che a Lei non importino, soprattutto per il potere che Lei detiene. Ci sono, però, momenti in cui conforta stare fuori dal coro e provo un grande sollievo riaffermando la mia ubicazione nel dissenso.
  Tutto ciò non impedisce che Le invii i miei saluti.
                           Josto Maffeo