Nos vemos, sin fecha ni horario fijo, en algunas pantalla o sintonía radio italiana o española. Y lo mismo ocurre en medios escritos. Tengo la inmensa suerte de no depender de nadie, de no deber nada a nadie y de poder opinar libremente cuando y donde solo yo lo considere oportuno.
«Fatti non foste a viver come bruti, ma per seguir virtute e conoscenza»
«No habéis sido hechos para vivir como brutos, sino para seguir virtud y conocimiento»
Dante Alighieri, "La Divina Commedia", Inferno - canto XXVI
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martes, 2 de agosto de 2011

(102) Feliz Ramadán a quienes lo celebran. Y dos apuntes autocríticos sobre vecinos y diferencias
Felice Ramadan a chi lo celebra. E due appunti autocritici su vicini e differenze

Bísmil-lâhi r-rahmâni r-rahîm.

No se me caen los anillos por desear un Feliz Ramadán 1432 a todo creyente del Islam que lo celebre. Como tampoco se me cayeron por celebrar las vísperas de este acontecimiento clave para gran parte del mundo en la residencia de la Embajada de Marruecos, con ocasión de la anual Fiesta Nacional.
  Siempre he huído de la injusta simplificación, de nuestro maldito desdén occidental y de esa latente falta de respeto que es la primera capa de una vergonzante xenofobia, o de sentimientos muy cercanos al rechazo de quien es diferente. Lo digo sobre todo como periodista, antes que como ciudadano del mundo. Porque la simplificación y la injusta clasificación de buenos y malos, de modernos y retrógrados, de demócratas y carcas, etc., siempre parte de una supuesta superioridad de nuestro entorno. Y pretendemos de los demás tiempos y modos eurocéntricos que prescinden del más somero análisis de las situaciones y de las historias locales.
  Como periodista, no puedo ser amigo de gobiernos. Como periodista, y antes como hombre, lo soy de pueblos, de seres humanos. De gente que, cuanto más la conoces y no la juzgas, mejor la comprendes. En cualquier latitud. Mi gente, mi gente más querida, está en el sur, al otro lado del Estrecho y aun más abajo, donde las carreteras son una entelequia y la falta de espacio es una idea alocada. Donde los duros y sin embargo maravillosos excesos de la naturaleza son paliados por la fortaleza y el alma de hombres, mujeres y niños que tienen mucho que enseñarnos.
  Pues en este Ramadán 1432 quiero saludar a esa mi gente del desierto y alrededores. A esos seres que pueblan un Sahara tan querido y al que no le pongo acentos. Esa inmensidad geográfica y étnica tiene los sinfónicos y variados acentos milenarios del esfuerzo y de la sabiduría. Sobre todo, de la humildad de personas que, aparentemente sin saber, tienen mucho que enseñarnos.
  Choukran, amigos. Y hasta prontito. Estaré en la mejor compañía con vosotros. Entre nuestros reg, erg y hammada. Y otra vez, Feliz Ramadán.

Con el embajador de Marruecos, S.E. Ahmadou Souilem, y amigos y colaboradores de “Ojo por ojo… lente por lente – Aïn bi aïn… ada bi adasa”. (Foto: Lola  H.  Robles lola.h.robles@gmail.com )


Bísmil-lâhi r-rahmâni r-rahîm.

Non ho complessi nell’augurare un Felice Ramadan 1432 a tutti i credenti dell’Islam che lo celebrano.  Meno ancora ho complessi per aver celebrato la vigilia di questa ricorrenza, chiave per gran parte del mondo, nella residenza dell’Ambasciata del Marocco, in occasione della Festa Nazionale.
  Ho sempre sfuggito l’ingiusta semplificazione, il nostro maledetto disdegno occidentale e quella latente mancanza di rispetto che è la prima cappa di una vergognosa xenofobia, o di sentimenti prossimi al rigetto di chi è diverso. Lo dico soprattutto come giornalista, ancor prima che come cittadino del mondo. Perché la semplificazione e l’ingiusta classificazione di buoni e cattivi, di moderni e retrogradi, di democratici e ultrà, ecc., parte sempre da una presunta superiorità del nostro mondo. E così pretendiamo dagli altri tempi e modi eurocentrici che prescindono dalla più superficiale analisi delle situazioni e delle storie locali.
  Come giornalista, non posso essere amico di governi. Come giornalista, e ancor prima come uomo, lo sono di popoli, di esseri umani. Di gente che, quanto più la conosci e non la giudichi, meglio la comprendi. In qualsiasi latitudine. La mia gente, la mia gente più amata, sta al sud, oltre lo Stretto e ancora più giù, dove le strade sono un miraggio e la mancanza di spazio un’idea folle. Dove i duri e ciò nonostante meravigliosi eccessi della natura sono attutiti dalla forza e dall’anima di uomini, donne e bimbi che hanno molto da insegnarci.
    In questo Ramadan 1432 voglio salutare quella mia gente del deserto e dintorni. Quegli esseri umani che popolano un Sahara tanto amato e al quale, come si scrive in spagnolo, non pongo accento. Quell’immensità geografica ed etnica ha i sinfonici e svariati accenti millenari dello sforzo e della saggezza. Soprattutto quelli dell’umiltà di persone che, apparentemente senza sapere, hanno molto da insegnarci.
  Choukran, amici. E a presto. Sarò tra di voi con la miglior compagnia. Tra il nostro erg, reg e hammada. Ancora una volta, Felice Ramadan.

viernes, 22 de julio de 2011

(101) Pese a quien pese, hay Islam e Islam, como aquí hay tirios y troyanos
Nonostante tutto, c’è Islam e Islam, come qui ci sono gli uni e gli altri

Ya sé que este es un día horrible por los gravísimos y sangrientos atentados que han golpeado a la población de Noruega y de los que todavía no conocemos los autores, aun cuando la tentación de atribuirlos a grupos yihadista es fuerte. Pero creo que es justamente en estos momentos cuando no hay que perder la calma ni la perspectiva, haciéndoles así el juego a los fanáticos terroristas.
  Pues no busquen la noticia que traigo aquí en la prensa de esta España nuestra, algo talibana. Sí aparece en los medios de países en los que las barricadas son más bajas y las trincheras ideológicas menos hondas. Países y medios de cualquier latitud, cultura, etnia y lengua. Porque han entendido el gran significado que encierra un gesto y una decisión que podemos definir histórica.
  La noticia es que el Islam tiene su primera mezquita que tiende la mano al Cristianismo, es decir al referente religioso, histórico y cultural de esa parte del mundo con la cual algunos quieren sólo conflictos. El templo se ha inaugurado en Madaba, a puertas de la capital jordana, y se denomina “La mezquita de Jesús Cristo”, primera en el mundo musulmán. «El mundo árabe - explica el imam Jamal Al Sufrati – está lleno de mezquitas que llevan nombres de profetas, menos el de Jesús, aun siéndolo para el Islam. Esta mezquita nuestra quiere llevar un mensaje de convivencia y tolerancia».
  Nunca he creído mucho en operaciones etéreas como las llamadas alianzas de civilizaciones. Creo más en manos tendidas y mentes abiertas al diálogo y a la convivencia. Pues me alegro enormemente de este paso inédito y no me queda otra, a pesar de la sangre vertida hoy en Noruega, que exclamar al unísono: Aleluya e Inch’Allah!



So bene che questo è un giorno orribile per i gravissimi e sanguinosi attentati che hanno colpito la popolazione norvegese e di cui ancora non conosciamo gli autori, anche se la tentazione della matrice jihadista è stata forte fin dai primi attimi successivi. Credo, però, che sia proprio in questi momenti critici quando non si deve perdere la calma e la prospettiva, facendo così il gioco dei fanatici terroristi.
  Ebbene, non cercate la notizia che qui cito tra i giornali di questa nostra Spagna un po’ talebana. Compare, invece, sui media di paesi in cui le barricate sono più basse e le trincee ideologiche meno profonde. Paesi e media di qualsiasi latitudine, cultura etnia e lingua. Perché hanno capito il grande significato che contiene un gesto e una decisione che possiamo definire storica.
  La notizia è che l’Islam ha la sua prima moschea che tende la mano al Cristianesimo, vale a dire al referente religioso, storico e culturale di questa parte del mondo con cui alcuni solo vogliono avere conflitti. Il tempio è stato inaugurato a Madaba, alle porte della capitale giordana, e si denomina “La moschea di Gesù Cristo”, la prima nel mondo musulmano. «Il mondo arabo - spiega l’imam Jamal Al Sufrati – è pieno di moschee che portano nomi di profeti, meno quello di Gesù, che per l’Islam lo è. Questa nostra moschea vuole portare un messaggio di convivenza e tolleranza».
  Non ho mai creduto molto a operazioni eteree come le denominate alleanze di civiltà. Credo molto di più nelle mani protese e nelle menti aperte al dialogo e alla convivenza. È per questi motivi che mi rallegro enormemente per questo passo inedito e non mi resta, nonostante il sangue versato oggi in Norvegia, che esclamare all’unisono: Alleluya e Inch’Allah!

(100) Pese a quien pese, hay Islam e Islam, como aquí hay tirios y troyanos
Nonostante tutto, c’è Islam e Islam, come qui ci sono gli uni e gli altri

Ya sé que este es un día horrible por los gravísimos y sangrientos atentados que han golpeado a la población de Noruega. Pero creo que es justamente en estos momentos cuando no hay que perder la calma ni la perspectiva, haciéndoles así el juego a los fanáticos terroristas.
  Pues no busquen la noticia que traigo aquí en la prensa de esta España nuestra, algo talibana. Sí aparece en los medios de países en los que las barricadas son más bajas y las trincheras ideológicas menos hondas. Países y medios de cualquier latitud, cultura, etnia y lengua. Porque han entendido el gran significado que encierra un gesto y una decisión que podemos definir histórica.
  La noticia es que el Islam tiene su primera mezquita que tiende la mano al Cristianismo, es decir al referente religioso, histórico y cultural de esa parte del mundo con la cual algunos quieren sólo conflictos. El templo se ha inaugurado en Madaba, a puertas de la capital jordana, y se denomina “La mezquita de Jesús Cristo”, primera en el mundo musulmán. «El mundo árabe - explica el imam Jamal Al Sufrati – está lleno de mezquitas que llevan nombres de profetas, menos el de Jesús, aun siéndolo para el Islam. Esta mezquita nuestra quiere llevar un mensaje de convivencia y tolerancia».
  Nunca he creído mucho en operaciones etéreas como las llamadas alianzas de civilizaciones. Creo más en manos tendidas y mentes abiertas al diálogo y a la convivencia. Pues me alegro enormemente de este paso inédito y no me queda, entre la sangre vertida hoy en Noruega, que exclamar al unísono: Aleluya e Inch’Allah!



viernes, 24 de junio de 2011

(94) De mentar a la madre de nosotros los periodistas, de eso ni hablar…
Di menzionare la madre di noi giornalisti, di questo neppure a parlarne…

Los periódicos, algunos con cierto mal disimulado regocijo, titulan hoy que La justicia de Holanda falla que denigrar al islam es legal”. Se refiere a la absolución de un conocido líder populista y xenófobo que no se limitó a opinar o a criticar algún punto de una doctrina y sus preceptos. Fue más allá: denigró, es decir descalificó su totalidad a una fe y a los cientos de millones de pobladores de esta tierra que la profesan.
  Casi siempre evito cuatro temas en España. Uno es este, el de las creencias, las fes religiosas. Más posible, más sosegado y civilizado allende los Pirineos, mis muchas experiencias aquí me han enseñado que la visceralidad, el peso de la Historia y de la histeria, las barricadas de tirios y troyanos, todo eso que conocemos no lo hace fácil. Falta la escala cromática de los grises, casi siempre sólo hay blanco y negro. Y se insulta o se hace mofa de lo uno o de lo otro.
  Para los creyentes, de varias religiones muy asentadas en la Historia y en los pueblos, su fe suele estar por encima de su  propio padre y de su propia madre. Muchos, a lo largo de la Historia de la Humanidad, para dar testimonio o defender sus creencias en lo trascendente no han dudado en entregar su propia vida o han soportado torturas y vejaciones.
  Yo ante eso me quito todos los sombreros y hasta me corto el no mucho pelo que anda por mi cabeza.
  No sé si hace falta aclararlo, pero no soy musulmán. Sí frecuento desde hace décadas lugares hospitalarios e inhóspitos en los que el Islam es religión y cultura. Me honro con la amistad más que demostrada por cientos de amigos que, con mayor o menor profundidad, profesan el Islam (lo escribo con mayúscula, por respeto). Conozco también la generalización y la fácil asimilación que se hace entre Islam y fenómenos o movimientos que con esa fe originaria poco o nada tienen que ver. Estoy al tanto del desviacionismo y de las interpretaciones fanáticas y sesgadas, así como de la serena aplicación de preceptos perfectamente aceptables en otras culturas.
  Desde esa realidad, mi respeto va hacia todas las religiones, no hablemos de las grandes monoteístas que – pese a quien pese en esa batalla perdida de reescribir la Historia – con sus luces, y también con las sombras de su aplicación en las sociedades, han forjado e impregnado la Historia. También, y mucho, pese a quien pese, la historia y la vida, de cada uno de nosotros.
  Pero yo quiero quedarme en el ámbito de mi profesión, que es el periodismo. Extraña profesión, desde luego, esta que se envuelve en túnicas de respeto, tolerancia (habría que ver su acepciones…), libertad, convivencia y muchos otros valores altisonantes. En aras de una supuesta y casi absoluta libertad de pensamiento y de expresión, desde cierto periodismo que reescribe todo e indica lo que hay que anular, lo que nunca existió y lo que el rebaño tiene y tendrá que hacer, se apoya cualquier movida a favor del "leña al mono de todo lo que huele a carca”. Y en ese saco se meten el teléfono de manivela, la radio de galena,  ciertos remedios caseros, el velocípedo y... las creencias religiosas. Salvo, cuando conviene, sí hacer uso instrumental de unas religiones para argumentar en contra de otras.
  El respeto por los creyentes – sean musulmanes, judíos y mucho menos cristianos – brilla a menudo por su ausencia. Pero no se trata de crítica legítima, de opiniones. Se va mucho más allá, casi con la fe acalorada del converso fanático, y se proclama el derecho a mentar la madre de cualquiera sin que ese cualquiera se pueda inmutar o dé muestras de pedir respeto.
  Decía poco antes que para muchos, muchísimos creyentes, su fe suele estar por encima de su propio padre y de su propia madre Y sin embargo eso se puede atacar, pisotear; de esa madre ajena se puede hacer mofa – en periódicos, radio, televisión – con grueso calibre de palabras y una ausencia total de respeto, base de la convivencia. Se puede hacer con la madre de cualquiera, menos con la del periodista, se entiende. Esa, ni pensarla ni mentarla. Porque es sagrada, como debe ser una madre. Una madre en el sentido de lo más cercano y familiar, como la mujer que nos ha engendrado, y en el ámbito de la trascendencia, que es la otra madre, legítima y respetable (que hay que respetar) opción de fe de cada uno.


In attesa di traduzione. Grazie per la pazienza.